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Hasta lo que no come le hace daño

Pareciera que el alcalde Carlos Felton ha empezado a volverse intolerante a las preguntas de los medios de comunicación

Hasta lo que no come le hace daño. Pareciera que el alcalde Carlos Felton ha empezado a volverse intolerante a las preguntas de los medios de comunicación, pues desde temas de seguridad hasta el estado de las oficinas del palacio municipal le molestan por igual.  Ayer, los reporteros le preguntaron sobre los daños notorios que se ven en los techos de diversas oficinas del Ayuntamiento, pero solo se limitó a responder que para eso había personal de mantenimiento y dio por terminado el tema al decir: “¿Alguien que tenga otra pregunta?”. Quien sí habló sobre el tema fue el regidor Loar López, quien aceptó que la comuna ya no puede más y que se necesita otro edificio. Y hasta se atrevió a decir que era mejor tirarlo y volverlo a levantar.

Metida de pata. El edil escuinapenses Sergio Vinicio Palomares pidió ante cabildo en pleno la destitución de René Palomar, titular del departamento de Bienes Patrimoniales, por haberse comprometido a cancelar el cobro de un impuesto municipal por el pago de unos pretiles a las vendedoras de nopales del mercado Miguel Hidalgo. Y es que este funcionario carece de la facultad para condonar el referido pago. El agravante es que al parecer emitió unos recibos a las siete mujeres que exigían se les regresara el recurso. Tal desconocimiento le pudiera costar su puesto toda vez que  intentaba calmar las aguas intranquilas de las comerciantes.

Riesgo latente. Donde ya no cabe un carro más es el corralón municipal de San Ignacio. Lo malo es que la mayoría de estas unidades se encuentran inservibles, ya que desde hace muchos años permanecen en el lugar debido a que sus propietarios no regresaron por ellas. La mayoría de los autos estuvieron involucrados en algún accidente y poco a poco algunas piezas han ido desapareciendo misteriosamente. La cuestión es que solo causan problemas a los vecinos, pues únicamente sirven como nido de animales rastreros, además de que ayudan a la proliferación de moscos por el agua que queda estancada en la chatarra. Quizá sería bueno que mientras el Ayuntamiento decide qué hacer con las unidades, el personal del Centro de Salud se diera una vuelta por el lugar para realizar alguna abatización.

De relumbrón. Las oportunidades para exportar más productos sinaloenses esperan y las autoridades del pasado solo se han paseado por condados de California en busca de hermanamientos y de mercados consumidores, sin concretar nada,  aunque los proyectos existen. Solamente se dan anuncios de relumbrón que cuando cambian de colores los gobiernos quedan en el olvido debido al limitado interés de que Sinaloa dé ese paso a la industrialización de su producción de granos, pesca o de otras materias primas. Si no, que le pregunten a Sergio Radamés Díaz Meza, subsecretario de Desarrollo Económico del actual sexenio, quien visitó la cadena comercial Northgate Market, con 47 tiendas en Los Ángeles, y su centro de calidad ubicado en Guadalajara, para replicar el procedimiento a que se deben someter las micro o grandes empresarios para poder exportar a Estados Unidos, pero no le dio seguimiento, y mucho menos volvió. Aunque lo que sí hizo fue tomarse la obligada foto para el “Face”.

Cada quien por su lado. El secretario de Seguridad Pública municipal, Juan Antonio Murillo Rojo, busca mantener a raya la violencia en el puerto, pero al parecer no puede poner orden ni en su propio personal, ya que desde hace algunos meses tiene dos encargados en el área de comunicación, uno para la dependencia y otro casi como asistente personal. Sin embargo, ninguno de los dos da a conocer el trabajo que se realiza en la secretaría, pues hasta boletines dejaron de enviar. Ojalá que en las estrategias contra la inseguridad sean más unidos y no trabajen cada quien por su lado, como se ha visto. ¿O será que Murillo Rojo quiere quedarse y ya está organizando su equipo de trabajo para la próxima administración?

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