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Agro

Greenpeace se lanza contra prácticas agrícolas que dañan el medio ambiente en México

Greenpeace sostiene que en Sinaloa ya hay evidencia de que la agroecología puede ser un éxito, pero reconoce que hasta ahora la transición es muy lenta

Por Lorena Caro

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En Sinaloa y gran parte de los estados agrícolas, ya hay evidencia de casos de éxito en la producción agroecológica, que plantea dejar atrás el uso indiscriminado de fertilizantes químicos y pesticidas para generar el alimento, y se aboca a prácticas holísticas que son capaces de dar excelentes resultados.

Sin embargo, Greenpeace, la organización ambientalista internacional con base en México, destacó para EL DEBATE que desde la agricultura se siguen realizando muchas de las prácticas que dañan la flora y la fauna en nuestro país y que contribuyen al cambio climático.

Viridiana Lázaro, especialista Greenpeace México, reconoció que abocarse a las nuevas tecnologías en pro del medio ambiente no es un proceso sencillo, pero advirtió que el tiempo de actuar es ahora, y la autoridad debería estar invirtiendo recursos para esta transición. 

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“Hacemos desde Greenpeace un llamado urgente a las autoridades federales para que transitemos hacia una agroecología, hacia una agricultura ecológica que no dañe el medio ambiente y que cuide la salud de las personas, eso es lo más importante”, lanzó.

Impacto ambiental

Viridiana Lázaro, especialista en agricultura y cambio climático en Greenpeace México, indicó para EL DEBATE que una de las principales preocupaciones son los daños al ambiente y los impactos sociales que tiene la agricultura industrializada en la actualidad.

La agricultura industrializada, indicó, se caracteriza principalmente por el uso de insumos sintéticos, químicos sintéticos, como plaguicidas, herbicidas, que generan daño en la biodiversidad, fauna, flora, no solo del predio donde se utilizan, sino también en la flora y fauna aledaña, así como una afectación en el suelo, que va a provocar erosión y, a la larga, ocasionar que esas tierras ya no sean productivas.

De forma específica, Viridiana Lázaro indicó que estos fertilizantes químicos ocasionan, principalmente, que se dañe la microfauna del suelo, así, los suelos ya no tienen suficientes microorganismos que les permitan seguir siendo fértiles. Según expuso, los suelos tienen la capacidad de resguardar carbono, pero cuando se erosionan, se libera ese carbono resguardado, provocando un aumento de carbono en la atmósfera, lo que constituye el cambio climático.

“Esto va a ser un ciclo sin fin porque justamente el tener estas prácticas de agricultura industrializadas, que incluyen el uso de todos estos agroquímicos, que incluyen los monocultivos, incluso el uso de transgénicos, va a ocasionar un daño y un impacto ambiental muy grave, además de que también ocasiona daños a las comunidades aledañas, a la salud de las personas”, comentó.

A gran escala, la especialista señaló que la agricultura y la ganadería industrial tienen graves implicaciones en el medio ambiente. Actualmente, en México, sostuvo que el 15 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero proviene de este sector y a nivel mundial, de acuerdo al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el 24 por ciento total de las emisiones globales provienen de este sector agrícola, incluyendo la ganadería.

“La ganadería y la agricultura industrializada son un factor importante para el empeoramiento del cambio climático y, al mismo tiempo, la agricultura y la ganadería son uno de los sectores más vulnerables al cambio climático, lo cual es muy grave”, sostuvo. 

Lo anterior, ya que rememoró que con el cambio climático se observan sequías más prolongadas, inundaciones y otros eventos naturales que están dañando las cosechas y que actualmente están afectando de manera grave la producción. Advirtió que si estos eventos se vuelven más persistentes o más graves, el daño y la pérdida de las cosechas en un futuro  será mucho peor. 

Prohibición del glifosato 

Ante este panorama, ¿qué ha hecho la autoridad? Greenpeace sostuvo que un gran paso se dio el pasado 31 de diciembre de 2020, cuando el Gobierno mexicano publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto que marca la prohibición progresiva del glifosato y la prohibición del maíz transgénico hacia 2024.

Viridiana Lázaro indicó que este avance legal es muy importante porque va encaminado hacia la agroecología, que justamente busca eliminar todos estos insumos químicos sintéticos, todos los agroquímicos, los plaguicidas, para transitar hacia una agricultura que considere los ciclos de la naturaleza, que cuide a las personas, que utilice también el método del policultivo, de rotación de cultivo, entre otros que ayuden a la regeneración del suelo y que, en lugar de liberar los gases de efecto invernadero, ayuden a captar estos gases de la atmósfera. 

“El decreto presidencial es un gran paso, pero no es el único necesario para llegar ahí, hacia donde nosotros proponemos. Se necesita realizar una serie de acciones que ayuden a fortalecer la producción campesina, la producción principalmente a pequeña y mediana escala, que recordemos que los alimentos que nosotras consumimos vienen principalmente de la producción a pequeña y mediana escala. Es muy importante fortalecer estas unidades de producción a pequeña y mediana escala y ayudarles en la transición”, opinó.

