Casa de los Jones. Foto: EL DEBATE

Casa de los Jones. Foto: EL DEBATE

Los Mochis

¿A quiénes rinden homenaje las calles de Los Mochis?

Un recorrido por el bulevar Rosendo G. Castro y sus monumentos en el camellón

Por: El Debate

Los Mochis, Sinaloa.- El antiguo bulevar Ferrocarril está adornado a lo largo con una variedad de monumentos que veneran a figuras que nada hicieron por el progreso de esta ciudad.

Y si usted se está preguntando cuál es el bulevar Ferrocarril, debo creer que es demasiado joven para haber vivido durante una época maravillosa de nuestra progresista ciudad o, como la mayoría de los ciudadanos, no conoce la historia de Los Mochis. Pero no se preocupe, nuestros gobernantes tampoco.

Espero que al terminar de hacer este recorrido queden en la mente de cualquier mochitense curioso, miles de cabos sueltos, lo cual me hará sentir que hay mucho que trabajar en esta sociedad para recuperar la identidad y, sobre todo, preguntarnos, ¿son de verdad nuestros héroes todos los homenajeados en las calles de Los Mochis?.

Casa de los Jones. Foto: EL DEBATE

Todo esto es un recuento del bulevar Rosendo Castro Godoy, de quien seguramente usted tampoco conoce la historia, pues es el nombre menos indicado para imponérsele a la antigua calle Ferrocarril. 

Este hombre llegó a Los Mochis huyendo de crímenes cometidos y se convierte en líder obrero. Fue impuesto por la SICAE (época a la que yo le llamo la edad media de Los Mochis) como diputado federal y asesinado en Jalisco, donde se dice que tenía deudas por pagar.

Pero es interesante cómo se origina la imposición del nombre de Rosendo G. Castro: en una sesión de cabildo en el periodo de Ortegón en 1969–1971, estaban reunidos los regidores. Ante la pregunta del primer edil que solicitaba sugerencias para nombrar la nueva vialidad, tal parecía que no importase (y nunca les ha importado) una decisión como esa, pues era nulo el interés por investigar al elegir el nombre, a la ligera y sin pensar demasiado levanta la mano un oriundo del 9 de Diciembre y alcanza a nombrar a su extinto líder.

El grupo, en su total ignorancia y sin mucho averiguar, le toman la propuesta como buena, siendo avalado por los demás regidores.

Foto: EL DEBATE

Y en las mismas condiciones es como han surgido en esta ciudad algunos nombres de las calles, pues nuestros gobernantes llegan al poder ignorando la historia de Los Mochis. 

Ante lo escrito anteriormente, creo que caben una serie de propuestas para hacer modificaciones: una, quitar el nombre actual y recuperar su original: bulevar Ferrocarril; dos, remover los monumentos sin razón histórica para la ciudad y dejar el de la máquina de vapor, corrigiendo por supuesto la razón para colocarla y realzando darle su verdadero sentido histórico e industrial, y tres: la creación de una estatua de Benjamin Johnston abrazando por un lado al obrero y, por el otro, al truchero como un equipo, el equipo que hizo florecer y progresar esta ciudad. Es decir, darle el reconocimiento que merecen estos personajes vitales para nuestra historia.

No cabe duda que esta ciudad tiene historias en censura, héroes sin reconocer y villanos en pedestales, este es un buen momento para que los ciudadanos reconozcan a los verdaderos fundadores, sin intereses de por medio y se busque solo verdad y la transparencia. (Colaboración del historiador Alfredo Salazar Hermosillo).

Reloj Centenario

Siguiendo el recorrido, unos metros más adelante está el reloj del Centenario, que en uno de sus costados tiene una leyenda muy poco profunda acerca del aniversario de nuestra ciudad. Si la donación se hizo para conmemorar los 100 años de Los Mochis, no hay historia, no hay razones, no hay sentido, no hay NADA.

Reloj Centenario. Foto: EL DEBATE

En otra de las caras del reloj se lee una interminable lista de Rotarios que donaron su dinero para construir dicho monumento y que celebran el pertenecer a ese grupo de activistas sociales. Lo entiendo y más que quieran enlistarse en dicho monumento para trascender, haciendo homenaje a los Rotarios que cumplen 50 años en esta ciudad, yo pregunto ¿Y la historia de Los Mochis dónde?.

