CDMX

La lucha feminista está vigente durante la pandemia en México

La abogada e investigadora Aleida Hernández comenta que las mujeres actualmente se organizan y realizan propuestas para disminuir el impacto de la crisis por coronavirus

Por  María Sánchez

El 8 de marzo se vivieron manifestaciones de mujeres en todo México que reclamaron un alto a la situación de violencia.(Foto: El Debate / Cristina Félix)

El 8 de marzo se vivieron manifestaciones de mujeres en todo México que reclamaron un alto a la situación de violencia. | Foto: El Debate / Cristina Félix

México.- En meses recientes, el movimiento feminista en México logró un alto poder de convocatoria, que fue visible con la megamarcha del 8 de marzo en la Ciudad de México, movimiento replicado en la mayoría de las principales ciudades del país. 

Para la feminista y activista Aleida Hernández Cervantes, este movimiento con la marcha citada hizo un llamado social muy fuerte a deslegitimar el ejercicio de la violencia masculina hacia las mujeres, fue un fenómeno disruptivo e histórico para el movimiento feminista, tal como lo es ahora la pandemia en el mundo. 

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El coronavirus puso en inactividad muchas aspectos de la vida cotidiana, impactando también la lucha feminista, pero no paralizándola. Hernández comenta a EL DEBATE que sus integrantes están en adaptación ante los cambios generados al combatir la contingencia epidemiológica, pero continúan observando, manifestándose de nuevas formas y ejerciendo presión para consolidar políticas públicas que ayuden a disminuir la brecha de desigualdad para las mujeres en el país. 

Manifestación del ocho de marzo

Para Aleida Hernández Cervantes, doctora en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), apenas en abril las feministas empiezan a rearticularse y a reorganizarse a razón de las necesidades que surgieron con la pandemia; sin embargo, nunca han estado inactivas, sino moviéndose hacia las nuevas condiciones de vida y buscando solución a distintos problemas, dando seguimiento a los temas de violencia contra la mujer, en un contexto de readaptación a la cuarentena, entendiendo qué es lo que pasa a nivel individual y social, dentro de una realidad en la que ellas mismas como feministas también se encuentran inmersas, una situación que abraza a todas las mujeres en México.

El acoso sexual ha sido denunciado por colectivas de mujeres en todo el país. Foto: El Debate / Cristina Félix

Hernández comentó que están atentas a situaciones como el aumento de violencia que se ha registrado en los hogares y hacia las mujeres: «Ya había una estructura de desigualdad entre hombres y mujeres y ya había un panorama en el tema de la violencia contra las mujeres en nuestro país. En el confinamiento, el estrés ocupacional, psicológico, económico y laboral agudiza la violencia, y pone en una situación de mayor vulnerabilidad a las mujeres, a los niños y niñas», destacó Aleida, por lo que trabajan en iniciativas para combatir el problema. 

Activismo en redes sociales

Una de las formas de seguir activas en la manifestación y la difusión social es dando visibilidad a estos problemas mediante las tecnologías y las redes sociales.

De acuerdo con la investigadora, son el espacio público por excelencia, donde se muestra la discordia, pero también donde es posible lanzar información relevante mediante mesas de análisis, infografías, estudios y discusiones sobre lo que viven las mujeres ahora durante el confinamiento y la pandemia: «Estamos tratando como de analizar este panorama de la violencia contra las mujeres. Lo importante es que no disminuya y no vayamos hacia atrás con lo que se ha avanzado en el debate público y en el análisis de estos temas como prioritarios, porque si bien las políticas en torno a la pandemia son prioritarios, también lo es la vida de las mujeres, que ahora están viviendo más violencia contra ellas», destacó. 

Confrontan y revisan datos

Hernández Cervantes comentó que con el movimiento Nosotras Tenemos Otros Datos, que se avivó en redes el pasado 25 de marzo, han estado confrontando cifras oficiales en México, contra las que generan organizaciones civiles y de apoyo a la mujer, nacionales e internacionales: «Hemos llamando la atención a las instituciones gubernamentales para que no dejen en el olvido y no dejen de tener como prioridad la atención y la investigación de la violencia contra las mujeres», dijo, ya que a ella le parece que el plan de atención a las mujeres no se ha llevado a cabo en ningún momento de forma integral, y ahora con la pandemia se desdibuja ante los contratiempos que surgen para dar atención a las mujeres. 

La legista destaca que actualmente no se han tomado medidas especiales para disminuir la desigualdad entre hombres y mujeres en el contexto de la pandemia, y sugiere que las políticas públicas deben encaminarse a evitar que los efectos de la pandemia no refuercen la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres y se resuelva el problema actual de violencia en los hogares. Esto es por lo que luchan mediante iniciativas dentro de las organizaciones civiles. 

