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Tejedor, un oficio casi muerto

Víctor aprendió de su padre y ahora enseña a sus hijas

Víctor Angulo labora en lo que su padre le enseño a hacer. Foto Luis Zataráin

Mazatlán, Sinaloa.- Sentado en una banqueta a la sombra de una marquesina y tejiendo una silla mecedora es como regularmente se puede observar a Víctor Angulo.

De oficio tejedor y con 42 años de edad, es originario de San Ignacio, pero radicado en Mazatlán.

Su trabajo consiste en tejer asientos y respaldos de sillas de comedor de madera, y el material que utiliza es hilo de plástico, imitación de mimbre, mientras que las mecedoras las arregla con mecate de plástico.

Trabajo.

Víctor Angulo cuenta que toda su vida se ha dedicado a tejer sillas, ya que lo aprendió de su papá, y él a su vez enseñó a sus hijas, pues en ocasiones le ayudan cuando tiene trabajo en casa.

Sin embargo, admitió que aunque su oficio es muy noble, está casi “muerto”, ya que no es muy solicitado.

Por tanto, si quiere sacar para llevar comida a su hogar debe recorrer varias calles de la ciudad en busca de alguien que necesite el arreglo de un mueble que lleve tejido.

Cuenta que tan solo con una silla mecedora que teja al día saca para las tortillas y los frijoles, por lo que deja tarjetas de presentación en cualquier lugar a donde va, ya que de eso depende su familia.

Tejer una mecedora le lleva media hora, mientras que en una silla de comedor tarda más de dos horas.

Víctor asegura que su trabajo está garantizado porque lo hace con amor y entrega para ver contentos a sus clientes.

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