Opinión

La soldadura, una vieja tradición en la vida de Chaldo

Por: Rosario Oropeza

Triste realidad: Los políticos te ven y te saludan con efusivo abrazo, te ofrecen todo, mas cuando los buscas, ni la puerta abren.

La fama y el prestigio van de la mano, se ganan a pulso, por eso existen malos y buenos servidores que ofrecen sus trabajos de plomería, carpintería, herrería, electricidad, albañilería, mecánica, carrocería y pintura etc.

Es común que quienes se dedican a estos y a otros oficios, queden mal en el tiempo y forma de terminar los trabajos, es decir nunca están en el día y la hora señalados para su entrega y excusas, sobran.

Conocimos hace tiempo al señor Felizardo Sanz Amezcua, don Chaldo, tiene más de 80 años de edad y presume con orgullo que es padre de 18 hijos, más nietos y bisnietos que ya ni cuenta.

Desde joven se ha dedicado al oficio de la soldadura, para lo cual montó un taller en Navolato que se llama Chaldín por uno de sus hijos que es quien ahora lo trabaja, pues Chaldo viejo, solo supervisa.

Ha ganado fama, pues en ese taller trabajan todo tipo de soldadura y fabrican diferentes implementos para la pesca, la agricultura y la industria, su lema es el mismo que un taller de carburadores de Navolato: “Realizamos tres tipos de trabajos, el barato, el rápido y el bueno”.

“El bueno y rápido, no será barato, el barato y bueno, no será rápido, y el rápido y barato, no será bueno, escoja usted”.

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