“Me siento mal del cerebro”: El Chapo

Guzmán Loera afirma que se le olvidan las cosas y su mente ya no rinde como lo hacía antes

Según estudios, Guzmán Loera sufre trastorno de ansiedad generalizada y síndrome de privación sensorial, asociados con prácticas de tortura.

“Si esto sigue así, creo que para diciembre ya no voy a estar bien”. Así se lo dijo Joaquín “El Chapo” Guzmán al doctor J. Eric Chargoy, maestro en Sicología, quien le aplicó el Protocolo de Estambul, el método reconocido por autoridades de todo el mundo para determinar si un detenido fue sometido a tratos crueles, inhumanos o degradantes.

La prueba es de carácter pericial y contó con la aprobación por escrito y firmada del líder del Cártel de Sinaloa.

En el documento de 22 páginas, que fue entregado por la defensa al juez para fundamentar las quejas de violaciones a los derechos humanos del líder del Cártel de Sinaloa, Chargoy refiere que en la entrevista que sostuvo con Guzmán Loera para evaluarlo y diagnosticarlo, el capo expresó: “Me siento mal del cerebro… Se me están olvidando las cosas; para ir al baño a bañarme se me olvida la toalla… me acuerdo de muchas cosas pasadas, pero no de las recientes… a veces no recuerdo qué comí ayer”.
Le contó que nunca tomaba medicamentos y ahora toma 13 pastillas cada día.

En manos de las autoridades

No es sólo el estudio del maestro Chargoy. Hay otro, realizado por el doctor Julio César Ayuzo. Ambos, de los que tengo copia, concluyen que Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera sufre “trastorno de ansiedad generalizada, acompañada por un síndrome de privación sensorial, que están asociados y relacionados con prácticas de tortura”. Además diagnostican que padece un trastorno neurocognitivo leve.

El documento del maestro J. Eric Chargoy R., con domicilio en la delegación Coyoacán de la Ciudad de México, está fechado el 11 de octubre de este año. Busca establecer cuál es el tiempo máximo que puede estar sometida una persona al trato que recibe Guzmán sin que afecte a su salud.

El estudio del doctor Julio César Ayuzo González, de diez páginas, establece que al “Chapo” le son administrados ansiolíticos, concretamente Triazolam. De acuerdo con este médico siquiatra forense, no se recomienda su uso prolongado. Su diagnóstico fue concluido el 2 de septiembre pasado. Ayuzo es perito en Medicina del Consejo de la Judicatura Federal y perito en Siquiatría del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

Al ser ingresado al penal del Altiplano, tras su recaptura en enero de este año, Guzmán Loera se mostraba asintomático, pero según estos estudios, para febrero se reportaba con “cefalea tipo pulsátil con nausea ocasional, exacerbado por estrés e insomnio, crisis hipertensiva reactiva y ansiedad moderada”. Y para abril ya era ansiedad elevada y estado depresivo.

La fiscalía tendrá ahora que llevar al juez sus estudios, sus protocolos y buscará defender la posición de la Comisión Nacional de Seguridad, en el sentido de que no tortura al “Chapo”.

SACIAMORBOS. Secuestran a siete personas. Asesinan a una. A las otras seis les cortan las dos manos y las devuelven con vida y dos bolsas de plástico con las doce manos. Les pintan en el cuerpo que el castigo fue porque se dedicaban a robar. ¿Estado Islámico en algún poblado de Siria? No. Sucedió antier en la zona metropolitana de Guadalajara.

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