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Coordinación, la clave

La violencia que aqueja a la sociedad culiacanense en diversas ocasiones ha llegado hasta los hospitales. En esos lugares, mientras convalecen, han ultimado a personas mediante diversos métodos. Ese tipo de situaciones es sumamente preocupante por el hecho de que en esos lugares de asistencia médica se encuentran niños, mujeres, adultos mayores y jóvenes vulnerables y susceptibles a ser dañados, al igual que el personal del nosocomio. El problema se genera —según las autoridades estatales— porque los hospitales no reportan oportunamente el arribo de personas lesionadas de bala en hechos violentos, lo cual imposibilita la realización de un protocolo de seguridad. Buscando revertir esta omisión, se anunciaron medidas drásticas, como clausurar los nosocomios. Pero también es necesario que se capacite al personal para hacer el respectivo reporte y dar a conocer las acciones a seguir; y por parte de las autoridades se debe monitorear a la persona implicada en un hecho de alto impacto para evitar que se remate a convalecientes, como ha sucedido en los hospitales generales de Culiacán y Mazatlán recientemente, así como en un nosocomio privado.

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