Conoce las profundidades del mundo maya

Si visitas Yucatán, no dejes de asistir al pueblo de Sotuta

En pocos minutos, los ojos se adaptan a la falta de luz. La humedad se apodera del entorno. Alguien enciende una pequeña lámpara, es el guía iluminando las columnas rocosas formadas por la filtración milenaria de agua a través del subsuelo yucateco. Un respiro profundo es un golpe de valentía para saltar al vacío y entrar al inframundo maya, morada de los dioses y antepasados, que se creía estaba bajo el agua. El acceso a ese mundo es a través de un cenote, donde ahora el cuerpo está flotando.

Foto: Los 7 Cenotes

Lo que sucede dentro de la caverna es un secreto, solo podemos decir que para llegar a ese lugar hay que viajar al pueblo de Sotuta, a 80 kilómetros de Mérida.

El paraje se llama Los 7 Cenotes, una reserva escondida en la selva, donde las almas aventureras tienen la oportunidad de zambullirse en tres maravillas subterráneas.

Al llegar, hay que tomar una ducha para eliminar cualquier residuo químico, como desodorante y champú. Una vez cumplida la regla ecológica, los visitantes están listos para montarse en una bicicleta e internarse en los senderos flanqueados por ceibas, árboles frutales y cedros.

AGUAS MULTICOLOR

Mariposa Azul es el nombre del primer cenote. Es habitado por la yuya, un pajarillo regordete de plumas grisáceas y pecho amarillo, que parece vigilar a todo aquel que se sumerge en esas aguas de color azul eléctrico.

Hay dos maneras de acceder: por una escalera o saltando desde una plataforma situada a nueve metros de altura. Ya en el agua se puede apreciar que la bóveda del cenote es semicircular, esto permite que los rayos del sol se filtren e iluminen su profundidad, que alcanza los 35 metros.

Foto: Los 7 Cenotes

La siguiente parada está a dos kilómetros de distancia, es el turno del cenote Caracol. Una escalera en espiral permite la entrada a una pequeña playa. El espejo de agua color turquesa está a unos pasos. El tiempo de estancia es de 40 minutos para contemplar las estalactitas, los murciélagos, peces ciegos y golondrinas.

El cenote Arco iris es el último. La tonalidad del agua cambia según la posición del sol. Los guías preparan una sesión de meditación a los visitantes, mientras flotan en el agua.

Foto: Los 7 Cenotes

El cuerpo se relaja y está listo para entrar a la caverna secreta. Al final, hay una comida típica y un paseo para escuchar leyendas mayas.

Con información de El Universal.

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