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ESPECIAL 13/04/2012 4:01:00 comentarios
Pedro Infante llegó a convertirse en "El mil amores" A Pedro Infante también le apodaban 'El mil amores'; aseguran que él aceptaba esa fama sin chistar, ya que esa imagen lo hacía interesante
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Con Blanca Esthela Pavón solo hubo rumores de romance, pero en la pantalla grande fue su gran amor en la película 'Nosotros los pobres'.

Vanessa Félix
Culiacán, Sin.- Pedro Infante tenía la fama de ser tan enamorado, que incluso a sus novias les daba miedo presentarlo a sus amigas y cuñadas. Pero aunque un sinnúmero de mujeres pasaron por su vida, tres fueron las más importantes: María Luisa León, Lupita Torrentera e Irma Dorantes.

Con ellas se casó, pero en medio de escándalos, ya que nunca se divorció de su primera esposa, María Luisa León, y hasta estuvo cerca de ser encarcelado por bigamia.

Además de sus esposas, le adjudicaron a otras actrices en su lista, la más famosa fue Blanca Esthela Pavón, su "Chorreada" y "Amorcito corazón", con quien, se dijo, tuvo un romance pero que no fue confirmado por ninguno de los dos. Pavón falleció ocho años antes que Pedro, también en un accidente aéreo. A pesar de todo, para el sinaloense sus más grandes amores fueron sus hijos, a quienes amó con todas sus fuerzas.

Enamorado

Un galán de la vida real; amado por todas

Se ha dicho que Pedro tuvo a las mujeres que quiso. El sobrenombre de "mujeriego" resultó luego de una película, aunque esa 'cualidad' hasta cierto punto le gustaba.

No obstante lo que se cuenta, a ciencia cierta se sabe que "El mil amores" sólo tuvo tres relaciones importantes. Su primer matrimonio fue con María Luisa León. Su segundo enlace con Lupita Torrentera y su tercer casorio fue con Irma Dorantes.

Pero eso no es todo. Al "Ídolo de Guamúchil" desde pequeño lo atraían las mujeres. Hay quienes afirman que su primer amor, cuando estaba en la adolescencia, fue Guadalupe Márquez, a quien tuvo que dejar después de recibir una amenaza de muerte.

Se cuenta que fue muy "noviero", también se dice que conoció a Guadalupe López, una maestra de Guamúchil con quien, aseguran, tuvo su primera hija, cuando tenía apenas 17 años, aunque nunca la registró como suya. Sus abuelos se hicieron cargo de ella. Después conoció a María Luisa León, con quien se casó en 1939. Luego vinieron Lupita Torrentera e Irma Dorantes. En este mar de aventuras, Pedro adoró a cada una de las mujeres a su modo, quienes seguramente nunca lo olvidaron.

La incondicional

La mujer de su vida, un pilar que no pudo darle hijos

Como ya hemos venido contándoles, Pedro Infante partió a la Ciudad de México porque María Luisa León, su primera esposa, fue quien lo aconsejó y vio en él a un gran artista. Aunque ella era mayor que él por 10 años, ambos vivieron enamorados por mucho tiempo, hasta que la fama llegó a Pedro y con ella un sinfín de mujeres, con las que Infante le fue infiel a León.

Sin embargo, el sinaloense siempre sostuvo que María Luisa fue su principal apoyo en su carrera artística. Además, fue la mujer que le perdonó todas sus infidelidades. Por amor, luego de no poder procrear hijos, ella adoptó a Dora Luz, hija de la hermana de Infante.

La vida de María Luisa al lado del actor, al principio estuvo llena de limitaciones, pero paulatinamente, con estabilidad económica y buenas oportunidades, cambiaron su condición.

Tras la trágica muerte de Pedro, María Luisa escribió lo vivido con su esposo en el libro Pedro Infante en la intimidad conmigo (1961). En él destacó ser siempre la mujer legítima, pese a las demás relaciones de "El mil amores".

Jovencita

La adolescentes de 14 años que le robó el corazón

Cuando Pedro inició a abrirse paso en la actuación y la música, fue también cuando se empezó a decir que tenía muchas novias, a pesar de ya estar casado con María Luisa León.

Los rumores en los sets corrieron rápido y fue así como se dio a conocer que Infante estaba enamorado de una adolescente de sólo 14 años llamada Lupita Torrentera. La noticia se confirmó. Mantuvieron un noviazgo en secreto, hasta que se supo que Torrentera estaba embarazada. En su vientre se formaba la pequeña Graciela Margarita, quien murió cuando tenía un año cuatro meses, en 1948. A pesar de la tragedia, su relación continuó, aunque Pedro también seguía con León. En 1950 Lupita Torrentera dio a luz al segundo hijo de Pedro, el 30 de marzo de 1950. El bebé, por ser varón, llenó de orgullo al sinaloense. Un año más tarde nació Lupita, el 3 de octubre de 1951.

