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La alimentación de las familias sufre impactos por Covid-19

De acuerdo con un sondeo web realizado por EL DEBATE, la contingencia sanitaria habría impactado en el consumo de comida chatarra y en el incremento de peso en los ciudadanos

Por  Lorena Caro

Desde  la semana pasada, en Mazatlán así lucen algunos restaurantes.(Foto: El Debate)

Desde la semana pasada, en Mazatlán así lucen algunos restaurantes. | Foto: El Debate

México.- La alimentación de las familias en México se ha transformado de acuerdo con factores económicos, comerciales, de aislamiento y de prevención en esta pandemia. 

En un sondeo web realizado por EL DEBATE, los ciudadanos destacaron que, a pesar de que consideran que una alimentación saludable con proteínas, frutas y verduras puede prevenir COVID-19, la mayoría dijo que ha cuidado poco su alimentación durante la contingencia; es más, reveló que ha consumido comida chatarra por antojo y prevé un aumento de peso. 

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Cabe destacar que en México, de acuerdo con la Secretaría de Salud, el sobrepeso y la obesidad afectan al 75 por ciento de los adultos, al 36.3 por ciento de los adolescentes y al 33 por ciento de menores de cinco años en el país.

Además, de acuerdo con el Global Healt Observatory, México reporta la mayor incidencia de exceso de peso en infantes mayores de cinco años en Latinoamérica, con 43.9 por ciento. Este padecimiento es la principal causa de enfermedades crónico-degenerativas, como hipertensión y diabetes mellitus.

Alimentación de las familias sufre impactos por COVID-19

Alimentación en México

De forma específica, 102 usuarios de redes sociales y de mensajería instantánea respondieron diversas preguntas respecto a su alimentación. El 72 por ciento de los entrevistados dijo a EL DEBATE que sí considera que una alimentación saludable puede prevenir COVID-19; un 17.31 por ciento señaló que no está demostrado; y un 10.58 por ciento consideró que no [pregunta 1]. 

Sobre ciertos alimentos que han sido recomendados como medida preventiva en redes sociales, la OMS ha señalado que aún no están demostradas propiedades preventivas de alimentos; sin embargo, se han hecho llamados a la población a cuidar la alimentación, pues enfermedades crónicas, como la diabetes, la obesidad y la hipertensión, pueden complicar los síntomas del coronavirus. 

Al ser cuestionados sobre qué tanto consideran que han cuidado su alimentación durante la contingencia, el 39.60 por ciento indicó que poco, el 32.70 por ciento señaló que mucho, el 25.70 por ciento consideró que bastante, y solo el 2 por ciento dijo que nada [pregunta 2].

En ese panorama se abundó sobre qué tanto consideran que ha incrementado el consumo de comida chatarra. Un 51.49 por ciento dijo que nada, el 44.55 por ciento dijo que un poco, y el 3.96 por ciento dijo que mucho [pregunta 3].

El refresco fue el producto chatarra que los entrevistados indicaron que más han consumido, lo afirmó el 30 por ciento de los entrevistados. El 22 por ciento dijo que consume pan, el 18 por ciento papas fritas, el 14 por ciento galletas, y el 11 por ciento pizzas y hamburguesas [pregunta 4].

El mayor motivo del consumo de alimentos chatarras durante esta contingencia por COVID-19 fue el antojo, un 72.25 por ciento así lo señaló; ver la televisión fue el motivo del 13.27 por ciento de los entrevistados, el 11.22 mencionó el estrés, y un 3.06 por ciento dijo que consume dichos alimentos cuando utiliza juegos de mesa o videojuegos [pregunta 5].

Obesidad y sobrepeso

De acuerdo con el Inegi y con el Instituto Nacional de Salud Pública, en su más reciente reporte del 2018, 8.6 millones de personas en México de 20 años o más han presentado problemas de diabetes; mientras que 15.2 millones de personas han presentado problemas de hipertensión. Ambos padecimientos han sido relacionados con la mala alimentación, con el sobrepeso y con la obesidad. 

En ese sentido, el 40.59 por ciento cree que su tipo de alimentación durante la contingencia le ha provocado aumento de peso; el 39.60 por ciento dijo que no, y el 19.80 por ciento dijo que sí, bastante [pregunta 13].

A pesar de ello, el 81.63 por ciento de los entrevistados señaló que no ha consultado a un nutriólogo, un 12.24 por ciento dijo que sí, y solo el 6.12 por ciento mencionó que lo hará una vez que concluya la contingencia [pregunta 19].

En contraste, los 102 usuarios de redes sociales y de mensajería instantánea que formaron parte de este sondeo fueron cuestionados sobre si durante la pandemia incrementó la ingesta de frutas y verduras. El 39.22 por ciento destacó que mucho; no obstante, el mismo porcentaje dijo que solo un poco. Un 20.59 por ciento dijo que no, y el 0.98 por ciento dijo que no es necesario [pregunta 6].

Además, los protocolos de limpieza en los productos aumentaron con la contingencia: un 94.95 de los entrevistados dijo que incrementó la limpieza en frutas y verduras, solo el 5.05 por ciento dijo que no [pregunta 7].

