Repuestos, sin hambre y con otra oportunidad de vida

Tras 14 días de hospitalización, por problemas de desnutrición y deshidratación, los 4 niños rarámuris retornaron a su comunidad de origen llenos de la solidaridad de los mochitenses

Los Mochis, Sinaloa.- Los 4 niños tarahumaras que llegaron al Hospital General de Los Mochis por problemas de desnutrición y deshidratación regresaron a su comunidad de origen, El Ranchito, municipio de Urique, Chihuahua.

Luego de atravesar por un proceso hospitalario de 14 días, los menores fueron llevados a su pueblo en una unidad del Sistema DIF Ahome, operada por Sergio Liera Gil, coordinador del Departamento de Protección Civil del municipio ahomense.

La recomendación del médico hacia sus padres tras el alta médica fue que pusieran atención especial en las medidas de higiene que se utilizan en la preparación de los alimentos, así como buscar en la medida de sus posibilidades el variar lo que comen, consejos que por la condición de vida de ese pueblo serán exhortos difíciles de cumplir.

Dionisio (de 5 años), Iliana (de 3 años) y los gemelos que apenas tienen 17 días de nacidos, y que aún no son registrados, tienen todo en contra para recibir las atenciones óptimas y así no recaer en el malestar y crecer sanos.

Lejanía.
El Ranchito se encuentra a alrededor de 301 kilómetros de distancia de la ciudad de Los Mochis y para llegar a este pueblo se tiene que transitar por la vía terrestre poco más de 8 horas. Ahí, en la comunidad, no hay mucho que hacer para ganarse la vida, por lo que sus habitantes tienen que autoproducir los alimentos que van a consumir, pues el abarrote más cercano se encuentra a 3 horas, a pie.

Y qué decir de la lejanía de los centros de atención médica, que para poder llegar a uno de ellos se tiene que caminar por más de 3 horas, 4 o 5 si se va con niños y adultos mayores.

El terrible panorama de supervivencia por el que atraviesan los vecinos de esa comunidad lo cuenta Juan Viñegra, padre de Iliana y los gemelos, en tanto espera la salida de su familia en el Hospital General de Los Mochis, por el área de urgencias.

El hombre de 30 años de edad dice -con su limitado lenguaje- que donde viven hay que trabajar la tierra para poder comer porque allá todo tienen lejos. El alimento típico para el desayuno, la comida y la cena son los frijoles con tortillas de maíz, los cuales, dice, “se comen bien a gusto”, pero que no permiten una variedad nutricional ni para ellos ni para sus hijos y familiares.

Juan cuenta que a El Ranchito no va nadie del gobierno a ayudarlos con los programas sociales, que es muy raro ver a “los políticos” (que es como le dice a los funcionarios de gobierno) andar por ahí queriendo ayudar.

Añade que ya se han apuntado mucho para el  programa Prospera, pero que nunca les ha llegado el apoyo, que nomás se han quedado esperándolo.

“Nosotros sembramos frijol, maíz, calabacitas y tomates para comer. Se ocupa trabajo porque no hay y no tenemos apoyos, nos hemos apuntado mucho, pero no nos ha llegado”.

Retorno a casa.
La unidad del Sistema DIF Ahome llega al hospital alrededor de las 10:55 horas de ayer. En el pasillo de ingreso al nosocomio, por el área de urgencias, ya los infantes y sus familias se encuentran esperando para subir a la unidad que los llevará a casa. Antes de abordar la unidad, el personal de Protección Civil y también del voluntariado de Cruz Roja Mexicana suben las despensas que en solidaridad dio la población mochitenses a las familias.

¿Crees que los apoyos de

Pañales, toallitas húmedas, leche, fruta, cereales, harina, aceite, café, sopas, etcétera, eran algunos de los productos que tenían los paquetes que fueron recolectados y que representan una gran bendición.
Una vez subida la mercancía (alrededor de las 11:00 horas), el grupo de tarahumaras sube al camión, una unidad tipo Urban. En total abordaron 4 infantes y 4 adultos. En el rostro de los adultos tarahumaras se observa el desconcierto por la presencia de reporteros y cámaras de los medios locales que transmiten el suceso.

A bordo de la unidad también va un paramédico con botiquín de primeros auxilios, pues es el protocolo que se les marca cuando han de apoyar en el traslado a alguien que ha pasado por un proceso hospitalario.

Las despensas que donó la sociedad mochitense a los niños tarahumaras podrían durar algunas semanas; no obstante, llegará el momento en que de nueva cuenta se encuentren en la situación de incertidumbre por no tener que comer debido a la falta de empleo que impera en la zona serrana de Chihuahua.

Tambien te puede interesar