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Los escollos del plan

En marzo, el Gabinete de Seguridad Estatal puso en marcha los operativos de seguridad sectorizados en la capital del estado. Para que “los mismos elementos no estuvieran en los mismos sectores”, Culiacán fue dividida en cuatro zonas: para su resguardo estarían la Policía Municipal, la Estatal Preventiva, la Ministerial y el Ejército, en un proyecto que buscaba disminuir los índices delictivos. Según Genaro García Castro, la división de la capital sería pertinente porque economizaría en gastos de combustible y —lo más importante— entre los cuerpos de seguridad se generaría una sana competencia por tener en paz al sector que le habrían asignado. Sin embargo, seis meses después, el proyecto llegó a su fin, registrando un total de 241 asesinatos. Finalizó porque, a decir del secretario de Seguridad municipal, César Abelardo Rubio, y del alcalde Sergio Torres, no había coordinación entre las corporaciones y, además, prácticamente ataba de manos a los agentes, al tener que abstenerse de intervenir en los ilícitos que se suscitaban en zonas que no les eran asignadas.

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