Un obispo boliviano admite lo difícil de identificar potenciales abusadores

En una entrevista con Efe, el rector del seminario San Jerónimo de La Paz y obispo auxiliar de El Alto, Giovani Arana, aseguró que identificar a un posible pedófilo o pederasta es "complicado"

Por  EFE

Un obispo boliviano admite lo difícil de identificar potenciales abusadores(Imagen ilustrativa)

Un obispo boliviano admite lo difícil de identificar potenciales abusadores | Imagen ilustrativa

La Paz.- La tarea de prevención será una de las más difíciles que afronte la Iglesia católica para evitar no solo tratar los futuros casos de abusos sexuales de sacerdotes hacia menores, sino evitarlos mediante la identificación de los que puedan considerarse potenciales agresores.

En una entrevista con Efe, el rector del seminario San Jerónimo de La Paz y obispo auxiliar de El Alto, Giovani Arana, aseguró que identificar a un posible pedófilo o pederasta es "complicado", ya que los formadores de seminaristas deben tener la "habilidad de percibir" las conductas o rasgos específicos.

Arana aseguró que "es difícil" que algún candidato al sacerdocio reconozca abiertamente que tiene un problema como la pedofilia, puesto que sabe que con una dificultad así es "difícil continuar la formación" y eso implicaría dejar el seminario.

Según su experiencia en la captación de vocaciones y en la formación de seminaristas, "nadie ha identificado este problema (la pedofilia) en uno mismo y lo ha dicho al formador", sino que los formadores suelen enterarse por otras vías y "no directamente" por el candidato a cura.

El rector del seminario paceño precisó que una de las medidas más importantes que la Iglesia boliviana tomó a partir de los escándalos globales de pederastia es el "acompañamiento psicológico".

Este seguimiento profesional está orientado a los jóvenes en formación ante la eventualidad de enfrentar problemas como la pedofilia, la pornografía o la "doble vida", que se da cuando alguien que se comprometió a llevar una vida célibe pero en realidad no lo hace y mantiene una relación sentimental a escondidas.

El obispo auxiliar manifestó que el acceso a sitios pornográficos por parte de candidatos al sacerdocio "se convierte en un problema" para los formadores, ya que no están en condiciones de requisar el teléfono celular del que se sospecha que lo hace.

El nivel adecuado es "crear conciencia" sobre aquellas cuestiones contrarias al ámbito formativo, dijo el formador.

A juicio de Arana, cuando un joven ingresa al seminario es "consciente" de las cosas que no debe hacer, pero va "venciendo etapas", y de tener una orientación que ha mantenido oculta, al ser ya sacerdote puede sentirse con "mayor libertad" para cometer actos como el abuso a menores.

El proceso de formación sacerdotal en Bolivia puede durar alrededor de unos ocho años, en los que el candidato debe afrontar un periodo introductorio, estudios de Filosofía y Teología, además de una etapa de práctica pastoral bajo el seguimiento de sus formadores o sacerdotes mayores.

Consultado sobre la homosexualidad en el seminario, Arana contestó, basado en la opinión de algunos psicólogos que acompañan la formación, que la atracción sexual hacia el mismo sexo "se agrava" al estar la persona en un grupo solo de varones.

La homosexualidad supone una "dificultad" e incluso un "sufrimiento" para todo aquel que con esa orientación decide por esta opción de vida, aseveró.

Por ello, el seminario de La Paz optó hace algunos años por elevar la edad mínima para el ingreso de candidatos al seminario, de los 18 a los 20 años, de manera que se admita a gente que "ha explorado su dimensión afectiva y sexual", precisó.

El Vaticano desarrolló la pasada semana un gran encuentro con 190 representantes de la jerarquía católica para abordar la lacra de los abusos a menores por parte de clérigos, en el que también participaron algunas víctimas.

El papa Francisco se comprometió a que la Iglesia hará todo lo necesario para llevar ante la Justicia a cualquiera  de sus miembros que haya cometido abusos de tipo sexual y que nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso.

En Bolivia se conocen tres casos de sacerdotes que han abusado de unos 55 menores en 2007 y 2009.