Periodo de adaptación

La investigadora explicó que dentro de estos asuntos a resolver está el hecho de que en el confinamiento una mujer en presencia de un agresor tiene menos márgenes de acción, no puede recurrir a sus redes de apoyo, y a su vez las mujeres que integran sus redes de apoyo tienen menos movilidad, al mismo tiempo las mujeres violentadas se ven forzadas a disminuir su comunicación, tanto por la situación de cuarentena, como por la coacción de quien las agrede, viéndose limitadas incluso para hacer una denuncia, pues la única forma es una llamada, sugiriendo que se debería instalar un sistema de mensajes de texto que les sea más accesible a las mujeres en tal situación: «Las redes afectivas, las redes de contención, están operando de manera distinta durante el confinamiento», destacó Aleida. 

Poca atención a la violencia

La escritora en temas jurídicos observa que se necesita propiciar que las situaciones de violencia sean bien atendidas, por ejemplo agilizando las órdenes de protección a mujeres agredidas, ya que durante la cuarentena una gran parte de los poderes judiciales quedaron fuera de los primeros meses en atención a los órganos de protección, y solo siete de los poderes judiciales de las entidades atendían el tema de forma abierta la posibilidad: «Eso fue gravísimo porque las dejó en una desprotección total a las mujeres que están viviendo violencia, ahora incluso más con el confinamiento y la pandemia», lamentó Hernández. 

Mujeres en casa

A la anterior dificultad se suma el hecho de que muchas mujeres recientemente han perdido su empleo, y ante tal situación el Gobierno debería estar implementando un plan de subvenciones económicas para disminuir la precariedad, explicó Hernández.

Por otra parte, las mujeres en casa que conservaron el trabajo están además confrontando una jornada laboral que puede llegar no solo a duplicarse, sino a triplicarse, debido a que dan seguimiento escolar a los niños en casa, atienden la jornada laboral vía remota y cumplen con el trabajo doméstico.

Hasta ahora ella observa que no han sido diseñadas políticas escolares ni laborales apropiadas en este contexto y que las secretarías correspondientes deberían tomar cartas en el asunto, un asunto de valoración del trabajo no remunerado que la mujer ejerce en casa, pero también en el papel fundamental para el desarrollo que representa que las mujeres incursiones en la vida laboral remunerada, donde pueden desplegar sus talentos. 

Impacto de las luchas 

Aleida Hernández afirma que frente a la pandemia y sus retos, la lucha continúa. En una entrevista cercana al Día Internacional de la Mujer, comentó que lo que se mostró en la marcha masiva del 8 de marzo en la Ciudad de México fue el fruto de múltiples luchas anteriores y que la manifestación resaltó la organización de las mujeres feministas y su poder de convocatoria. 

De acuerdo con Hernández, la marcha es el resultado de todas las mujeres que se organizan, no solo para hacer una marcha, sino para incidir en la esfera pública, y que más allá del imaginario público que hace visible solamente a las mujeres dentro de las manifestaciones, ellas se organizan para responder ante las necesidades de sus congéneres en México para exigir respuesta a sus problemas: «Tienen décadas haciendo propuestas. De hecho, la Ley General para el Acceso a una Vida Libre de Violencia, la más importante en torno a sancionar e institucionalizar la atención de las violencias, es producto del movimiento feminista, y eso fue desde el 2007. La Ley de Igualdad para las Mujeres y los Hombres es un producto del movimiento feminista, y creo que lo que viene ahora es una serie de transformaciones en tres niveles, el cultural social e institucional», comentó.

Periodo de adaptación

La abogada Hernández además comentó que la marcha del 8 de marzo fue muy particular, con mucha intensidad y efervescencia masiva —en sus palabras—, una marcha intergeneracional, con personas de todas las edades; una manifestación interclasista, con mujeres de diferentes estratos sociales y de todos los sectores: amas de casa, estudiantes, comerciantes e incluso trabajadoras sexuales. «Había una gran multiplicidad de voces femeninas, eso la hizo una marcha que aglutinaba todos los tipos de mujeres que podemos imaginar y que existen en el país», comentó, y que eso la hace emblemática. De acuerdo con la investigadora, la marcha puso en el centro de la atención mediática la lucha por el respeto de los derechos de la mujeres de manera muy creativa y con múltiples formas de manifestación. 

