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Tampoco es para tirar la toalla

Pese a la preocupación generada por el asesinato del juez federal Vicente Antonio Bermúdez Zacarías, mal harían en sobrereaccionar los Poderes del Estado y las instituciones implicadas en asuntos de garantías, derechos y seguridad. 
De 2001 y hasta antier, 14 juzgadores (diez del fuero común y cuatro del federal) han muerto de forma semejante.
Alivia saber que en septiembre se convocó a una licitación pública para adquirir 70 camionetas blindadas para el servicio de igual número de servidores del Poder Judicial que atienden casos de delincuencia organizada.
No, en cambio, que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos recomiende valorar que haya jueces “sin rostro”.
Esa fórmula se ha aplicado, por ejemplo, en Italia y Colombia, donde las frecuentes matazones de semejante naturaleza hicieron que sus gobiernos asumieran haber sido rebasados por la criminalidad. 
Aunque la delincuencia que padece México, no parece que la sociedad mexicana esté, pero ni de lejos, en condiciones de rendirse…

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