CDMX

"Perdone usted, pero nos están matando": sobre la marcha feminista en CDMX

Guadalupe Parral escribe una crónica sobre la marcha feminista que se llevó a cabo en CDMX en el marco del Día Internacional de la Mujer

Por  Guadalupe Parral

Guadalupe Parral escribe una crónica sobre la marcha feminista que se llevó a cabo en CDMX en el marco del Día Internacional de la Mujer.(Foto: Cristina Félix / EL DEBATE)

Guadalupe Parral escribe una crónica sobre la marcha feminista que se llevó a cabo en CDMX en el marco del Día Internacional de la Mujer. | Foto: Cristina Félix / EL DEBATE

Ciudad de México.- Eran las 12:45 de la tarde y Paseo de la Reforma, una de las avenidas principales de la CDMX aún lucía semidesierta; a la altura de la Diana Cazadora, esa que ayer fuera teñida en sus aguas de rojo, en honor a la sangre derramada por las víctimas de secuestro y feminicidios, servía de referente para aquello que vendría a continuación.

Más adelante una línea morada se dejaba ver a la altura de la Escuela Bancaria y Comercial situada casi en el entronque de la avenida Insurgentes; las mujeres que estaban en ese pequeño contingente vestían blusa y pañoletas moradas con la leyenda “Ni una más, ni una menos”.

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El ambiente ya entraba en calor al llegar precisamente a la altura de la calle Madrid e Insurgentes, en la Tabacalera ; ahí se reunían ya contingentes que enmarcaban pancartas que decían: “Este día no es de fiesta, es de lucha” y “Somos el grito de las que ya no tienen voz”.

Fotos de las múltiples víctimas de feminidicio; de Ingrid, Fátima, Abril, Angélica y tantas más que no han salido a la luz pública porque, dicen, 10 son las muertas cada día. 

Foto: Cristina Félix / EL DEBATE

La fuerza, garra y energía de las participantes era notoria; ya faltaban tres cuadras para llegar al Monumento a la Revolución; el camino se antojaba llamativo para quienes por curiosidad y hasta por morbo salían de sus casas y negocios aledaños a ver pasar a las mujeres que este día habían decidido levantar la voz ante la injusticia que impera en el país para dar cárcel o sentencia a quienes les ha sido arrebatada una hija, hermana, madre o amiga.

Había miradas de mujeres y hombres que no parecían compartir la ideología manifestada en la marabunta que crecía a cada paso 

Al caminar por Madrid, no sólo las manifestantes protagonizaban el momento. No. También estaban los vendedores ambulantes, quienes entre grito y grito de justicia, promocionaban la pañoleta, el sombrero, las pinturas alusivas al momento; y por qué no hasta la señora que vendía fruta y antojitos daban el toque de singularidad al instante vivido.

Ya en la plancha del monumento a la Revolución se podían apreciar a contingente como el de la UNAM y, obvio, el de los familiares de las víctimas, los más dolidos y conmovidos ante la solidaridad imperante.

Foto: Cristina Félix / EL DEBATE

El reloj marcaba las 14:00 horas y el sol arreciaba su fuerza sobre las diversas figuras ahí presentes; señoras, mujeres, niñas, señoritas y hasta mascotas, de todas las edades, clases sociales y edades; ahí por un momento parecía que no existían diferencias; salvo una que otras mujeres encendía los ánimos cuando sacaban de la fila a un hombre que, quizá por error o por ser familiar de una manifestante, aparecía entre la multitud o cadenas humanas.

Pero inmediatamente se oía decir: ¡Fuera! ¡Fuera! Y el hombre que iba tomado de la mano de su pareja, debía apartarse de la fila.  

La gente llegaba, la cifra crecía. Inicialmente se manejaron cerca de 37 mil asistentes; cerca de las 10 de la noche algunos medios comenzaron a difundir que fueron alrededor de 80 mil las participantes.

El contingente entró hacia la avenida Hidalgo, que rodea el majestuoso Palacio de Bellas Artes, la Alameda Central y el Banco de México; también ahí estaba la torre Latinoamericana siendo testigo mudo del bullicio femenino.

Foto: Cristina Félix / EL DEBATE

Ya en 5 de mayo, se pudo ver cómo decenas de policías entre hombres y mujeres custodiaban el contingente; por el momento daba la impresión que les parecía divertida la escena contemplada; por otro momento, parecía que les era indiferente cada grito o pancarta con leyendas como “no más machismo patriarcal”, “Cuidado el machismo mata”, “Vive, ríe, corre y gana como niña” y “Queremos una vida feliz y libre de violencia”; ya para entonces la multitud no dejaba de corear “Señor, señora, no sea indiferente, se mata mujeres en la cara de la gente” y “Lucha hoy para no morir mañana”.

Desde arriba también se atestiguaba el hecho; drones y helicópteros rodeaban la escena; los ánimos estaban mas encendidos; tanto que una señora, discutió con un testigo que se acercó para decir que “no es necesario pelear así”; la señora sin inmutarse lo enfrentó, para inmediatamente seguir su camino; más testigos gélidos: personal de la comisión de Derechos Humanos de la CDMx, y del INE, veían serios, casi casi enfadados cómo esa manifestación crecía y persistía en hacer creer que algo en el país anda mal.

Foto: Cristina Félix / EL DEBATE

"Somos el grito de las que ya no tienen voz”, “Te juro mamá que morí peleando”, “¿Día de la mujer? ¿De las violadas? ¿Asesinadas? ¿Desaparecidas? Por ellas exigimos justicia”, pergaminos, mensajes que resurgían de entre la masa humana que ya casi llegaba a la plancha del Zócalo, ahí cerca muy cerca del hogar presidencial; “mujer consciente, se une al contingente”, seguían los gritos de ánimo y de invitación unirse en una sola voz.

Casi a las 16 horas las miles de mujeres y uno que otro hombre ya estaban en el centro de la capital mexicana, una a una de las líderes de cada subían aun templete improvisado para contar una historia y pedir una vez más justicia y ser valoradas por la sociedad que a su parecer, es machista y dañina para el sector femenino.

Y lo más temido sucedió, tanta organización y prudencia desencadenó la inconformidad de un grupo de feministas radicales, que trajo como consecuencia los temidos actos vandálicos y el lanzamiento, incluso, de una bomba molotov hacia el portón de Palacio Nacional, de hecho, una periodista habría salido dañada tras ese percance que laceraba indirectamente la esencia del movimiento.

Foto: Cristina Félix / EL DEBATE

Ya casi al final de la jornada, el Gobierno de Claudia Sheinbaum anunció que luego de este manifiesto hubo seis detenciones; se dio atención médica a 52 personas y hobo que trasladar al hospital a 13 personas; ese fue el panorama y saldo de las 80 mil gargantas que piden en silencio y a gritos que ni una más, ni una menos en un país donde parece que nadie escucha ….

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