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Agro

Fertilizantes, indispensables para evitar crisis alimentaria en México

Sin la aplicación de productos como el amoniaco anhidro y urea, la situación de producción de alimentos sería todavía más compleja en perjuicio de los ciudadanos.

Por Lorena Caro

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México.- El cambio climático y la seguridad alimentaria ponen en un dilema a los productores agrícolas del mundo en tanto las políticas de gobierno y los avances en la tecnología no les permiten mejorar sus prácticas.

El uso de fertilizantes es catalogado como un alto contaminante del aire y del suelo e incluso como un factor perjudicial en la salud de los seres humanos, sin embargo, algunos consideran que la aplicación de los mismos es primordial para evitar la crisis alimentaria que en México, de acuerdo con el Inegi, ya provocó que el 12.6 por ciento de los hogares se quedaran sin comida en los últimos cinco meses y hasta un 51.9 por ciento haya experimentado alguna dificultad para satisfacer sus necesidades alimentarias. En términos de población, a nivel mundial se estima que tan solo en 2020, entre 720 y 811 millones de personas en el mundo padecieron hambre. 

De acuerdo con el experto en agronomía, Cruz Enrique Beltrán Burboa, en la agricultura actual no se pueden sustituir los fertilizantes de síntesis química por ningún otro, debido a que no se obtendrían los resultados que se buscan, por ende, no sería rentable para el productor y lo que se tendría sería  un problema de crisis alimentaria. 

Uso de fertilizantes

¿Qué hace tan indispensable a los fertilizantes para la actividad agrícola? Para  Beltrán Burboa, ingeniero agrónomo y maestro en recursos naturales y medio ambiente, se trata de un tema de producción y crisis alimentaria. Explicó que estos fertilizantes dan una respuesta visible y un incremento considerado de los cultivos, ya sea maíz, trigo o cualquier hortaliza.

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“Un maíz con producción tradicional te puede dar entre 2 a 3 toneladas, en cambio, un maíz con fertilizantes químicos o sintéticos de la industria, te da un rendimiento de 12 hasta 15 toneladas por hectárea”, ejemplificó. 

El académico en el Tecnológico de Guasave explicó que la tecnología que revolucionó la agricultura es básicamente reciente y se denomina revolución verde, una etapa en la tecnología agrícola en la que se descubrió que ciertos compuestos fertilizantes inducían un rendimiento exagerado en las plantas y eso se reflejaba en la productividad. 

La concentración de ciertos nutrientes que se descubrieron hace mucho tiempo que eran esenciales, hace que las plantas aceleren su crecimiento a niveles que nunca se había visto.

Se trata de un compuesto de potasio, calcio, magnesio, azufre, un complejo de micronutrientes, especialmente basados en nitrógeno, en los que se encontró que al adicionarse a los suelos o al agua, en cantidades considerables, aceleraban su crecimiento sin comprometer su desarrollo fisiológico. “Te permitía que una planta creciera exponencialmente en muy poco tiempo y que aun así llegara correctamente a la etapa de producción y aumentara su rendimiento”, sostuvo. 

“Porque si disminuimos el rendimiento de los cultivos, que ya de por sí son bajos, que ya de por sí lo que se cultiva son bajos y que muchos problemas están causando disminución en los stocks de grano de maíz a nivel mundial, de trigo, de sorgo, lo que vamos a tener es una crisis alimentaria derivada de crisis climáticas, políticas, de distribución de mercado,” explicó Beltrán Burboa. 

Costos 

El ingeniero agrónomo y maestro en recursos naturales y medio ambiente, Cruz Enrique Beltrán Burboa, añadió que, incluso, actualmente se tiene escasez de fertilizantes como impacto de la pandemia, por lo que los precios se fueron a las nubes. 

Por este motivo, indicó que es muy probable que este año se vean bajos rendimientos, porque los productores no pudieron comprar la misma cantidad de fertilizante que utilizaron el año pasado que les dio un alto rendimiento, este año no alcanzó para comprarlo, este año duplicó o triplicó su precio. 

Como ejemplo, sostuvo que una tonelada del fertilizante urea, el año pasado se conseguía en 8 mil 500 pesos y hoy está en 22 mil pesos. ¿Qué va a pasar?, que el productor no va aplicar la misma cantidad que le dio el rendimiento de 15 toneladas, va a aplicar si a caso 200 kilos por hectárea y el rendimiento de maíz va a disminuir, según explicó. 

En ese aspecto, consideró que la construcción de la planta de fertilizantes en Topolobampo es positiva para Sinaloa. El maestro en recursos naturales y medio ambiente por el IPN-CIIDIR unidad Sinaloa abundó que a nivel global se ve el impacto que causó la pandemia en la distribución de fertilizantes y muchas plantas en el mundo cerraron, causando que la cantidad de fertilizantes que había en el mundo disminuyera, pero al agricultura siguió. 

