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Emociona a Colombia recibir a Élmer Mendoza

El escritor sinaloense conversó con EL DEBATE sobre su visita a Medellín, Colombia

Élmer conversa con Octavio Escobar y Esteban Carlos Mejía.

Culiacán, Sinaloa.- “Una escuela me adoptó. Una escuela de niños hasta nivel medio. A mi llegada encontré frases que sacaron de mis libros. Fue muy impactante encontrar cosas que yo pensé o yo jugué. Estuve conversando durante tres horas con ellos”, narra emocionado el prestigioso escritor sinaloense Élmer Mendoza al periódico EL DEBATE sobre su  visita a un colegio en Medellín, Colombia, ubicado en un barrio con un pasado convulso vinculado a Pablo Escobar, en el  marco de su participación en la Fiesta del Libro y la Cultura que se realizó en esa ciudad y concluyó el pasado domingo.

¿Cómo fue ese encuentro?

Aranjuez (el barrio donde se localiza el colegio) es ahora un lugar tranquilo, pero  en él vive, yo creo, algún hijo o nieto de las personas que estuvieron participando en aquellas épocas.

Los estudiantes estaban muy interesados en cómo le hago para escribir mis historias, porque la escuela está en un barrio muy lastimado. Aunque se trató principalmente de compartir una esperanza, que no nos dejemos atrapar, que uno tiene  que romper con estereotipos, pero también les dije que lo tomen con cuidado, que no nieguen el pasado, porque cuando uno niega, ya está cometiendo un error. Que acepten su pasado, el de su familia, pero que miren hacia delante, que tengan confianza. Hay muchas cosas del lado de la ley para hacer y podemos estar mejores.

En lo literario, ¿en qué participó?

Estuve en una mesa redonda dedicada a mi obra, en la que participaron los escritores colombianos Octavio Escobar y Esteban Carlos Mejía. Conversamos durante dos horas entre nosotros y con la gente que nos acompañaba. Platicamos sobre qué es escribir acerca de  un tema tan escabroso y en el fondo tan difícil de tratar como lo es la delincuencia y el narcotráfico, así como de los efectos secundarios de este.

¿Cuáles son las similitudes y diferencias del tema del narco en la literatura de ambos países?

Ellos han trabajado más el tema del sicario. El tema del trasiego lo hemos tocado nosotros. Creo que en el caso de los colombianos hay una dependencia pudorosa de lo que es el tema, que siempre lo tratan con mucha prudencia. Los mexicanos le hemos entrado directo, de lleno, pues hemos incorporado el lenguaje de ellos, su épica, lo que hacen, lo que sale en la prensa.

Creo que los colombianos se han fijado mucho en lo que hemos hecho nosotros. Por ejemplo, Colombia tiene una ventaja sobre nosotros, que ellos en las universidades comenzaron a estudiar mucho antes el fenómeno y tienen cátedras al respecto.

En común hay una tendencia a rehuir el tema, pero al mismo tiempo creo que hay mucha admiración por los autores que lo tomamos, pues no es fácil.

¿A qué cree que se debe esta renuencia de la academia en México?

Hay cierto temor y también desinformación. Hablo de lo que son autoridades universitarias y también gubernamentales; es decir, ¿por qué no pueden explicar el motivo de que rechacen el estudio académico de un fenómeno que está presente y ¡que es gravísimo!

Estoy seguro de que las universidades podrían aportar mucho. En el caso de México, sobre la forma en que los mexicanos nos interesamos en trabajar en eso para hacer dinero.

Por otra parte, en Colombia no tienen miedo de hacer series de TV; en cambio, en México sí  y  no lo ven bien. Particularmente, mi obra ha sido rechazada por varias personas relacionadas con el cine por el tema. Sin embargo, no hay una razón argumentada de este rechazo.

Finalmente, ¿cuál cree que sea el motivo de que en Colombia sí se produzcan series y en México no?

Quizá no exista una independencia real entre las empresas productoras de televisión y los gobiernos.

Estos siempre tratan de ocultar lo que pasa, desde el narco hasta casos como los 43 de Ayotzinapa. Siempre tratan de ocultar la información y cuando las empresas son cómplices, ¿qué puedes esperar?

En el caso de mi gremio,  los escritores, pretendemos dejar un registro de lo que pasa y quizá, algún día, alguien le dará otra proyección. 

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