Opinión

La Bola está embrujada

Por: Filiberto Inzunza

A los basquetbolistas les llueve sobre mojado. Su casa, el Gimnasio Hilda Gaxiola, es una coladera. Un cedazo, un tamiz, zaranda o garbillo. Las torrenciales lluvias de los últimos días no los dejan jugar. Si la tempestad se va, adentro del inmueble continúa. Es el cuento de nunca acabar.

Llueve más adentro que afuera, dicen. Y los jugadores con escoba y cubeta en mano tienen que buscar sacar el agua.

La cancha queda inundada y es un ajetreo de ir y venir con los tambos llenos de agua. La mentada “Bola” es una criba en esta época de lluvias. Autoridades vienen y autoridades van, y nadie le atina en su arreglo. Millones de pesos se han gastado en esa “Bola embrujada”.

Desde la administración municipal de Adolfo Rojo (2002-2004), donde se anunció con lujo de detalles una inversión millonaria, todo sigue igual.

Lo mismo se hizo en el mandato de Jorge Casal González, (2008-2010). Se habló de una remodelación completa, y sigue en las mismas.

Colofón. Y a propósito de larris, yaflos, piturris, -traducción- “El amor no es como lo pintan, le faltan colores”. ¡Ai´sí! Y en la mayoría de los gobiernos municipales ese mismo Gimnasio Hilda Gaxiola lo toman como bandera para su recuperación. Nadie lo ha dejado sentido. Han desfilado “Ponchín” Inzunza, Gonzalo Camacho, Liliana Cárdenas, y ahora con Carlo Mario Ortiz, en una doble función, veremos si le atora al toro. Pero por más billetes que dicen invertir, nadie le atina a tapar los hoyos. ¡Yanila!

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