Opinión

Los milagros

Por: Roberto Valdez Prado

Son sucesos extraordinarios que no pueden explicarse por las leyes regulares de la naturaleza y que se atribuyen a la intervención de Dios o de un ser sobrenatural. Es una cosa extraordinaria que no podemos comprender. El término es frecuentemente utilizado por las religiones, para magnificar y hasta divinizar a sus personajes más importantes, principalmente a aquellos que constituyen su fundamento, como es el caso de Moisés para el Judaísmo, Jesús para el Cristianismo, Buda para el Budismo, Mahoma para el Islamismo, solo citando a los más importantes. Moisés hizo que se separaran las aguas del mar Rojo para que el pueblo hebreo escapara de los Egipcios; Jesús multiplicó panes y resucitó; Buda habló y caminó desde su nacimiento; y Mahoma se elevó hasta el cielo, montado en un caballo alado blanco.

Estos son solo algunos ejemplos ilustrativos de los muchos que se mencionan en las escrituras sagradas de esas religiones, con el propósito de atribuirles grandes poderes para demostrar que, como enviados de Dios, eran capaces de lograr cosas excepcionales, y así alimentar la fe de sus fieles. Pienso que algunos de esos milagros tienen solamente un mensaje simbólico para la humanidad, más que literal.

Pero estoy convencido que otros milagros sí han existido y existen  porque son sucesos que tienen lugar debido a antecedentes, factores y leyes que son desconocidos para quien juzga. Por ejemplo, para los antiguos fue un milagro ver un cometa en el horizonte; ver volar el primer avión fue un milagro; la existencia de la vida humana a partir de dos células es un verdadero milagro. De la misma manera hay curaciones milagrosas. Y siempre nos podrán suceder hechos incomprensibles debido al desconocimiento por parte de nosotros, o de los médicos, o de los científicos, de vibraciones o procesos aun no descubiertos.

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