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Enramada

Con el agua hasta el cuello. Tal parece que en Mocorito, el Ayuntamiento no consigue deshacerse de las deudas, pues por un lado está la que adquirió en nombre de los trabajadores con una empresa financiera, la que por varios meses se ‘retrasó’ el pago por un error administrativo y ahora la deuda de tres millones de pesos a proveedores. ¿Será que en realidad el Ayuntamiento tiene para pagar todo esto? El tesorero Celestino Gallardo y el alcalde José Eleno Quiñónez deberán sentarse en una mesa a platicar cómo estas deudas serán liquidadas en un aproximado de dos meses, pues la nueva administración ya mero llega y como dice el dicho, “no son enchiladas”.

Va lenta la cosa. A más de un año de haberse iniciado los trabajos de rehabilitación del colector Ferrocarril éstos por fin quedaron concluidos, esto apenas en su primera etapa. Desde el 2015, la alcaldesa municipal, Liliana Cárdenas Valenzuela, dio el banderazo de inicio de la rehabilitación de la obra, sin embargo, ésta se llevó a cabo a marchas forzadas pues apenas acaba de concluirse. Asimismo, aunque ya se avanzó con nueve millones de pesos invertidos, será el próximo alcalde municipal, Carlo Mario Ortíz, quien busque otro poco de recurso para esto, pues se había anunciado que la obra en total necesitaba más de 40 millones de pesos, lo malo es que con la reducción del presupuesto difícilmente podrán soltar otro poco de dinero para esta necesidad que se vive en Guamúchil. A ver si la próxima administración es capaz de conseguir dicho recurso, pues también disponen de poco tiempo.

Quieren ver sus ganancias. A decir del presidente de la Cocyp, José Guadalupe Guillén Rentería, la forma en que se ha venido manejando la agricultura y el pago de las cosechas sólo benefician a los que más tienen, detectando el mayor inconveniente en los contratos de Sagarpa con las empresas más grandes, por lo que aquéllos agricultores que producen menos, son los que terminan más afectados a la hora de los pagos y la comercialización. ¿Cuándo habrá suelo parejo para la agricultura?

Las palabras se las lleva el viento. Son los ciudadanos de la comunidad El Molino, en Angostura, quienes de nueva cuenta se han estado quejando por los fétidos olores que se encuentran por la carretera Angostura-Playa Colorada, justo a la altura del camino alterno para Batury. El problema aquí es el mismo de cada año, cuando da inicio la pesca, así como las cosechas, estas personas llegan a esta zona y arrojan las cabezas de los camarones ocasionando un olor muy desagradable; y dependiendo de cómo se encuentre el clima, este olor puede llegar muy lejos. Recordemos que el año pasado cuando ocurrió esto, autoridades municipales dijeron que acudirían a la zona antes mencionada y harían algunos hoyos para que estos desechos se depositaran en ellos y posteriormente enterrarlos, sin embargo, tal parece que eso fue solamente para calmar los ánimos, pues a un año de eso, nadie del Ayuntamiento se ha acercado para llevar a cabo lo comentado o siquiera para ver cómo está la situación. ¿Acaso no le interesa el tema de salud al presidente José Ángel Castro Rojo y al director de Obras Públicas José Luis Beltrán Astorga? Se tendrán que poner en el lugar de los vecinos para ver si así les remuerde la consciencia.

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