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‘Orgullo’ gay o lésbico Vs dogma de fe

Un tema de data antigua que ha cobrado demasiada actualidad son los llamados “matrimonios igualitarios”. Estos han sido objeto de muy variados comentarios y de toda índole de opiniones. Hemos observado que algunos lo han hecho con cierta vehemencia. Otros no tanto, sino con demasiada subjetividad o desde una muy particular perspectiva, y hasta ha provocado enfrentamientos de todo tipo; incluso, ha sido producto de una especie de “guerra santa” de quienes pertenecen a cierto dogma de fe  y entre el llamado bando del “orgullo” gay o lésbico. 
Dicha especie de “conflagración bélica” de ambos bandos, surge con mayor determinación e intensidad, a partir de que se planteó la adopción de niños a favor de los denominados “matrimonios igualitarios”. Es decir, entre personas que biológicamente poseen el mismo sexo. Esto desde el punto de vista epistemológico ya merece un análisis mucho más profundo que los argumentos argüidos por la jurisprudencia emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación; la cual, por cierto, dio pauta a un movimiento de índole legislativo a nivel federal y en buen número de las entidades de nuestro país.
Tal fenómeno, por los sujetos involucrados en él, sobre todo por los menores de edad, ya merece ser estudiado profundamente desde el ángulo científico, apartado de las emociones  y propósitos de índole político e ideológico muy particulares; incluso, no restringirlo sólo a los dogmas de fe ni al llamado “orgullo” gay o lésbico.
No, esto así, ya es un tema muy serio, complejo y profundo del cual deriva un problema –o varios al mismo tiempo- que requiere ser resuelto en conjunto desde la perspectiva multidisciplinaria y social, y no sólo echar mano de la técnica demoscópica y de las preferencias para tratar de justificarlo. Tampoco es un tema exclusivo y aislado del Derecho Constitucional del cual, dicho sea de paso, el autor de esta colaboración es cultor especializado del mismo y de otras muy diversas disciplinas que orbitan a su alrededor por estar estrechamente vinculadas a él.
Por ejemplo, si el examen lo limitamos al ámbito democrático, y nos circunscribimos únicamente en auxiliarnos con dicha técnica, nos puede arrojar cierto resultado, pero este resulta ser muy restringido; más aún en aquellas sociedades retrasadas cultural y científicamente hablando; es decir, en las que se lee y estudia muy poco. Y cuando se llega a leer, no es estrictamente académico, puesto que muchas cosas de las que se leen no son de índole epistémica, sino cuestiones muy distintas que sería hasta cierto punto ocioso o estéril referirnos a ellas.
Así que el tema de la adopción de hijos en los llamados “matrimonios igualitarios”, requiere ser estudiado científicamente y a mucha profundidad, antes de que nuestro órgano legislativo tome una decisión al respecto, por ser una cuestión que en principio y por su naturaleza se torna muy delicada. Y no es, además, sólo un tema de “orgullo” ni un dogma de fe. Razón por la cual propongo en el ámbito académico se abra un amplio, serio y profundo debate pluridisciplinario de buen nivel con la característica mencionada. Y luego de ello, las conclusiones académicas que resulten, se sometan a la consideración de la sociedad en general, y después al órgano legislativo. Ahí está una propuesta que lanzo concretamente a las universidades, directivos y académicos del país, y por supuesto de Sinaloa, con el propósito de que se estudie y discuta alejados por completo de toda subjetividad; es decir, que se examine de manera metódica, objetiva, mesurada, seria, y sin presión alguna. Esto es, desde el ángulo epistémico y sin prejuicio alguno que no genere enervación al momento de su discusión. Se trata de que el niño –como posible adoptado– tenga un ambiente apropiado o adecuado para su normal desarrollo, y se le respete auténticamente a plenitud el principio superior que constitucional, convencional y legalmente se encuentra establecido a su favor. No por criterios jurisprudenciales adoptados en ocasiones por cierta presión o intereses como lo he demostrado en alguno de mis libros.

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