Reloj Centenario. Foto: EL DEBATE

Monumento a la Madre

Si seguimos avanzando en esta dirección de oeste a este continúa el Monumento a la Madre. ¿Y quién no adora esta figura tan importante para cualquier ser humano? El problema es de quienes erigieron el monumento, pues no la tuvieron.

Monumento a la Madre. Foto: EL DEBATE

Hace muchísimos años ese lugar lo ocupaba una insignia que se le había colocado a los Johnston (padre e hijo), pero ya lo he dicho, en esta ciudad han querido borrar ese apellido de todas las formas posibles.

Monumento al Periodista. También sobre el bulevar Rosendo G. Castro. Foto: EL DEBATE

Palmeras

Detrás del Teatro Ingenio, por cierto también ubicado en el bulevar Rosendo G. Castro, podemos observar las palmas que son una insignia de nuestra ciudad, sembradas hace más de 100 años por órdenes de Benjamin Francis Johnston, pues además de servir como ornamento, eran el nido perfecto para aves depredadoras de una fatal plaga que dañaba los cultivos de caña: las ratas de campo. Esta ciudad fue planeada a detalle, para beneficio de sus pobladores y de la empresa cañera.  

Palmas, una insignia de nuestra ciudad. Foto: EL DEBATE

Placa de obras

Por la calle Allende se encuentra una placa, en muy mal estado que describe las primeras obras de urbanización como drenaje, pavimentación, construcción de banquetas y alumbrado que se llevaron a cabo en el periodo de 1969 a 1971, en las que el gobierno invirtió mientras era presidente de la república Luis Echeverría, y gobernador del estado Alfredo Valdés Montoya.

Pues todo lo que se había hecho antes en esta ciudad fue financiado por la Compañía Azucarera. La utilidad de esta placa es tal vez el ayudarnos a conocer la época de progreso en la que Los Mochis fue contando con mejores estructuras urbanas. Esta placa está vandalizada y sin mantenimiento y seguramente este no es el lugar original donde fue colocada la primera vez. 

Placas de pavimentación. Foto: EL DEBATE

Monumento a Lázaro Cárdenas

Los monumentos que existen en esta ciudad no simbolizan ni rastro de lo que es nuestra identidad. No cumplen de ninguna manera con su función de representar y dignificar la historia. En el transcurso de todos estos años en los que el hecho de nuestra fundación ha intentado enterrarse en el olvido, con la intención de no darle mérito a quien lo merece, se ha llenado la ciudad de un montón de cosas sin sentido, como los dos monumentos a Lázaro Cárdenas.

Monumento a Lázaro Cárdenas, (Plaza Solidaridad). Foto: EL DEBATE

Uno de ellos se encuentra en la intersección del bulevar con la calle  Allende. La figura del expresidente se encuentra de pie sobre una plataforma petrolífera con una placa al frente que expresa la admiración y reconocimiento del pueblo de Ahome a este personaje.

No voy a ahondar en mi opinión respecto al general de división, pero en lo que sí voy a insistir es en lo absurdo de poner otro monumento más a una cuadra del primero, en la explanada de la plaza Solidaridad, este último sin placa que lo identifique, solamente la representación de Cárdenas ahí de pie, sosteniendo un libro en actitud oratoria.

Foto: EL DEBATE

Monumento al maestro 

Más adelante y siguiendo esta ruta se encuentra un monumento de una mujer y dos niños con la siguiente leyenda: Al MAESTRO forjador de hombres libres que luchan por una sociedad más justa para todos. Y debajo de esto indica el periodo 86 – 89 del Sindicato Nacional para Trabajadores de la Educación, uno de los sindicatos más controvertidos del país, aunque a fin de cuentas al personaje que defiende, al igual que el Monumento a la Madre, nos remueve lo sentimental y lo hace que valga la pena.

Solamente les faltó agregar la firma de la lideresa hoy convicta Elba Esther Gordillo Morales. Si vemos de frente la estatua de la maestra, a su mano derecha se encuentra la plaza Solidaridad, llamada así pues fue construida en el periodo de Salinas de Gortari, quien usó este nombre para uno de sus programas sociales. 