Beltrán Burboa abundó que una de las materias primas para la agricultura son los fertilizantes nitrogenados a base de nitrógeno y la planta de fertilizantes de Topolobampo es una de las pocas nuevas inversiones en fertilizante nitrogenado que se tenían proyectadas para la actualidad y además en un sector, en una región que es altamente dependiente de esa materia prima. Por eso, para el académico, la consulta popular sobre ponerla o no, fue un éxito. El pasado noviembre, el 75.61 por ciento de votos fue en favor de la planta de amoniaco en Topolobampo y 23.65 por ciento en contra.

Claroscuros 

Sin embargo, Cruz Enrique Beltrán Burboa reconoció que el uso de estos productos tiene claroscuros. Explicó que la fertilización con fertilizantes sintéticos a base de químicos tiene que hacerse por expertos, porque tiene que encontrarse el correcto balance en lo que la tierra puede soportar y al final, regresarle al suelo los nutrientes que se están tomando de él. Advirtió que si al suelo no se le agregan los nutrientes necesarios se va a degradar, por eso es muy importante que la utilización de fertilizantes lo hagan expertos.

“Los fertilizantes químicos también ocasionan eso, si los agregas en exceso y no haces un uso después de mejoradores, de la introducción de compostas, estiércoles variados, si tú al suelo no le regresas lo que le estás solicitando, ese suelo se va a degradar”, sostuvo. 

Explicó que la estructura de la zona agrícola de Sinaloa se basa en tecnología de irrigación, que es una tecnología de riego, principalmente superficial. Es decir, que se tiene infraestructura de canales y drenes. Un canal es la estructura que va a utilizarse para regar un suelo, una parcela o un loto, el dren vendría a ser la estructura que habrá de recabar todo el exceso nutrientes, de humedad, de sales, de agua, para llevárselo, generalmente al mar. 

¿Qué pasa con todos esos nutrientes en exceso? Si a una planta se le agrega un fertilizante a través de esta vía, en ecosistemas muy delicados ese amplio crecimiento vegetal va a producir un desbalance. Si crecen muchas plantas, se van a comer ese oxígeno, y peces, crustáceos u otros seres que vivan ahí se van a morir. Reconoció que lo conveniente sería tratar esa agua, saber cómo sale esa agua que viene de los campos agrícolas a los esteros a las zonas lagunares. 

Otro problema es cuando se tiene la presencia de compuestos que no sean nutrientes, como los agroquímicos, los metales o plásticos. 

Semillas como clave

De acuerdo a un estudio internacional elaborado en conjunto por el Instituto de Política Agrícola y Comercial, la organización internacional GRAINEL y Greenpeace, los costos crecientes de los fertilizantes nitrogenados sintéticos, impulsados por un abrupto incremento de los precios del gas natural, han hecho que los gobiernos entren en pánico ante una crisis alimentaria global catastrófica.

Mientras tanto, destaca que su nueva investigación demuestra que los fertilizantes nitrogenados sintéticos son una causal importante de la crisis climática, responsables de 1 de cada 40 toneladas de GEI que actualmente se liberan a la atmósfera. Sostiene que ahora, con eventos como la Conferencia sobre el Cambio Climático, es el momento para que el mundo se deshaga de su adicción por los fertilizantes nitrogenados sintéticos y realice, de manera urgente, una transición hacia una agricultura sin combustibles fósiles ni productos químicos.

En el estudio publicado en español, francés, e inglés por las organizaciones internacionales, si se busca que el mundo tenga una posibilidad real de combatir efectivamente la crisis climática, los sistemas de agricultura industrial que dependen de los fertilizantes nitrogenados sintéticos deben ser reemplazados por sistemas agrícolas agroecológicos, que no usan productos químicos, y por los sistemas alimentarios locales, en los cuales los animales y las fuentes de alimentación animal están totalmente integrados.

Sostiene que a nivel mundial el cese del uso de fertilizantes nitrogenados sintéticos debe comenzar por reemplazar las variedades de cultivos de la revolución verde por semillas que puedan desarrollarse sin el uso de fertilizantes químicos. 

“Las compañías que actualmente dominan el mercado global de las semillas no han realizado un mejoramiento de cultivos en esa dirección y tampoco lo harán en el futuro. Como productores de pesticidas, tienen intereses creados en el modelo de la revolución verde. El cambio tiene que provenir de la revitalización y del apoyo a los sistemas campesinos de semillas y de conocimientos, que son los más capacitados para proporcionar semillas y prácticas adaptadas a las condiciones locales y son capaces de producir alimentos nutritivos y abundantes sin el uso de productos químicos”, cita textual.

