Movimiento antivacunas desata alerta mundial y causa alza de enfermedades
Salud

Movimiento antivacunas desata alerta mundial y causa alza de enfermedades

La no vacunación ha causado el resurgimiento de enfermedades peligrosas que pudieron ser prevenidas con vacunas existentes 

Por: Juan Leyva

Muchos rechazan las vacunas por creencias religiosas, por dudar de su efectividad o por creer que no sirven para nada.

Muchos rechazan las vacunas por creencias religiosas, por dudar de su efectividad o por creer que no sirven para nada.

En 2017, Italia registró 4 mil 991 casos de sarampión, seis veces más casos que los presentados en el 2016 en ese país. En toda Europa, se han reportado más de 20 mil casos y 40 muertes por el virus. En 2018 en México se han detectado cuatro casos vinculados a ciudadanos italianos; tres en la Ciudad de México y otro en Baja California, del total de los casos en Italia presentan alta incidencia en bebés menores de un año. 

Se cree que los casos están vinculados a un creciente y peligroso movimiento anti vacunas. 

¿Qué es?

Este movimiento cobró fuerzas en 1998, cuando un trabajo científico vinculó a una serie de vacunas con el autismo, lo que generó una enorme desconfianza entre la población mundial. Años más tarde se descubrió que el estudio había sido un fraude, pero el movimiento antivacuna sigue en pie. 

Esto ha generado la aparición de enfermedades graves en Europa y Estados Unidos. 

El responsable

Corría el año de 1998. En medio de polémicas y respaldado por una publicación en una prestigiosa revista de ciencia (The Lancet), el gastroenterólogo británico Andrew Wakefiel mostró un trabajo que vinculaba el uso de la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéolas con el síndrome autista. 

El especialista se valió de entrevistas en medios de comunicación y artículos en periódicos para sembrar la desconfianza en el mundo entero.

Movimiento antivacuna en Estados Unidos. Foto; The New York Times.

En ellas incluso se entrevistaba a familiares de personas con autismo. Los principales apoyos del movimiento antivacunas en Estados Unidos provino de Jenny McCarthy, una exconejita de PlayBoy y su entonces novio Jim Carrey, ella dijo ante los medios de comunicación que su hijo era autista debido a la vacuna triple vírica. 

El movimiento antivacunas fue tan grande, sobre todo en Estados Unidos, que cinco mil 500 padres de autistas exigieron al gobierno una indemnización por haber "enfermado" a sus hijos con la aplicación de la vacuna triple vírica. Sin embargo años más tarde Jenny McCarthy declaró que su hijo se había curado, sin embargo, los médicos indicaron que desde un principio se había diagnosticado erróneamente al pequeño. 

El fraude

De ahí la credibilidad en el vínculo de la vacuna y el autismo fue en decadencia. Ningún otro trabajo científico encontró tal vínculo. En 2004, diez coautores de la investigación liderada por Wakefield retiraron su firma del artículo. Ese mismo año, The Lancet publicó un artículo que ponía en duda los resultados de la investigación de Wakefield y finalmente en el 2010 borró la publicación de sus archivos. 

En 2011, el periodista Brian Deer, indicó a The British Medical Journal que Wakefield había ideado un negocio millonario fomentado por el miedo a las vacunas. Entre ellos, pretendían crear y lanzar vacunas reemplazantes de la tripe vírica y un kit de diagnóstico del autismo. Se calculaban ganancias de 33 millones de euros anuales en Estados Unidos y el Reino Unido. 

Además se descubrió también que Wakefield estaba en complicidad con un abogado que pretendía demandar a varias farmacéuticas, pero necesitaba pruebas científicas vinculantes. 

Este se considera el mayor fraude científico en la historia. Causante de la caída estrepitosa en materia de vacunación mundial en países desarrollados. La creencia en que la triple vírica y el autismo están vinculados se basa en que los primeros síntomas de este síndrome (el autista) se detectan a la misma edad que los niños reciben la vacuna, de ahí en fuera no existe vinculo entre una y otra. 

En la época actual

A pesar de haber demostrado que no existe vínculo entre la triple vírica y el autismo, aún existe gente que se opone a las vacunas, lo que habla de no uno, sino varios movimientos enfocados a un mismo fin: evitar las vacunas. 

Todos niegan la efectividad de ellas o incluso alegan no aplicárselas por cuestiones religiosas. Gracias a estos movimientos, enfermedades como sarampión, paperas, tos ferina, y rubéola han incrementado desde el 2008. 

Protesta en Estados Unidos por ley de vacunación obligatoria. Foto: The New York Times

La revista EBioMedicine asegura que Europa se mantiene a la cabeza como el principal continente donde se rechaza la aplicación de vacunas. Un estudio realizado por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical en Londres realizó un estudio donde entrevistaron a más de 66 mil personas de 67 países, el resultado arrojó que las personas desconfían de estas herramientas medicas. 

