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El Ingenio

Sin problemas. Como día de campo fue para Gerardo Vargas Landeros, secretario general de Gobierno, la “comparecencia” que hizo ayer ante los líderes de las organizaciones empresariales de Los Mochis, que se mostraron prudentes a la hora decisiva después de haber levantado cierta expectación sobre el tema de seguridad pública. Incluso, se habló en el transcurso de la semana, después de que se pactó el encuentro, de que iban a hacer reclamos y exigencias en ese rubro. Pero Vargas Landeros hasta se dio el lujo de asegurar que la situación de inseguridad mejoró sustancialmente en comparación a como agarraron el gobierno.

Por la grande. Con la inauguración de la Casa de Atención Ciudadana en Los Mochis, quedó más claro la “intencionalidad política” del diputado local del PAN, Roberto Cruz. Independiente de lo que pudiera resolverle a los ciudadanos que acudan a estas oficinas “sin distingos políticos”, “El Güero” Cruz tiró la señal muy clara de su proyecto: que abrirá este tipo de oficinas en todos los municipios de Sinaloa. O sea, que desde el Congreso del Estado montará el escenario para la “grande”, una vez que Quirino Ordaz Coppel termine el periodo. Lo raro es que al panista no lo acompañó ningún dirigente panista ni los diputados panistas Zenén Xóchihua y Juan Pablo Yamuni en la apertura de la oficina en Los Mochis, que no contaba con luz ni agua.

En seco. Quien sí lo acompañó fue el expanista Guillermo Padilla Montiel, presidente de Vigilantes Ciudadanos por la Transparencia de Sinaloa, pero al que le dio “un bajón” en cuanto se le acercó para darle una lección sobre la Ley de Transparencia. El expresidente del Comité de Usuarios de Los Mochis empezó con su perorata sobre el proyecto de modificación a los artículos 67 y 70 de la mencionada ley, pero Roberto Cruz, presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, lo paró en seco con que “me los sé de memoria los dos (artículos) y desde ahorita te puedo decir que estoy a favor de ambas iniciativas”. Así, Padilla Montiel se quedó sin materia para su lucimiento porque el evento era de Cruz y este no iba a permitir que nadie más se colgara de lo suyo.

Limpia. El secretario general del Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento de El Fuerte, Zenaido López Chacón, se salió con la suya ayer en la asamblea que realizó para despejarse el camino con miras a su reelección el próximo mes: sacó adelante su planteamiento de expulsar del sindicato a dos trabajadores, uno de ellos Carlos Carrasco Rodríguez, que se opone a su pretensión reeleccionista. Lo acusó de provocar el divisionismo del sindicato y cuando algunos trabajadores lo desmintieron les quitó la palabra, los calló. Dicen que el fin de semana López Chacón anduvo repartiendo los vales de despensa y amagando a los trabajadores de que si no votaban por la expulsión de Carrasco se la iban a ver con él. Y le dio resultados el terror. ¡Apa trabajadores!

Protesta. Los primeros signos de cómo estará terminando la actual administración municipal de El Fuerte empezaron a verse ayer. Un grupo de trabajadores eventuales se plantó en Palacio Municipal para exigir el pago de dos quincenas que no se les ha cumplido por razones que nadie les ha dado. Eso provocó que el regidor priista José Luis Lachica saliera en su defensa, al igual que los otros de las otras bancadas de Cabildo que se reunieron de emergencia para pedir explicaciones sobre la situación financiera del municipio.
 

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