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¡A “partirle la madre” a todos!

No, no es miedo a las palabras. Tampoco mojigatería decimonónica.
El problema con el discurso del nuevo secretario de Desarrollo Social, Luis Miranda —quien invitó a los ciudadanos “a partirle la madre a los malos”—, es no sólo la pobreza discursiva del funcionario, sino el desconocimiento de su encomienda en el desarrollo social y —sobre todo—, la ignorancia exhibida sobre el papel y la responsabilidad del Estado.
Y viene a cuento porque en una reciente gira por el municipio de Pedro Escobedo, Querétaro, Luis Miranda regaló a los ciudadanos un magnífico autorretrato, de cuerpo completo, que muestra sus limitaciones. Dijo a los queretanos: “Ustedes tienen un estado hermoso, pacífico, un estado lleno de vida, con gente, con trabajo, con producción, con ánimo (…) Así como se parten la madre los migrantes, pártanle la madre a esos malos que quieren venir a su pueblo a quitarles el orden, la paz y los beneficios (…) No dejen que los malos lleguen aquí. No dejen que este estado se convierta en algo que no quieren”.
¿Cómo deben entender los ciudadanos —formados en una democracia representativa, como la mexicana—, un llamado como el que hizo el nuevo responsable del desarrollo social?
¿No será que el subconsciente traiciona al secretario Miranda y que, en el fondo, está promoviendo la creación de nuevos grupos de autodefensa? ¿Qué tiene que ver el esfuerzo que hacen los migrantes que cruzan por el territorio mexicano o los mexicanos que cruzan la frontera norte, con los queretanos que se quejan del creciente avance del crimen organizado en sus comunidades? ¿Es responsabilidad del titular de Desarrollo Social dictar pláticas sobre la organización social en la lucha contra el crimen organizado? ¿Qué no son las instituciones del Estado —como las procuradurías estatales, la PGR, las policías municipal, estatal y federal—, las responsables de “partirle la madre” a los malosos del crimen? ¿Corresponde a Luis Miranda, arengar a los habitantes de una de las entidades con más desarrollo en el país, para “partirle la madre” a los malos que quieren llegar al municipio de Escobedo a romper la paz social? ¿No se habrá equivocado de trabajo el señor Miranda, al llamar a que los queretanos tomen en sus manos la defensa de su pueblo? ¿No habrá olvidado, el señor Miranda, que la defensa de la vida, de los bienes, la seguridad y las libertades básicas de las personas —de los ciudadanos en general—, son todas responsabilidades fundamentales del Estado y de sus instituciones? 
¿Nadie le habrá enseñado, al señor Miranda, que la construcción del Estado moderno es posible gracias a que los ciudadanos delegan —en el pacto constitucional—, el uso de la fuerza, la violencia legítima y la aplicación de la ley y la justicia a las instituciones del propio Estado?     
En efecto, el señor Miranda y sus leales pueden argumentar que el llamado a “partirle la madre” a los malos, en realidad es un recurso discursivo para convocar la unidad de esfuerzos ciudadanos, para hacer más eficiente el desarrollo social. Podrán argumentar eso y hasta podrán decir misa.
Pero si ese fue el objetivo al llamar a “partirle la madre a los malos”, lo cierto es que el señor Miranda sólo consiguió confirmar su limitado discurso, para una encomienda de la trascendencia de la secretaría de Desarrollo Social y hasta consiguió     —de manera indirecta—, dar la razón a todos aquellos que cuestionaron su llegada a Sedesol.
No, señor Miranda, ningún Estado democrático llama a “partirle la madre” a nadie. El Estado moderno se creó para salvaguardar la vida de las personas, su seguridad, sus bienes y su tranquilidad.
Y el desarrollo social pleno, sólo es posible en un Estado fuerte, capaz de erradicar la impunidad —como la que se brindó a la CNTE por décadas—, y que castigue a los criminales.
Y es que, “partirle la madre” al que se ponga enfrente, es propio de un fajador de callejón, no de un estadista.
Al tiempo.

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