Actualizado: 02/10/2014 4:01:28
COLUMNAS(VIEJO)
Gaby Vargas
GENIO Y FIGURA EL CHI, LA ENERGÍA VITAL
En la película Los Vengadores (The Avengers) los superhéroes buscan y defienden un cubo de energía capaz de alterar la faz del planeta. Además de los asombrosos efectos que la tecnología y el talento son capaces de crear, llama la atención que el centro de la trama gire en torno a este elemento tan básico y poco apreciado en nuestra modernidad, pero muy poderoso: me refiero a la energía vital.

En la película, cada superhéroe posee una fuente diferente de poder, como un escudo, un martillo, una lanza, un traje o un arco y flecha. Sin dichos elementos, esos titanes se convierten en simples mortales.

Los seres humanos con frecuencia olvidamos que tenemos a nuestro alcance esa poderosa fuerza dada por la energía vital y sin aditamentos. Desde tiempos remotos esa energía forma parte de la vida cotidiana en las culturas orientales, en las que le llaman chi, qi, prana o fuerza de vida. Está en nosotros y nos llena de poder y salud. De hecho, la medicina china se basa en el equilibrio de esa fuerza vital, balance que en Occidente llamamos "homeostasis".

El chi es la sustancia primordial, similar a la energía electromagnética, que hace girar al mundo y mueve todo aquello que está vivo. Es lo que da sustento a todas las cosas una vez que son creadas. Basta aquietarnos, cerrar los ojos y enviar nuestra atención a cualquier parte del cuerpo para comprobarlo.

Otra forma de percibir el chi es la siguiente: relájate y abre las manos como si en medio sostuvieras una esfera de cristal muy delicada. Ahora lentamente comienza a reducirla de tamaño. Antes de que las manos se toquen, crece la esfera una vez más. Con los ojos cerrados continúa este procedimiento y concéntrate en lo que percibes entre las manos.

Esta energía o chi es la clave para la salud. Entre más te relajas, más la percibes. El asunto es que cualquier tensión en el cuerpo bloquea el flujo de energía y crea un desbalance en el sistema.

Te invito, querido lector, a que te examines en un día de trabajo. Es probable que pases varias horas encorvado sobre una computadora, mientras diversas preocupaciones ocupan tu mente. La tensión que se crea en el cuello, los hombros y la espalda es suficiente para bloquear el flujo de la energía vital en tu cuerpo. Así, el desbalance comienza. En lo primero que se manifiesta es en las emociones y los sentimientos, es decir, en cómo te sientes. Después, en la salud física.

Cuando mentalmente podemos mover el chi por esos puntos de bloqueo, aprendemos a liberar las tensiones.

¿Cómo desarrollar el chi?

Relaja todo tu cuerpo y coloca la lengua en el paladar detrás de los dientes. Ahora inhala y exhala varias veces de manera lenta, rítmica y profunda. No hay prisa.

Los chinos dicen: primero la mente, después el chi y después la sangre. ¿Cómo funcionan estas premisas? Al pensar en una parte de tu cuerpo, el chi comienza a fluir de manera consciente. Una vez que el chi fluye, la sangre lo sigue.

Ahora, sentado en una silla o sillón, con los pies en el suelo, coloca tus manos dos dedos debajo del ombligo, en la zona conocida como la del dan tien. Si eres hombre, pon la mano izquierda pegada a la piel y la derecha sobre ella. Si eres mujer, la derecha sobre la piel y la izquierda encima. Comienza a sentir el flujo del chi por todo tu cuerpo.

En esta postura diriges el chi al dan tien, el principal almacén de energía en el cuerpo. Esto lo tonifica, nutre los riñones y ayuda a reducir la ansiedad y a calmarte.

Conforme más trabajas tu chi, más se desarrolla. Si eres constante, pronto, al igual que los superhéroes, obtendrás tu fuente de poder.