Justamente, apuntó que ahora el país se encuentra en un punto en el que sus suelos agrícolas están muy degradados por los años en los que se han utilizado los agroquímicos y sustancias que, indicó, están empobreciendo el suelo y lo están contaminando. “La transición no es fácil, se necesita inversión para poder restaurar los suelos, se necesita apoyo gubernamental para guiar a estos productores a pequeña y mediana escala a transitar hacia esta agricultura agroecológica”.

Caso de éxito en Sinaloa 

Más allá de la justificación de que gracias al uso de fertilizantes se evita una crisis alimentaria, Viridiana Lázaro señaló que en Sinaloa ya hay evidencia de que la agricultura sustentable puede ser un éxito. Se trata de un proyecto piloto promovido por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural con la siembra de maíz sin glifosato.

Greenpeace documentó que en 2020, en 510 mil hectáreas de Sinaloa, se sembró maíz sustituyendo el glifosato por prácticas naturales. Los rendimientos fueron superiores a 12 toneladas por hectárea de maíz blanco en 90 por ciento de la superficie maicera de la entidad. Durante el evento Cosecha de Maíz Blanco con Transición Agroecológica y sin Glifosato, organizado por la Secretaría de Agricultura, que se llevó a cabo en el ejido Canán, en el municipio de Culiacán, Sinaloa, los productores reportaron un rendimiento de 14.28 toneladas por hectárea sin uso de agroquímicos, con un costo por tonelada de 2 mil 800 pesos, esto es 584 pesos por debajo de un predio “testigo” cultivado con agroquímicos, donde el rendimiento fue de 14.7 toneladas por hectárea. 

“Sí es posible transitar hacia una agricultura ecológica, pero no se tiene que pensar únicamente cómo sustituir un insumo por otro, sino que se tiene que apoyar, regenerar el ecosistema, el agroecosistema, y transformar todo el modelo que se estaba llevando a cabo para poder hacerlo de una manera holística y que se puedan tener estos buenos resultados que tuvieron en Sinaloa, que los productores reportan un buen rendimiento sin uso de agroquímicos”, mencionó.

Además de Sinaloa, indicó que diversos productores del país están practicando la agroecología por su propia cuenta porque realmente creen en sus beneficios.

En la mitigación de los impactos del cambio climático desde México, Viridiana Lázaro indicó que el tiempo es apremiante y se necesita tomar acción ya de manera contundente y con miras hacia mejorar la producción actual.

“Llevamos muchos años hablando de la agroecología, y sin embargo, apenas podemos ver estos pequeños cambios en el Gobierno como, por ejemplo, con el decreto presidencial, que la Semarnat ya tiene una dirección de agroecología, sin embargo, los procesos que estamos viendo son muy lentos y se necesita actuar ya”.

De lo contrario, indicó, cada vez más los impactos del medio ambiente hacia la humanidad van a ser mucho más catastróficos, mucho más graves y, sobre todo, en un sector tan vulnerable y tan necesario como es la producción de alimentos.

Control de usos

Pero ¿por qué producir sin glifosato? La especialista de Greenpeace señaló que algunos pesticidas, como el glifosato, han sido considerados por autoridades internacionales como un probable cancerígeno. Indicó que estos agroquímicos se infiltran al suelo, y lo que no se queda en el suelo, va a permear hasta los acuíferos y trae como consecuencia una contaminación generalizada que incluso puede llegar a las poblaciones.

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Además, como consumidores, indicó que se adquieren esos agroquímicos indirectamente, porque en el caso del glifosato, que es un herbicida sistemático, esto quiere decir que no solo va a quedar en las hojas de las plantas, y con lavarlas ya se va a eliminar estos residuos de glifosato, sino que el glifosato penetra el sistema de las plantas ingresando a los tallos, a las hojas, a todo el sistema y tejidos de la planta, “por lo tanto, no es posible que se eliminen al lavar todos los alimentos, por lo tanto, va a tener un impacto en la salud de los consumidores”, añadió.

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Lorena Caro

Reportera de Investigación

Desde el 2014 me uní al periódico EL DEBATE como reportera. Ese año me desempeñé en la sección de noticias México-Mundo para la edición impresa en Culiacán. Posteriormente, me desempeñé como reportera local en Guasave, donde cubrí la sección actualidad, sociales y policíaca. Ingresé a la sección digital como reportera web del portal Soy Carmín en soycarmin.com y posteriormente fui editora del portal En Pareja con la página enpareja.com. En ambos sitios escribí sobre temas relacionados al estilo de vida de la mujer, la pareja y la familia. Desde el 2017 soy reportera de la Unidad de Investigación para EL DEBATE, con enfoque en temas de transparencia y el combate a la corrupción, redes sociales e imagen pública; el sector agrícola y pesquero, salud, economía, legislación, indígenas, pobreza y vivienda. Previo a mi incursión en la prensa escrita, formé parte de Radio Sinaloa como locutora del programa juvenil “Poder Joven Radio”. He asistido a talleres nacionales sobre seguridad para periodistas, nuevo sistema de justicia penal, sistema electoral mexicano, manejo y análisis de movilidad urbana y urbanismo, diseño editorial y redes sociales. Soy además licenciada en Diseño Gráfico y Multimedia por la Universidad del Desarrollo Profesional y cuento con especialidad académica en Diseño Editorial.

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