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Las reglas del Clásico Mundial

A MODO. No hay duda que tal vez la peor traba que hay para el Clásico Mundial de Beisbol son las fachas en que se realiza. Días en que están en auge los entrenamientos de primavera, en que los clubes están checando “sus inventarios”, los peloteros se están poniendo en forma y así, esperar un 100 por ciento de ellos es pedir casi lo imposible. Ahí es donde se entiende el por qué de las reglas bajo las cuales se opera el torneo y que por elegancia se dice que se apegan a las que regulan a las competencias de la Federación Internacional del ramo. La verdad es que es un torneo básicamente proyectado hacia el negocio con la premisa de cuidar a los peloteros… bajo contrato de Grandes Ligas. Nada reprochable esta visión y manifiesta intención. Los clubes MLB sueltan peloteros porque ellos son los socios del evento pero no sueltan a todos, no es a libre decisión del pelotero ni de las propias organizaciones, hay mucho dinero en riesgo. 
Por eso, cuestiones como número de lanzamientos, días de descanso y plazos para las rondas, además de los cambios que se pueden hacer en los rósters. Todo cual si fuera parte de la pretemporada de Grandes Ligas. Así, el Clásico se juega con “asegunes”. Ni modo. 
TIE BREAKERS. Ya más en lo “competitivo”, se decidió que para evitar juegos largos y por ende, de trabajo excesivo para los peloteros, estará  aplicando la célebre “regla Schiller” que no es sino un método de desempate en la undécima entrada. Golpe bajo a la ortodoxia. 
Ya sabe usted: si las cosas siguen “tablas” en diez episodios, el número once comienza con el equipo visitantes con dos en base sin out, el mánager decide quién debe batear y buscará anotar. Si lo hace o no, en la parte baja el de casa hará  lo mismo, entendiéndose que así es cómo se encontrará una pronta resolución. 
Complicado tomar una postura para “en lo general” sin embargo, al menos para el clásico mundial en particular (entendiendo las razones de su génesis) hasta se justifica. SI va o no en contra de la naturaleza de este deporte es otro boleto. 
Que este año se quiera aplicar en las Ligas Menores camina por otro riel y si el señor Manfred lo quiere aplicar en las Mayores en 2018, ya veremos. 
Por ahora, luce acertado que apliquen la medida en el torneo que organiza Grandes Ligas, que operan las Grandes Ligas y que busca beneficiar a… sí, a las Grandes Ligas. 
AMISTADES. Una de las grandes aspiraciones del beisbol mexicano lo ha sido por años forjar una real sinergia entre el sector profesional y lo que alguna vez fue llamado amateur. Se fueron los años y no fue posible.  
Desafortunadamente, el “agandalle” de un grupo de sicarios de cuello blanco, al mando del hoy fallecido Alonso Pérez González, tomaron por asalto a la Federación Mexicana de Beisbol para conducir estas aspiraciones del caos al desmadre. Se perdió todo recato y con toda alevosía se enquistaron en el poder que otorga la federación para fungir como “dadores” de favores, servicios y presupuestos. 

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