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¿A los diputados no les importa quitarle dinero a Educación y Salud?

Tal vez, en pocos países sea tan elevada la penetración de la educación y salud por la vía privada

Tal vez, en pocos países sea tan elevada la penetración de la educación y salud por la vía privada. Y no es que los empresarios de estos sectores sean más visionarios que los del resto del mundo. Mucho menos que los salarios de los mexicanos den para ambas cosas, es simplemente una necesidad impuesta por la mala calidad de estos dos servicios en el sistema público.

Por supuesto que hay sus excepciones. Hay escuelas públicas de todos los niveles que superan a muchas privadas. Y lo mismo pasa con los servicios de salud, aunque en menor proporción. Usted sabe que esperar a ser atendido por un especialista tarda meses en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Es un asunto de vida o muerte, tan simple como eso. 

Lo que ese escenario plantea, desde hace muchos años en el país, es no sólo una urgente necesidad por aumentar los recursos a ambos sectores, pero sí mejorar el uso de ese gasto. Sin embargo, todo apunta, según el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2017, a que los diputados van a pegarle la “puñalada trapera” a sus votantes en ambos rubros.

¿Por qué ir contra el pueblo? A pesar que en sus campañas los entonces, y hoy diputados federales, prometieron hasta las perlas de la Virgen, lo hicieron por el voto. ¿Qué significa para ellos salud o educación pública si nunca van a atenderse al IMSS o Issste? No pueden sensibilizarse con la clase media o los más pobres, simplemente porque viven en otro mundo y no representan a los que votaron por ellos, sino a sus partidos. Votan en bloque en un solo sentido, por dedazo.

Dentro del PPEF para 2017, se propone un presupuesto educativo de 711 mil 517 millones de pesos. La cifra suena elevada, pero es 12 mil 132 millones de pesos menor a la de 2016. Este recorte le pegará directamente a la implementación de la reforma educativa, y a esquemas específicos como la Escuela de Tiempo Completo.

Quienes tienen a un hijo(a) en uno de estos planteles, sabrán lo costoso que estos son, pues además de las cuotas de inscripción, se hacen aportaciones diarias para los alimentos de los niños, así como para los materiales para diversas actividades, que las escuelas no tienen recursos para proporcionar a los niños. Todo ello son presiones al ingreso de las familias, que gastan cada vez más, pero por la carestía de los productos y el estancamiento del salario, tienen cada vez menos dinero. ¿Es justo entonces proponer este recorte?

Y en salud, la cosa tampoco viene mejor. Para 2017 tendría 4 mil 610 millones de pesos menos. El gasto en salud representará el 2.6 por ciento del PIB, que será el porcentaje más bajo en lo que va del sexenio. El gasto per cápita programado por el gobierno para el próximo año, es decir, lo que programó para cada mexicano, es de 2 mil 726 pesos, pero si usted se atiende por el Seguro Popular, es de apenas mil 167 pesos. ¿Es suficiente? ¿Tiene lógica recortar más a sectores que están fuertemente golpeados en calidad de servicio e infraestructura?

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