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MOCORITO- 09/09/2013 16:00:00 ARROYOS UN PELIGRO LATENTE
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Inundaciones en la zona sur y caminos rotos alrededor de la cabecera son algunos problemas de éstos
Mocorito, Sin. Aunque en esta temporada no se han registrado incidentes lamentables debido a las crecidas de los arroyo en el municipio de Mocorito, el peligro es latente por lo que las personas que transitan por esos lugares deben tomar sus precauciones para evitar un percance ya que existe el antecedente del gran peligro que hay ante las venidas de éstos.

Arroyos peligrosos. El coordinador municipal de Protección Civil y Bomberos, Valentín Alapizco Arce, comenta que los arroyos más peligrosos que hay en la geografía del municipio son el de El Valle, también llamado Arroyo seco, y el de La Igualama donde ya han ocurrido lamentables tragedias.

Explicó que las condiciones del arroyo La Igualama lo hacen más peligroso debido a que el vado es muy corto y al bajar el arroyo, éste es más ancho y llega con mucha presión.

El lecho es pura piedra y al llegar al vado se reduce, las unidades al pasar por ahí en cuanto bajan el vado comienza la subida y al estar en la parte más baja es cuando la fuerza de la corriente impulsa los vehículos hacia afuera del camino.

"Hasta ahora no ha habido ninguna alerta de aquella zona, sabemos que está latente el riesgo allá pero nos ha dado más problemas aquí en la cabecera".

Comentó que en el río se han registrado dos percances donde unos vehículos han quedado atrapados en medio del agua, por lo que se ha requerido de grúa o tractor para sacarlos ya que las unidades de bomberos quedarían atascadas si entran al agua.

Contratiempos. En el caso de los poblados aledaños a la sindicatura de San Benito, el arroyo que ha ocasiona mayores contratiempos entre la población esta temporada es el de La Huerta, el cual registró su primera venida a finales del mes pasado y cada que esto sucede detiene el paso de la gente durante algunas horas.

El profesor Alberto López, quien da clases en la sindicatura de San Benito, señala que este arroyo es el que más problemas trae para la gente porque al crecer su caudal impide el paso de los vehículo y retrasa a la gente en sus actividades.

Asimismo, el también docente Francisco Gámez, explica que tienen que esperar durante varias horas para poder pasar del otro lado, hasta que el nivel del agua baja y no representa peligro alguno para ellos y sus vehículos.

Dale siguiente para continuar leyendo...Zonas de riesgo. Además del peligro que existe en los lugares ya mencionados, también hay riesgo en el sur del municipio, en poblados como las zonas bajas de Pericos, Zapotillo, Recoveco, entre otras.

Cabe mencionar que en estas poblaciones están más propensos a sufrir inundaciones, mientras que en las sindicaturas aledañas a la cabecera municipal lo que más afecta a los habitantes es que el cauce de los arroyos rompe los caminos y ya no pueden seguir.

Rescate acuático. Conscientes del potencial peligro derivado del paso de los arroyos, recientemente hubo un curso en la región del Évora, donde participaron cinco elementos de Protección Civil y Bomberos de Mocorito en el que vieron la manera de trabajar en aguas rápidas.

"Nos dimos cuenta que nos falta mucho equipo, no es nada más llegar y hacer las cosas así; es equipo caro y que no lo venden aquí, lo que sí sabemos ya son las técnicas y cómo podemos trabajar", explicó Alapizco Arce.

Asimismo, hizo un llamado a la gente que transita por estos caminos para que no traten de ganarle el paso a los arroyos y así eviten tragedias.

La Igualama ha sido escenario de dos lamentables tragedias. El peligro que representa el arroyo La Igualama, en Mocorito, es más que evidente ya que en los últimos años son dos los menores que han fallecido arrastrados por la fuerte corriente del mismo.

El primero de estos casos ocurrió en el año 2010 cuando la corriente del arroyo impidió el paso del vehículo en el que viajaba el menor de 9 años junto a su familia; mientras que en el 2011 en un caso similar, el cauce del mismo arroyo cobró la vida de otro menor, en esta ocasión de 2 años el cual no fue localizado a pesar de la intensa búsqueda.