Francia, Bosnia y Herzegovina, Rusia, Mongolia, Grecia, Japón e Italia son los países europeos que encabezan la lista mundial. En América, Estados Unidos es el principal detractor de las vacunas. 

La Organización Mundial de la Salud ha alertado que el movimiento antivacunas comienza a ser una “amenaza cada vez mayor” para los programas de vacunación, de cara a ser realmente eficaces al proteger a la población. En un artículo publicado en la revista ‘Vaccine‘, este organismo de Naciones Unidas recuerda que a nivel mundial se registran cada año 1,5 millones de muertes infantiles por enfermedades que podrían prevenirse con vacunas ya disponibles. 

Los niños son los más afectados por movimientos antivacunas.

¿Cuáles son algunos de los mitos, y los hechos, sobre la vacunación?

Mito 1: Las mejores condiciones de higiene y saneamiento harán desaparecer las enfermedades; las vacunas no son necesarias. FALSO

Hecho 1: Las enfermedades contra las que podemos vacunar volverían a aparecer si se interrumpieran los programas de vacunación. Si bien la mejor higiene, el lavado de las manos y el agua potable contribuyen a proteger a las personas contra enfermedades infecciosas, muchas infecciones se pueden propagar independientemente de la higiene que mantengamos. Si las personas no estuvieran vacunadas, algunas enfermedades que se han vuelto poco comunes, tales como la poliomielitis y el sarampión, reaparecerían rápidamente

Mito 2: Las vacunas conllevan algunos efectos secundarios nocivos y de largo plazo que aún no se conocen. Más aún, la vacunación puede ser mortal. FALSO

Hecho 2: Las vacunas son muy seguras. La mayoría de las reacciones vacunales son generalmente leves y temporales, por ejemplo, un brazo dolorido o febrícula. Los trastornos de salud graves, que son extremadamente raros, son objeto de seguimiento e investigación detenidos. Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna. Por ejemplo, en el caso de la poliomielitis, la enfermedad puede provocar parálisis; el sarampión puede causar encefalitis y ceguera, y algunas enfermedades prevenibles mediante vacunación pueden ser incluso mortales. Aunque un solo caso de trastorno grave o defunción por vacunas ya es demasiado, los beneficios de la vacunación compensan con creces el riesgo, dado que sin las vacunas se producirían muchos trastornos y defunciones.

Mito 3: La vacuna combinada contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, así como la vacuna antipoliomielítica, pueden provocar el síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS). FALSO

Hecho 3: No existe una relación causal entre la administración de las vacunas y la muerte súbita del lactante, a pesar de que esas vacunas se administran en un período en el que el recién nacido puede sufrir el SIDS. En otras palabras, las defunciones por SIDS son casualmente coincidentes con la vacunación y hubieran ocurrido aunque no se hubiesen administrado las vacunas. Es importante recordar que esas cuatro enfermedades pueden ser mortales, y que el recién nacido no vacunado contra ellas corre graves riesgos de defunción y discapacidad grave.

Mito 4: Las enfermedades prevenibles mediante vacunación están casi erradicadas en mi país, por lo tanto no hay motivos para que me vacune. FALSO

Hecho 4: : Si bien las enfermedades prevenibles mediante vacunación son actualmente poco comunes en muchos países, los agentes infecciosos que las provocan siguen circulando en algunas partes del mundo. En un mundo sumamente interconectado, esos agentes pueden atravesar las fronteras geográficas e infectar a cualquier persona no protegida. Por ejemplo, a partir de 2005, en Europa occidental se produjeron brotes de sarampión en poblaciones no vacunadas de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Italia, el Reino Unido y Suiza. Por consiguiente, hay dos motivos fundamentales para vacunarse, a saber, protegernos a nosotros mismos y proteger a quienes nos rodean. Los programas eficaces de vacunación, al igual que las sociedades eficaces, dependen de la cooperación de cada persona para asegurar el bien común. No deberíamos depender de las personas que nos rodean para detener la propagación de enfermedades; nosotros mismos también tenemos que hacer nuestra parte.

Mito 5: Las enfermedades de la infancia prevenibles mediante vacunación son algo inevitable en la vida. FALSO

Hecho 5: Las enfermedades prevenibles mediante vacunación no tienen por qué ser “algo inevitable en la vida”. Enfermedades tales como el sarampión, la parotiditis y la rubéola son graves y pueden acarrear importantes complicaciones tanto en niños como en adultos, por ejemplo, neumonía, encefalitis, ceguera, diarrea, infecciones del oído, síndrome de rubéola congénita (si una mujer contrae rubéola al principio del embarazo) y defunción. Todas estas enfermedades y sufrimientos se pueden prevenir mediante las vacunas. Los niños no vacunados contra estas enfermedades quedan innecesariamente vulnerables.

Esta nota incluye información de: OMS, EFE, Gizmodo

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