Feminismo trasciende las marchas

Si bien la marcha puso al descubierto el hartazgo femenino ante la ola creciente de feminicidios en el país y la agudización de las violencias, también puso en tela de juicio el papel de los medios de comunicación, que resaltaron las acciones de las mujeres que optaron por la acción directa, o aquellas que fueron más disruptivas, cuando este tipo de manifestaciones no son exclusivas de las feministas, sino que están presentes en todos los movimientos sociales a lo largo de la historia: «Solo concentrarse en eso me parece que también desdibuja y nulifica a todas las demás mujeres que están también protestando de otras maneras», y que son muchas de ellas las que siguen al frente buscando la mejora de las condiciones de vida de las mujeres, incluso frente a la pandemia, destacó.

«El movimiento feminista se está rearticulando, no perdió sus demandas ni el llamado a las reivindicaciones de los derechos de las mujeres, y además ha sumado otras exigencias, en el contexto actual, por lo que me parece que es muy interesante este momento que estamos viviendo».

Denuncian inacción de autoridades en Sinaloa contra violencia de género

Las autoridades no están atendiendo a las víctimas de la violencia familiar en esta cuarentena como lo dicen de forma pública, contó a este medio de comunicación una mujer violentada en Culiacán, quien pidió el anonimato. Indicó que tras recibir una agresión en días pasados por parte de su expareja, llamó al 9-1-1, y al lugar llegó una patrulla, pero los agentes le dijeron que no podían detener al agresor, pese a que el mismo se encontraba cerca. 

Acudió a hacer la denuncia a la agencia del Ministerio Público por haber sufrido agresiones físicas, verbales y amenazas. Expresó que la hicieron esperar horas. Al ser atendida, la única opción que le dieron fue ir a un albergue, cuando ella considera que no es la solución, porque tiene poco más de un año que denunció a su expareja por violencia, y nunca lo citaron a declarar. 

Previo al COVID-19, indica que tenía una orden de protección, pero nunca vio una patrulla dando recorridos por su casa. Preguntó por qué no se le brindaba la seguridad adecuada, y la ministerio público le contestó que no podía estar una patrulla afuera de su casa todo el tiempo. 

Esta mujer expresa que desde hace un año vive con miedo de salir a la calle, incluso de estar en su casa, porque no sabe en qué momento su expareja la va a agredir. 

La víctima considera que el que no detengan a su expareja le da más poder, porque ahora siente que puede agredirla las veces que él quiera, y no le va a pasar nada. Pide a las autoridades encargadas de atender la violencia familiar que den soluciones, porque es un infierno vivir con miedo todo el tiempo. Por Angelina Corral

Un tercio es la proporción de mujeres en todo el mundo que antes de la propagación mundial del COVID-19  experimentaba alguna forma de violencia en su vida (ONU, 2020).

  • Buscar apoyo: En el mundo, menos del 40 % de las mujeres que sufren violencia busca algún tipo de ayuda, y menos del 10 % de quienes lo hacen recurre a la Policía (ONU, 2020).
  • 166 feminicidios: Entre enero y febrero del 2020 se ha registrado esa cantidad de presuntas víctimas de feminicidio, de acuerdo con  Endireh.

Los datos sobre la violencia de género

  • Abusos: De acuerdo con la ONU, las presiones económicas y sociales provocadas por la pandemia, así como las restricciones de movimiento, han aumentado drásticamente el número de mujeres y niñas que se enfrentan a abusos de manera global.
  • Lesiones: En México, en los primeros dos meses del 2020 se han contabilizado 9941 presuntas víctimas mujeres de lesiones dolosas. Entre enero y febrero del 2020 han sido atendidas 40 910 llamadas de emergencia al 9-1-1 relacionadas con incidentes de violencia contra las mujeres (Endireh, 2020).

El perfil de Aleida Hernández Cervantes

Nombre: Aleida Hernández Cervantes

Origen: sinaloense

Profesión: abogada, activista y escritora. 

Trayectoria: doctora en Derecho por la UNAM con mención honorífica. Es investigadora titular A definitiva de tiempo completo del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades y profesora de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Derecho de la UNAM, donde ha impartido las materias de Epistemología Jurídica, Teoría Jurídica Contemporánea, Metodología Jurídica, Derecho y Literatura, y el diplomado en Teoría e Investigación Feminista en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades.

Aleida Hernández Cervantes. Foto: Cortesía

Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores Nivel I.

Tiene varias publicaciones en temas de teoría y epistemología jurídica, de género, así como de seguridad social y trabajo. Actualmente coordina el proyecto PAPIIT-UNAM: «Estructuras jurídicas del despojo y luchas sociales», y forma parte del Grupo Multidisciplinario e Interinstitucional de la Declaratoria de Alerta por Violencia contra las Mujeres de la Ciudad de México. 

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