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Día especial para las luchas

Si el diablo no mete la cola, no está muy lejano el día en que un 21 de septiembre –como este- celebremos en México el Día Nacional de la Lucha Libre y el Luchador Profesional Mexicano. Así como lo ve. Si tenemos un día para todo ¿Por qué el deporte espectáculo iba a ser la excepción? Más cuando en lucha libre sí somos potencia (no como en el futbol) a grado tal que dentro de la lucha libre hay una categoría aparte para la mexicana.                 El asunto es así: el 14 de septiembre el Senado de la República aprobó la iniciativa para instituir el Día Nacional de la Lucha Libre y el Luchador Profesional Mexicano. Hubiera visto el alarido de júbilo que soltamos en A dos de tres (porque aquello no fue grito, fue alarido). Ahora sí, dijimos, a la lucha libre se le va a hacer justicia. El gusto ciertamente nos duró poco, porque todavía falta que la Cámara de Diputados haga lo propio y apruebe la iniciativa. Veremos qué pasa. En vía de mientras, le platico que si se pregunta ¿Por qué el 21 de septiembre y no otro día? Pues resulta que ese día se inauguró la Arena Modelo, hoy Arena México, considerada la máxima catedral de la lucha libre. También este día, en 1933, se fundó la Empresa Mexicana de Lucha Libre que con los años fue transformándose hasta convertirse en el Consejo Mundial de Lucha Libre. Como ve, el 21 de septiembre es una fecha importante para la lucha libre mexicana, ese deporte espectáculo que se convierte en catarsis para quien acude a una función, así sea por mera curiosidad. Y es que la lucha nos iguala a todos. Ahí no hay ricos ni pobres, sólo rudos y técnicos. En una función, rudos y técnicos pueden reflejar al patrón y al empleado, al opresor y al oprimido, según el lugar que elija cada espectador. Ahí se alienta o abuchea en todos los tonos hasta terminar ronco, sintiéndose ligerito de haber “derrotado” a aquel que se proyectó en la figura del luchador. En A dos de tres nos da gusto que en medio de tantos días (nuestro favorito es el Día del Taco) la lucha libre y sus protagonistas puedan llegar a tener su día nacional. Más gusto nos dará saber que eso pueda llegar a servir para que se preste más atención a la situación que guardan los luchadores en materia de seguridad y de propiedad de sus equipos. ¡Ah! Porque ha de saber que no todos los luchadores son dueños de su nombre de batalla ni de la máscara que emplean, y luego ocurre que despuntan, se separan de la empresa a la cual pertenecen y ellos, que a punta de golpes dieron vida a ese nombre, ya no lo pueden emplear porque no es suyo sino de la empresa que lo registró. Ojalá que la discusión en la Cámara de Diputados sirva también para revisar la situación de los luchadores en materia de seguridad, sobre todo cuando luchan en arenas de provincia y tienen que subir al ring (a veces pancracios de ¡cuatro cuerdas!) en funciones en las que se carece de asistencias médicas. Ojalá se apruebe el Día Nacional de la Lucha Libre y el Luchador Profesional Mexicano para celebrar y para volver la vista y atender la situación que enfrentan los luchadores, y no que sólo se repara en ello cada que un gladiador muere en el ring, sin que ello haya significado, hasta ahora, que se corrijan las anomalías. Gracias por leer estas líneas. Comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones en adosdetres@hotmail.com En Twitter en @MarisaPineda. Que tenga una semana de triunfos.

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