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“Corre tiempo” en medio del mutis

Quiza la pulcritud fue sello de anterior Leyson, pero que lo digan los nuevos

Que Diana Armenta la recién estrenada Alcaldesa pueda superar o al menos replicar con todos sus haberes y deberes el estrepitoso fracaso de la administración de Armando Leyson y su equipo parecería, no algo imposible ciertamente, pero si se pusiera al descubierto, un problema de extremas limitaciones y  peores incapacidades del nuevo gabinete.

Cuentan muchos historiadores políticos que el caso Guasave 2014-16, en materia de gobierno, “imposible peor”, no en si por el colapso financiero que lo paralizó por mas de la mitad del trienio, sino por la forma inapropiado y torpe de conducirlo.

Y si a ello hay que sumarle la profundidad de la ineptitud política, administrativamente pecaminosa a la que se le agregaría la profanación de los exiguos recursos de un municipio de suyo muy “trasteado”, bueno definitivamente su final no podía ser más malo que como terminó.

Tema, pese a ser tan reciente y asuntos muy sobado y aunque por eso se mantiene en el aire la verdad es que lo que concluyó siendo un escándalo de dimensiones públicas y en medio de la condena social vs el gobierno, nadie hoy, nadie quiere tocarlo.

No obstante por la seriedad que lo amerita,  el desastre económico, el desorden político, son cuestiones a los que nomás rodean con blandengues declaraciones  mediáticas con el cuento de que no se han encontrado  elementos que hagan  sospechar nada indebido en la operación del patrimonio público, el asunto es posible termine escondidito “bajo la alfombra” y cubierto por el polvo de olvido.

Y es muy posible que así  sea; que en el Ayuntamiento todo esté en orden, pero no es ese el problema, sino el problema que da pie a toda clase de conjeturas es que a quien corresponde decirlo, no sienta para a través de una conferencia de prensa, den a conocer los resultados. Ya será cuestión de los guasavenses, si lo creen o no lo creen.

Entonces bajo esas circunstancias por las cuales los más experimentadas políticos priistas pueblerinos asumieron después, además de aquella derrota en las elecciones del año pasado en la que compitió por la alcaldía, el sobrino de Armando Leyson, el grupo aún en el poder, “estaba acabado”.

Sin embargo no ha transcurrido ni siquiera ni el mes, cuando los político nativos, las propias y flamantes autoridades, como la sociedad, sobre esos asuntos empieza a mostrar su desmemoria crónica.

Luego pues, nada remoto sería que el “grupo Leyson”, aunque no se note o sea vea, “engolosinado” por las mieles de gobierno por el momento sólo esté “emboscados” esperando la oportunidad de reconstruir la parte de su base social que  quedó sumamente maltrecha, arrastrado por una serie de factores de todo orden que dieron al traste con su proyecto de trascender manteniéndose dentro de la urdimbre del gobierno municipal.

Y aunque como decimos, la corriente Leysoncista no salió incólume de la mas reciente batalla que sostuvo en la arena electoral, los priitas nos deben lo de los gatos, porque ya ve, precisamente la confianza fue lo que los perdió.

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