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Jorge Alberto Gudiño

El detective Cipriano Zuzunaga, investiga un secuestro en el que un barrio entero parece estar involucrado. Entre sus agudos problemas personales y su hartazgo de un futuro incierto, hay una entrega inexplicable a una profesión cruel y muy vilipendiada. Gracias a su sagacidad, pronto avanza por caminos oscuros en que Fuenteovejuna, ese pueblo mítico que acabó con un comendador, le sonríe seductoramente; sin embargo, él sabe que “la verdad caduca”, y se mantiene alerta; tal es el planteamiento de Jorge Alberto Gudiño Hernández, en su novela Tus dos muertos (Alfaguara, México, julio de 2016). Con un efectivo ritmo cortado, el autor conduce a este policía corrupto, por cruceros donde esquilma a los vendedores ambulantes, y por fondas donde no siempre paga el consumo. Subordinado del comandante Alvariño, recibe una llamada para ocuparse del secuestro de Juan Perea, hijo natural de un poderoso diputado del partido oficial, y de su hermosa novia Cherry. Debe llegar al lugar de los hechos, un supermercado de 24 horas, antes que los agentes de la Procu. Zuzunaga, aficionado a los licuados de mamey, entra en contacto con el contexto en que se perpetró el delito. Encuentra a Arcángel, que renta películas de todo tipo y prepara un café insuperable, al personal del súper al que pertenecen Guido y Altuvio, al juguero y al Matape, un hombre fuera de sus cabales que se masturba en la vía pública. Arcángel, que vive frente al supermercado, acostumbra filmar videos de lo que ocurre en la calle frente a su casa, y le muestra el de ese día. El detective lo observa varias veces y nace en él una profunda inquietud que lo obliga a regresar a verlo de nuevo y a tomar café, hasta que el hombre se le insinúa. Cherry, la guapa novia, aparece muerta, lo mismo que Guido, su hermano, Ambas acciones ponen al detective en el límite del trabajo y conoce a Cuco. El diputado, que aparece en la tele ofreciendo su carrera política por la vida de su hijo, les dará dos sorpresas. Jorge Alberto Gudiño Hernández, nació en la Ciudad de México en 1974. Es un narrador tenaz y un conocedor del México real, que es el que incluye lo bueno, lo malo y lo peor, así como del lenguaje duro y del secreto para manejarlo en su narrativa. Nos presenta un detective solitario, instintivo y valiente, que se vio obligado a matar a su padre enfermo, que tiene una hija en Nueva York y que no las tiene todas consigo: “eres un apestado, Zuzunaga. Nadie te quiere ni confía en ti”. Carmelo, un vendedor callejero, intenta meterlo en un problema, que resuelve dentro del canon policiaco. Es un personaje muy lastimado que trata de llevar una vida normal. En poco más de cien páginas, Gudiño consigue que ciertas sombras que se mueven sin dejar rastro, tomen cuerpo poco a poco y tengan una importancia vital en la búsqueda de los secuestradores. Es una novela donde el mal olor es constante, lo mismo que la presencia de chicas voluptuosas. Un par de veces el detective está a punto de saciar su curiosidad con hombres, pero algo se lo impide. “Contar muertos es como contar amores”, reflexiona, y quizá tenga razón. Tus dos muertos es una novela policiaca que se lee de un tirón. Sus pistas falsas son discretas, por eso funcionan muy bien para toda clase de lectores. Zuzunaga es un detective tremendamente afectado por la vida, pero con un grado de humanidad que lo sorprenderá. La trama, aspecto fundamental en la ficción criminal, como la llaman los ingleses, es una caja de sorpresas que funciona perfectamente. Aspecto agradable en el discurso de Gudiño es su voluntad de estilo, esas frases notables que definen una personalidad de escritor que seguramente continuará desarrollando, sobre todo ahora en que las vanguardias incluyen a la literatura negra como uno de sus frentes más potentes. Estoy de acuerdo con Martín Solares que afirma que es la “novela más lograda y vibrante” del autor, y con Antonio Ortuño que señala que Gudiño “articula, sobre todo, una prosa que revela y desmenuza la putrefacción de una sociedad”. Algo muy satisfactorio, es que con esta novela, el edificio de la novela policiaca mexicana crece y el detective Cipriano Zuzunaga, podrá conversar con alguno de sus colegas que andan por ahí sufriendo penas tan negras como las suyas. Usted podrá presentarle alguno de estos investigadores mexicanos que operan en su corazón. No diga que no.

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