Michelle Obama y su discreto vestido

Sentada en primera fila, vestida de negro, un color poco frecuente en su guardarropa, parecía camuflarse entre la audiencia

Lejos de las ovaciones que generan sus vestidos, siempre rápidamente calificados de impecables, maravillosos, deslumbrantes, la elección de estilo de Michelle Obama para el último discurso presidencial que dio en la noche de ayer martes su esposo en Chicago, un vestido de encaje gris del joven diseñador americano Jason Wu, apelaba contundentemente a un único calificativo: discreto.

Fotos: AP

Si en innumerables ocasiones la Primera Dama llamó toda la atención con sus escogencias de moda, siempre estratégicas y de valor político, ayer la función fundamental de su vestimenta era la de pasar inadvertida y dejar que toda la atención se posara sobre su marido, sobre sus poderosas palabras:

“Debemos entender que la democracia no exige la uniformidad. Nuestros fundadores discutieron y se comprometieron, y esperaban que nosotros hiciéramos lo mismo”.

Sentada en primera fila, Michelle Obama, vestida de negro, un color poco frecuente en su guardarropa. 

Parecía camuflarse entre la audiencia despojada de brillos, estampados o cualquier atrevimiento que la hiciera relucir entre la multitud ataviada con trajes de invierno.

Fotos: AP

Radicalmente diferente sería su elección de moda para el último discurso que dio como Primera Dama, hace unos días.

Para capturar toda la atención de sus devotos, Michelle usó en esa ocasión un traje rojo del diseñador de origen cubano Narciso Rodríguez, fiel compañero de sus aventuras estilísticas.

El mismo rojo poderoso que usó para el traje con el que bailó con Obama en la segunda gala presidencial, cuando había sido reelegido como mandatario. Un vestido que le valió que Alicia Keys le cantara la emblemática Lady in red y que la crítica de moda empezara a darle sus complacencias.

Después de haber tenido su último momento con el electorado en ese discurso, después de haber proclamado sentidamente que “haber sido la Primera Dama de Estados Unidos había sido el mayor honor de su vida”, Michelle Obama tenía que acallar un poco todo su capital político y su popularidad, llevando anoche un traje que parecía más bien ser una extensión del impecable sastre de corbata azul que eligió su marido.

Según reseña Univisión, quizás como si se tratara de un caprichoso juego, en sus últimas dos apariciones la Primera Dama ha usado justamente dos diseñadores que fueron los primeros que usó cuando se inauguró en el poder: Narciso Rodríguez y ahora Jason Wu, quizás, solo quizás en la toma de posesión de Donald Trump el 20 de enero, como un guiño juguetón y como un memorable recuerdo, Michelle Obama use un traje de la cubana Isabel Toledo, esa que la vistió de amarillo, hace 8 años para caminar por primera vez en la Casa Blanca.

Su ciclo en la moda sería completado.

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