Pedro siempre fue muy cariñoso y atento con sus hijos, pero eso no evitaba que se volviera a enamorar. Lupita Torrentera decidió abandonarlo, continuar con su vida para dedicarse a sus hijos e iniciar nuevos proyectos.

Tercera esposa

Los ojos verdes de Irma Dorantes lo cautivaron

Tal como parece, la vida de Pedro Infante era muy semejante a la de sus personajes. El actor y cantante, tras filmar la cinta No desearás la mujer de tu hijo, conoce a Irma Dorantes. Una joven que enamoró al "Ídolo del Pueblo" por su particular belleza, ojos verdes y sonrisa encantadora. Cabe mencionar que entonces Pedro estaba casado con Lupita Torrentera, quien tenía 21 años.

Tras el escándalo, Infante e Irma Dorantes se casaron en 1953. La unión fue anulada cuatro años más tarde por ilegítima. En 1955 nació su hija Irma. La pequeña fue un gran regalo para el "Eterno enamorado", pues acababa de morir su padre. Dos años más tarde Pedro, aseguran sus allegados, buscaba volver con su segunda esposa, Lupita, pero no lo logró.

A la muerte de Pedro, se sabe que quedaron dos viudas. Irma Dorantes, tras 50 años de luto, rompió el silencio y en 2007 publicó el libro Así fue nuestro amor. En él habla de los siete años que pasó al lado del inmortal cantante, para dar a conocer la parte del "rompecabezas que faltaba para completar la biografía del señor Pedro Infante". Incluye fotografías, telegramas y fragmentos de cartas. Irma dijo una vez que si tuviera que vivir lo que pasó al lado de Pedro Infante, lo volvería a vivir. "Maravilloso", fue la palabra con la que describió al actor y el tiempo que vivió con él.

Declaración

'Pedro Infante trajo a Culiacán a Irma Dorantes'

Rosa María Peraza, vecina de Pedro, dice: "Yo no le conocí más mujeres a Pedro, sólo a Irma Dorantes, porque es a quien trajo a Culiacán. Una vez vinieron todos los Infante y se llenó la casa de 'Chayo'. Vinieron sus papás, doña 'Cuquita' y don José Delfino; Bertha, Carmela, todas las hermanas de Pedro aquí estaban. La 'Chayo' le dijo a mi mamá: 'Ay Carmela, ¿qué voy a hacer?'. Y ella le dijo: 'Ahí está la recámara de mis hijos para que lleguen'. Ahí se quedaron. En ese tiempo Irma era muy seria. Le pedí un autógrafo y me dijo: 'Ya no puedo firmar autógrafos porque Pedro ya no quiere que trabaje en el cine'. Muy bonita ella, con ojos verdes. Pedro era un hombre tan carismático, tan simpático. Dice la historia y los historiadores del cine, que él sí tenía una suerte enorme con las mujeres. Entonces tenía todo lo que le gusta al mexicano: fuerza, simpatía, nobleza y un enorme atractivo. ¡Qué más puede pedir un mexicano!".

Una amistad sincera

Miroslava Sternova fue una de las actrices que supo ganarse la amistad sincera del "Ídolo de Guamúchil" fuera de los sets, luego de protagonizar juntos la película Escuela de vagabundos, en 1954. Pedro Infante dio vida a Alberto Medina y logró una acertada actuación al dominar perfectamente la comedia, pues tenía el poder de 'derretir' a cualquier mujer.

Con Libertad Lamarque alternó en dos películas: Ansiedad (1952) y Escuela de música (1955). "Recuerdo que no perdía oportunidad para jugar conmigo, imitando mi tono de hablar".

"Pero che, sentáte, vení, tómate un mate". Pero las bromas no terminaban en eso, sino que encontraron eco en don Miguel, quien ni tardo ni perezoso insertó una escena de mutua burla en Escuela de música (1955).

Ellas lo rechazaron

Elsa Aguirre, quien participó con él en Cuidado con el amor (1954), dice: "Él era una persona linda y respetuosa, pero quiso un acercamiento conmigo fuera del trabajo y terminé dándole una cachetada. Ya no me volvió a decir nada. Ahí comprendí lo que era la química, la ley de la atracción, pero no entablamos relación alguna, porque él estaba casado".

En 1955 Pedro Infante y Silvia Pinal protagonizaron la película El inocente. "Jamás se olvidó de sus raíces, y eso lo ataba para no progresar. Hasta el día de hoy lo admiro y lo recuerdo con muchísimo cariño, porque era una persona sumamente sencilla que jamás se olvidó de sus raíces. Estaba muy aferrado a su manera de vivir y trabajar. Se dice que estuvo enamorado de mí y, en efecto, me pretendió, pero entonces yo estaba enamorada de mi novio y no le hice caso", señaló ella.

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