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VIDEO “Respira profundo, no te muevas”

En cuestión de minutos, agentes de la Policía Ministerial y Municipal acordonaron la zona

baledo en la Unidad Administrativa

Mazatlán, Sinaloa.- ¡Está vivo! gritaba insistente una mujer, mientras en el interior del automóvil Ford Fiesta Azul se desangraba Arturo N.

Aturdido y bañado en sangre, el sujeto baleado parecía intentar salir del automóvil, buscar ayuda.  “Respira profundo, no te muevas”, le gritaban.

Pero Arturo N parecía desesperado, emanaba sangre por el impacto que  había recibido en el cuello, el único de al menos 12 que segundos antes le habían disparado desde otro automóvil en movimiento.

En su entorno había un caos. Mujeres gritaban, hombres se arremolinaban, transeúntes intentaban alejarse y otros más registraban el momento en video, pero nadie se acercaba a auxiliarlo.

Automóvil donde viajaba la víctima Foto: EL DEBATE 

Solo un sujeto le tocó lo hombros cuando parecía que iba a desfallecer.  “No te duermas”, le dijo.

NO ESPERARON LA AMBULANCIA

A unos cuantos metros de ahí,  en las oficinas de las dependencias gubernamentales que alberga la unidad administrativa, privaba el estupor, el temor, la curiosidad. Las doce detonaciones habían acabado con la tranquilidad de una jornada común.

Eran casi las 09:00 horas cuando el automóvil Ford Fiesta azul que conducía Arturo N se estrelló contra un Chevy estacionado, cuyo propietario le cambiaba las placas en el estacionamiento de la Unidad Administrativa, apenas a una cuadra de la base de la Policía Ministerial. Este contó que corrió y se tiró al suelo al escuchar los disparos.

Al muchacho lo seguían varios sujetos en un auto negro, según dijeron algunos testigos.

Los ahí presentes no soportaron más ver a Arturo N perder sangre y en un vehículo particular lo trasladaron a una clínica privada.

El área fue acordonada por agentes preventivos y de tránsito. Se cerró el tráfico vehicular desde la calle Río Elota hasta la calle Canal.

El joven fue llevado de emergencia al  hospital Foto: EL DEBATE 

INTRANQUILIDAD

“Y son oficinas de gobierno, ¿qué se puede esperar?; está canija la violencia”, exclamó un ciudadano que iba a realizar un trámite a la Unidad Administrativa y mejor dio la media vuelta.

 

 

Abogados, empleados de constructoras, albañiles y cientos de ciudadanos se toparon con la línea amarilla con la palabra “precaución” impresa. Muchos la respetaron, otros no. Estos últimos cruzaron no porque no les importara, sino porque no se imaginaban lo que había sucedido en el lugar.

 

 

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