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Enramada

No eran ariscos, los hicieron. A pesar de que aún no llegan los tiempos oficiales para pagar los aguinaldos, los trabajadores del Sector Salud ya se empezaron a poner el huarache antes de espinarse, y es que el año pasado al parecer no recibieron el aguinaldo completo, por lo menos los trabajadores de contrato. Y al puro estilo de la narcocultura amanecieron mantas colocadas afuera de los hospitales en reclamo por ese hecho, en las cuales le exigen a Mario López Valdez y a Ernesto Echeverría que no ‘golpeen sus bolsillos’. Habrá que ver en diciembre si los aguinaldos llegan completos, y si no es así, qué harán los trabajadores, que ya ariscos están. La manifestación es válida, pero que ningún dirigente sindical salga a dar la cara es otra cosa. 

Y las patrullas, pues. Ya regresó de Shanghái, China, y ahora el alcalde de Mocorito, José Eleno “Pepito”  Quiñónez, debe ya poner un orden y empezar a reclamar el regreso de las patrullas que según fueron entregadas por el mismísimo gobernador Mario López Valdez. Pues resulta que se las llevaron para ponerles el equipo de radiocomunicación desde el mes de octubre, ya casi termina noviembre y nomás no terminan de ponerlo.

Va de nuez. El alcalde de Angostura quiere cerrar su administración bailando la canción El Viejo del Sombrerón, porque José Ángel “El Pitón” Castro tuvo por tercera ocasión como elenco musical a la Sonora Dinamita, quienes ya lo hicieron bailar una primera y segunda ocasión, y va por la tercera. Lo que también se ha prestado para malinterpretaciones es la contratación de la agrupación de su yerno, el director de la Juventud en el municipio, Juan Carlos González Miramontes, para amenizar con la presentación de su banda. Total, todo queda en familia.

¡Pásele, más sillas! Tal parece que se les salió de control el evento que tenían programado en el ayuntamiento de Angostura para la presentación del libro 100 Mujeres de Éxito en el auditorio municipal, lo cual se especula pudo haber sido, que no tenían la más mínima idea de cuántas personas acudirían al final de cuentas, o no existió comunicación entre los organizadores. Cabe señalar que al inicio no se miraba tanta asistencia, sin embargo, a la mitad del evento las personas ya no cabían al interior del auditorio municipal. Fue un momento tanto incómodo ver que las personas presentes se movían de un lado a otro para descansar los pies, de igual manera, una vez repleto el auditorio se podía apreciar cómo los funcionarios municipales daban un sinfín de señales para que los trabajadores de la Comuna buscaran la manera de cómo poder ingresar más sillas y poder ir acomodando poco a poco a todos los presentes. Hasta el mismo presidente municipal José Ángel Castro Rojo desde la mesa del presídium daba órdenes.

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