Monumento al maestro. Foto: EL DEBATE

Obelisco

En la intersección con el Macario Gaxiola se encuentra un obelisco a un Marino de quien no voy a desmerecer su hazaña en el puerto de Veracruz en 1914, pero a quien, en realidad, nadie aquí conoce o recuerda.

En la época del presidente Federico Careaga fue construido este obelisco prácticamente como una orden emitida por el almirante que tenía a su cargo el resguardo en Topolobampo. Lamentablemente este ni ninguno de los monumentos antes mencionados tienen cabida o coherencia para adornar el hermoso bulevar, que es uno de los principales de nuestra ciudad y que fuera la vía del ferrocarril que alimentó por más de 60 años a Los Mochis.

Obelisco. Foto: EL DEBATE

Locomotora del ingenio

Tres máquinas de ferrocarril se encuentran en esta ciudad, una en el bulevar Rosales frente al Jardín Botánico, otra por el bulevar que llevaba ese nombre y que jamás debió ser cambiado y una última en la actual estación del tren Chihuahua al Pacífico.

La máquina que se encuentra en el ingenio es un homenaje al trabajo productivo que llevó a cabo este medio de transporte y que a escasos años de fundación, gracias a la fábrica azucarera, Los Mochis ya tenía su propia estación de tren, lo cual desde el inicio fue una parte esencial para que el progreso se diera de esta forma tan acelerada, sin duda alguna una de las partes más maravillosas de nuestra censurada historia, es por eso que se le llamó la calle Ferrocarril.

Foto: EL DEBATE

Por otra parte, la máquina que se encuentra en el parque lineal de la intersección de dicho bulevar y la calle Constitución es hermosa, ¡un homenaje al trabajo de nuestros antepasados en todo su esplendor! Lástima que hayan desviado de nuevo las razones para colocarla y la placa que está frente a la locomotora hable de un maquinista, un fogonero y un garrotero que tuvieron un fatal accidente de trabajo que los hizo merecedores de tal recuerdo.

Las autoridades municipales motivadas por la Comisión de Historia y Cultura, sin mayor fundamento, ven como mayores héroes a unos pobres trabajadores accidentados, y que quede claro que no desmerezco su labor, pero me parece realmente absurdo que quieran pintar a estos hombres tal como si fueran los Héroes de Nacozari, siendo que, como ellos, fallecidos por accidente de trabajo hubo decenas de accidentes fatales en el ingenio, tanto en la factoría como en el tren y en el campo ¿Ellos no merecen homenaje?.

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Homenaje al Indio Bachomo

Entre las dos estatuas que veneran a Tata Lázaro se encuentra uno de los más absurdos: al “General Revolucionario” yoreme Felipe Bachomo, que ni de general ni de revolucionario tuvo nada, solo la época. Esta historia es una de las más manipuladas.

Quieren hacernos creer que fue un héroe, cuando se tiene la certeza de que quienes lo acompañaban en sus vandálicos ataques mientras asesinaban, violaban, robaban y destruían muchos hogares, ni siquiera sabían las causas de su “lucha”, sólo aprovechaban la ocasión para asaltar y obtener ganancias de alguna forma.

Así que su destructivo paso por esta población en 1914 no es por las razones que tanto se le adjudican, sino como una persona que tenía odio contra los hacendados, pues él fue peón en las tierras propiedad de don José María Cázares en Mochicahui y, perdidamente enamorado de su hija, quien no pudo fijarse en él, dejó que su ira lo cegara y que sus cualidades de líder cobraran vidas no solo en Sinaloa sino también en algunos poblados sonorenses.

Monumento a Bachomo.  Foto: EL DEBATE

Este indígena ha sido una de las más grandes farsas que nuestra historia nos ha contado. Todos los pueblos necesitan crear héroes para venerarlos y así es como se ha alimentado la leyenda de Felipe Bachomo.

Este reconocimiento en el bulevar Rosendo G. Castro no ha sido más que una prueba de la ignorancia de los gobernantes, ya que en todas las placas y monumentos está el sello del municipio. 

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