De igual forma, menciona que el conocimiento campesino de los fertilizantes orgánicos y las alternativas para desarrollar la fertilidad del suelo, conocimiento que se ha perdido en gran parte del mundo, necesita ser regenerado, compartido e implementado de manera que pueda superarse la actual dependencia de los fertilizantes químicos.

Reconoce que una eliminación global en el uso de fertilizantes nitrogenados sintéticos también debe estar acompañada por una eliminación de la ganadería industrial.

“La producción de alimentos para animales, así como la producción de carne y de lácteos, no solo son un importante impulso del uso de fertilizantes nitrogenados sintéticos, sino que también son una enorme fuente de emisiones de gases con efecto de invernadero y causa de la destrucción de bosques y biodiversidad”, agrega. 

De acuerdo con lo publicado en conjunto por el Instituto de Política Agrícola y Comercial, la organización internacional GRAINEL y Greenpeace, los obstáculos técnicos y económicos no son los que interfieren en el camino de una eliminación global del uso de los fertilizantes nitrogenados, sino que consideran que lo que debe enfrentarse y derrotarse para lograr cambios importantes, es el dominio del cabildeo de los agronegocios sobre los gobiernos poderosos.

Asegura que las corporaciones de los agronegocios tienen intereses creados en el uso intensivo de fertilizantes nitrogenados sintéticos, desde las gigantes compañías de fertilizantes, las compañías de semillas y pesticidas y hasta las corporaciones que controlan el comercio de la carne, los lácteos y los alimentos para animales.

El estudio indica que solo el mercado de los fertilizantes nitrogenados sintéticos tiene un valor que sobrepasa los 70 mil millones de dólares, por lo que señala que continuarán promoviendo y defendiendo los fertilizantes nitrogenados sintéticos en todas las instancias y organismos donde se definan políticas, incluyendo en la Conferencia sobre el Cambio Climático. 

Gases en Sinaloa

Juan Espinoza Luna, doctor en geofísica aplicada, colabora con la Universidad de Oxford, Inglaterra, en un proyecto sobre cambio climático global compartió para Debate imágenes de  satélites especializados que muestran la concentración de gases en Sinaloa el 22 de enero del 2022. 

De acuerdo con el especialista, los gases o partículas tienen un comportamiento que en algunos su mayor concentración es en horas determinadas y en función de los vientos. Cuestionado sobre si estos proceden del agro, consideró que se debe de analizar más profundamente. 

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Para Debate, Juan Espinoza Luna ejemplificó que han medido particularmente el índice de ozono y encuentran un aumento en la época de  cultivo, la época de otoño-invierno, primavera-verano. No obstante, indicó que esto puede deberse a varios factores, el uso de insecticidas plaguicidas y todos estos productos químicos que gran parte de ellos se van a la atmósfera, pero también a la contaminación humana con tanto dióxido de carbono que se emite por los automóviles, por ejemplo. 

 Dióxido nitroso (NO2) por región: 9.24 μg/m3 (microgramos/metro cúbico), Ahome; 15.48, Culiacán; 16.02, Mazatlán. 
La zona de mayor concentración de dióxido de carbono (CO2) es el municipio de Ahome con 120 ppbv (partes por millón).
Ozono superficial por región: 93.15 μg/m3 (microgramos/metro cúbico) Ahome; 92.64μg/m3, Culiacán; 94.18 g/m3, Mazatlán.
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Lorena Caro

Periodista

Desde el 2014 me uní al periódico EL DEBATE como reportera. Ese año me desempeñé en la sección de noticias México-Mundo para la edición impresa en Culiacán. Posteriormente, me desempeñé como reportera local en Guasave, donde cubrí la sección actualidad, sociales y policíaca. Ingresé a la sección digital como reportera web del portal Soy Carmín en soycarmin.com y posteriormente fui editora del portal En Pareja con la página enpareja.com. En ambos sitios escribí sobre temas relacionados al estilo de vida de la mujer, la pareja y la familia. Desde el 2017 soy reportera de la Unidad de Investigación para EL DEBATE, con enfoque en temas de transparencia y el combate a la corrupción, redes sociales e imagen pública; el sector agrícola y pesquero, salud, economía, legislación, indígenas, pobreza y vivienda. Previo a mi incursión en la prensa escrita, formé parte de Radio Sinaloa como locutora del programa juvenil “Poder Joven Radio”. He asistido a talleres nacionales sobre seguridad para periodistas, nuevo sistema de justicia penal, sistema electoral mexicano, manejo y análisis de movilidad urbana y urbanismo, diseño editorial y redes sociales. Soy además licenciada en Diseño Gráfico y Multimedia por la Universidad del Desarrollo Profesional y cuento con especialidad académica en Diseño Editorial.

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