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En marcha

Las creencias son pensamientos que se siguen pensando. Son sólo pensamientos, pero al estarlos repitiendo a cada momento les damos vida y valor. Pueden ser fatales o gloriosas, saludables o tóxicas; empobrecedoras o enriquecedoras; limitantes e inútiles o infinitas e indispensables. Hay de todo en este espacio que nos toca vivir llamado mundo. Grandes sueños se han materializado gracias al poder de una creencia y también inmensos reinos se han derrumbado bajo la influencia creyente. Se asocian a religiones solamente y eso es miopía cultural. La creencia en sí, no cabe en una religión o en una etiqueta social exclusiva. Su rango está más allá de lo institucional, lo mundano o lo terrenal pues es un fuego interno hospedado en todos y en cada uno de los seres humanos quienes son los responsables de alimentarlo o extinguirlo. Todos creemos en algo o en alguien ajeno a la individualidad e independientemente del nombre que le otorguemos, su fuerza nos impulsa o derriba dependiendo del ímpetu que le demos al mismo. En educación hay muchas creencias tanto limitantes como potenciadoras. Muchas de ellas se han convertido en poderosos mitos y otras tantas han echado raíces en el inconsciente colectivo para beneficio de la totalidad, por fortuna. Una de las más favorecedoras es la sostenida en la confianza del individuo en sí mismo; creer en uno mismo, en sus proyectos, en sus propósitos, en sus sueños, ha sido una creencia constante que el sistema educativo con sus altibajos no ha podido diluir, porque a pesar de los constantes cambios de planes, programas, profesores, autoridades o escuelas, el alumno siempre está dispuesto a creer y aprender pues como creyente de sus capacidades siempre está involucrado en la obtención de un mejor resultado para él y los suyos. Por suerte, hay cada día más individuos conscientes del poder del esfuerzo personal, de la importancia de sostener un ritmo ascendente en este permanente vértigo llamado vida. Muchas creencias son desechadas por obsoletas. Creer que la neurona moría, por ejemplo, desde hace muchos años fue enterrada por individuos como tú y como yo, que dijeron eso no puede ser. Hemos sido muy afortunados de ver cómo creencias infantiles cada día son rebasadas por hombres y mujeres creyentes en algo distinto, superior, dignificante. Creer es crear dijo alguien por ahí, tenía razón; creer no es quedarse sentado, creer es ponerse en marcha.

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