Lo que sabe 'La Señora'

El 18 de abril de este año, seis taxistas fueron asesinados en un sitio de la colonia Icacos, en Acapulco

El 18 de abril de este año, seis taxistas fueron asesinados en un sitio de la colonia Icacos, en Acapulco. Eran las 11:30 de la mañana, los choferes conversaban al pie de sus vehículos. Fueron barridos desde una camioneta Xtreme en la que viajaban tres hombres. Una de las víctimas intentó esconderse bajo un puente, ubicado a unos treinta metros. Hasta allá fueron a alcanzarlo.

Al sitio de Icacos llegaron militares, policías federales. No tuvieron que rascar mucho para obtener una primera versión de lo sucedido: los taxistas eran extorsionados por un grupo criminal que les cobraba “piso”. Habían decidido no pagar. Aquel había sido el precio.

El dato que las autoridades se llevaron del sitio de taxis en el que habían quedado los cadáveres fue que en aquella zona de Acapulco operaba un brazo armado de los Beltrán. Un grupo de sicarios a los que les llamaban Los Rusos.

Treinta días más tarde, Los Rusos fueron localizados en una casa de la Costera Vieja, a unos pasos del Club de Golf. La División de Investigación detuvo ahí a seis hombres. Tenían el arsenal de rigor: armas largas y cortas, cargadores de distintos calibres, vehículos de lujo, aparatos de radiocomunicación.

Según autoridades, los sicarios revelaron que formaban parte de La Empresa y confesaron el asesinato de más de 20 taxistas. De algunos, porque se habían negado a pagar la extorsión; de otros, porque halconeaban para el grupo rival, el Cártel Independiente de Acapulco (CIDA).

Los Rusos admitieron que “cuidaban” la venta de droga en Acapulco y estaban a cargo de la extorsión de empresarios, comerciantes y trabajadores del puerto.

Revelaron que trabajaban para La Señora y para un empresario encargado de lavar el dinero de ésta: Joaquín Alonso Piedra.

La Señora era Clara Elena Laborín Archuleta, esposa del narcotraficante Héctor Beltrán Leyva, alias El H.

 

Había crecido su presencia en Acapulco desde que el líder del grupo contrario a los Beltrán, Víctor Aguirre Garzón, jefe del CIDA, fue detenido en la ciudad de Mérida.

Desde la caída de Aguirre Garzón, la disputa por Acapulco arreció. Las ejecuciones se desataron de manera escandalosa. En noviembre de 2015, una serie de narcomantas abandonadas en calles del puerto acusaron al entonces Fiscal General del Estado, Miguel Ángel Godínez Muñoz, así como a funcionarios, comandantes y policías ministeriales, de brindar protección a los Beltrán Leyva.

Con los datos proporcionados por la célula de Los Rusos, la División de Investigación y un grupo de agentes de la SEIDO llegaron en julio pasado a un fraccionamiento residencial de la Zona Diamante de Acapulco. Ahí se encontraba uno de los 20 objetivos prioritarios de la Estrategia de Seguridad Guerrero: Carlos Alberto Navarrete, El Ruso. Era el jefe de plaza en Acapulco para el cártel de los Beltrán.

Las autoridades sabían que El Ruso tenía comunicación directa con El H (detenido en octubre de 2014). Sabían, también, que era uno de los principales responsables de la violencia que sacude el puerto. Su trabajo consistía en aplastar al CIDA.

Relaté en este espacio los pormenores de esa detención: El Ruso fue aprehendido con una subametralladora, cuatro armas cortas, un kilo de droga sintética, 10 kilos de marihuana y nueve equipos de comunicación.

A su lado estaba una muchacha: Ximena Bernal Reséndiz, líder juvenil del PRI en Guerrero, y hermana de la titular de la Secretaría de la Mujer, Gabriela Bernal (ambas son hijas, por lo demás, del ex dirigente del PRI en Acapulco, Jesús Bernal Román).

De acuerdo con información de la prensa local, Gabriela Bernal Reséndiz es la operadora principal del ex alcalde priísta Manuel Añorve Baños.

Ximena Bernal fue liberada poco después. Se adujo que se dedicaba al trabajo sexual y que aquella noche había ido a la Zona Diamante a ofrecer un servicio.

El Ruso completó la información que a las autoridades les faltaba. Clara Elena Laborín fue aprehendida el pasado 13 de septiembre.

Debe conocer muchas historias sobre la implicación de funcionarios con el narcotráfico: historias que expliquen el baño de sangre que hay en Guerrero.

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