Del 94.9 de los entrevistados que indicó un incremento en sus protocolos de limpieza, el 54.7 dijo que utiliza agua y jabón para ello, el 27.37 por ciento señaló que lo hace con desinfectantes especiales, y un 15.79 dijo que utiliza agua clorada [pregunta 8].

Un 46.43 por ciento del 100 por ciento de los entrevistados planea consumir un poco más de frutas y verduras después de la contingencia sanitaria, un 37.62 por ciento indicó que las consumirá de manera abundante, y el 15.84 por ciento dijo que consumirá lo mismo [pregunta 9].

Consumo e impacto económico

Un 56.44 por ciento consideró que la economía actual influye en el tipo de alimentos que consume; mientras que un 29.70 por ciento mencionó que sí influye un poco, y un 13.86 por ciento indicó que no influye [pregunta 18]. 

De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la pérdida de empleos por la contingencia sanitaria comenzó desde marzo. Entre el 13 y el 31 dicho mes, se perdieron 198 mil 033 empleos formales; mientras que en abril la cifra alcanzó 555 mil 247 pérdidas. Para mayo, el IMSS indicó que la disminución del empleo fue de 344 mil 526, y en junio de 83 mil 311 puestos, lo que da un total de un millón 181 mil 117 empleos formales perdidos por COVID-19.

Durante el periodo de sana distancia y el programa Quédate en Casa en México, algunos mercados fueron cerrados debido a la aglomeración de personas, mientras que los supermercados, debido a su infraestructura y protocolos de prevención para el contacto entre las personas, lograron permanecer abiertos.

Ante este panorama, el 47.52 por ciento de los entrevistados dijo que ha comprado su fruta y verdura en supermercados, el 25.74 por ciento dijo que en mercados, un 14.85 señaló que en puestos de la calle, y el 11.88 por ciento respondió que en tienditas de la esquina [pregunta 10].

A su vez, los alimentos enlatados no han sido una opción viable, de acuerdo con los consumidores entrevistados. El 72.28 por ciento dijo que no planeó consumir vegetales enlatados y fruta congelada durante la contingencia por COVID-19; el 14.85 por ciento dijo que sí, y 12.87 por ciento dijo que tal vez [pregunta 11].

Cuestionados sobre si dejaron o incrementaron su ingesta de productos enlatados como atún, sardina, frijoles, durazno, entre otros, el 48.51 por ciento dijo que sigue igual, y el 35.64 por ciento señaló que normalmente no consume ese tipo de alimentos. Solo el 11.88 por ciento dijo que aumentó un poco, y el 3.96 por ciento destacó que aumentó su consumo considerablemente [pregunta 12].

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), hasta ahora los mercados internacionales de alimentos responden bien, pero su adaptación no está garantizada si la pandemia toma más tiempo. 

En su informe «Cómo evitar que la crisis del COVID-19 se transforme en una crisis alimentaria», destacaron que México ha incrementado 4.7 por ciento el índice de precios de alimentos al consumidor, y la Cepal pronostica una retracción del PIB de 6.5 por ciento para el país [ver Covid-19 pone en riesgo la alimentación y la agricultura].  

Antes de la pandemia por COVID-19, 43 por ciento de los entrevistados dijo que comía fuera de su casa una o dos por semana, el 20 por ciento mencionó que una vez al día, el 19 por ciento dijo que una o dos veces por quincena, y el 18 por ciento señaló que una o dos veces al mes. Ahora, durante la pandemia, el 64.26 por ciento señaló que ha utilizado el servicio de alimentos a domicilio, mientras que el 35.64 por ciento dijo que no [pregunta 13].

Servicio a domicilio 

Comúnmente, el 46.94 por ciento de los entrevistados dijo que consume alimentos con servicio a domicilio; mientras el 26.53 por ciento mencionó que usa el servicio una o dos veces por semana. En contraste, el 24.49 por ciento señaló que utiliza el servicio a domicilio una o dos veces por quincena, y el 2.04 por ciento una vez al día [pregunta 14].

Cuestionados los 102 participantes del sondeo respecto a su consumo de alimentos con venta a domicilio una vez reabiertas las actividades del sector, el 43.56 por ciento dijo que es algo probable que continúe solicitando este servicio; mientras el 28.71 destacó que es muy probable, y un 27.72 por ciento dijo que es nada probable [pregunta 17].

Con la contingencia sanitaria por COVID-19, algunos restaurantes fueron cerrados al público y únicamente se habilitó la venta a domicilio. Francisco Mijares, presidente de la Asociación Mexicana de Restaurantes (AMR), dijo a El Universal que 30 mil restaurantes en el país cerraron definitivamente sus puertas, y esta cifra irá en aumento si no hay ayuda del Gobierno.

En Sinaloa, desde el 7 de junio se habilitó la venta de alimentos en restaurantes con medidas de sana distancia y reducción de mesas; mientras que hasta el 1 de julio los restaurantes y los hoteles de balnearios y playas fueron reabiertos al público.

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