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Escapada de fin de semana

Primero que nada, muchísimas gracias a los héroes de Independencia que nos dieron puente. A mí no me gusta irme muy lejos. Ustedes saben que yo cerca del sol, las olas y la arena soy feliz, así que este año nos fuimos a pasarlo a Camahuiroa.

Se supone que nos íbamos desde el viernes, pero recibí la sorpresa de que mi queridísimo rey de reyes Mario Ibarra venía el sábado entonces no pude más que guardar las maletas y esperarlo para emprender el viaje juntos. Así que después de pasar por unos mariscos del Chichí nos enfilamos rumbo a las playas ‘sonoritas’.

Entre la concurrencia no faltaron el guapo Gonzalo Sánchez Artola, al que le rogamos que fuera porque era el único que tenía noción con el asador; Carlos Julio Fierro Aguirre, el que ya anda residiendo acá en el pueblo pero va y viene; Saúl Zazueta, Sylvia Falomir y mi querida roomate Daniela González. Debo confesar que extrañamos mucho a los que no pudieron ir, pero ya volveremos otra vez. El puente estuvo superrelax. Comimos con medida y muy rico a pesar de que la luz se iba y venía y solo temíamos el calor a la hora de la dormida, pero se portó fabulosa la CFE y sí volvió justo para poner la mesa y asar la carne.

El clima estuvo padrísimo, parecía que había abanicos por doquier y el mar con un oleaje maravilloso. Con decirles que hasta lluvias de estrellas o estrellas fugaces nos tocaron, no las sé distinguir o no sé si son la misma cosa. Me puso a pensar que necesito estudiar algo de astronomía, al menos por cultura. No pude “chirotear”, como dice mi mamá, porque ando un poco enferma de las anginas, pero eso no me impidió meterme al mar cuando bajaba el sol para autocurarme.

Tengo la idea loca que el agua salada se encarga de llevarse todos los males y creo que así fue porque hoy me siento de maravilla. Espero que ustedes se la hayan pasado tan fabulosamente y hayan disfrutado del descanso. Les dejo el cuadro con mi equipazo:

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