Selecciona tu región
CDMX

Retorno escolar por televisión retrasa la educación en México

El acceso a internet y aparatos tecnológicos debieron ser el enfoque para el retorno escolar, considera en entrevista el director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México

Por Lorena Caro

-

México.- Para Juan Martín Pérez, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México, el retorno escolar planteado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), que tiene como principal enfoque las clases por televisión, no permiten desafiar al sistema educativo, y podría dejar a niños, niñas y adolescentes en un profundo rezago

En entrevista en vivo para EL DEBATE a través de redes sociales, Juan Martín Pérez, también creador del movimiento #TejiendoRedesPorLaInfancia, lamentó que el Gobierno mexicano no haya creado, hasta ahora, estrategias que permitan responder con base en derecho a los menores que a consecuencia del COVID-19 enfrentan violencia familiar, pobreza y situaciones relacionadas con la salud mental. 

Estrategia de la SEP

El defensor de los derechos de niñas, niños y adolescentes aclaró que cuando se habla de desafiar al sistema educativo se plantea que el Gobierno pueda realizar una fuerte inversión en infraestructura, así como en electricidad, que permita el acceso a internet gratuito para que los menores accedan a un conocimiento más moderno. 

En ese punto, externó que son pertinentes otros acuerdos, no solo el de las televisoras, sino con otras empresas que permitan tener acceso a datos en el celular, así como a computadoras y diversos aparatos electrónicos para uso escolar: 

«Quedarse en la televisión es regresar al menos unos cuarenta años, porque en el mundo entero los niños, niñas y adolescentes, particularmente, ya está en el mundo digital, no ven televisión, no es el mecanismo de acceso a la información, y es retrasarlos varias décadas», puntualizó. 

Hasta ahora, Juan Martín Pérez comentó que los Gobiernos, tanto federal como estatales, están en negacionismo, un concepto nuevo que trata de reflejar que se niega la realidad, y que el impacto que está teniendo el COVID-19 y la pandemia se ha reducido por ellos solo a una expresión médica. En ese sentido, indicó que la Secretaría de Educación Pública se ha limitado a resolver el tema por los contagios, pero el problema de la educación en México ya tiene mucho tiempo, junto a dos reformas estructurales fallidas.

Desatacó así que niños y niñas se han quedado abandonados en un modelo educativo de escuela viejísima: «Estamos en el 2020 con niños y niñas nativos digitales, con el mundo hiperconectado, y nuestro país mirando al pasado.Esto es muy grave, no grave para los funcionarios, que además hay que decir que son viejos políticos, que están en la nostalgia política, sino para los casi 40 millones de niños y niñas que tiene que construir un proyecto de futuro y van a competir no solamente en el país, sino a nivel internacional. Les estamos truncando la posibilidad de un desarrollo más moderno y cercano a la realidad», lamentó. 

Abandono escolar

Juan Martín Pérez comentó que la pandemia ha profundizado los problemas de desigualdad. Dijo que si antes de la emergencia sanitaria había cinco millones de niños, niñas y adolescentes fuera del sistema educativo, con la pandemia, de acuerdo con los datos oficiales, al menos dos millones de menores quedaron sin contacto de las autoridades: «Esto sumaría ya seis y siete millones de niños que con la pandemia están completamente excluidos del sistema educativo», lamentó. 

Indicó que el problema del abandono escolar en el país tiene que ver principalmente con la cobertura: «La Constitución establece en su artículo tercero que la educación es gratuita y obligatoria desde los tres años de edad. Esto sigue siendo papel mojado, porque solo el cuarenta por ciento de los niños y niñas tienen algún tipo de acceso al sistema educativo preescolar; seis de cada diez niños pequeños quedan fuera», explicó el defensor de los derechos humanos, especialmente de los derechos de la infancia. 

En este contexto, puntualizó que el mayor problema se encuentra en la adolescencia, sobre todo a los 16 años, así como en aquellos que no ingresan a la educación superior: «Cada año nuestro país pierde el 25 por ciento de los adolescentes que debieran cursar educación superior; no es porque no quieran estudiar, sino porque no hay capacidad instalada, y la situación económica fuerza a la deserción». 

Salud mental 

También dijo que ese abandono tiene un concepto de género, donde las mujeres son las que se quedan en casa para cuidar a sus hermanos o hijos, si tuvieron un embarazo temprano, y están forzadas a no estudiar. 

El también psicólogo lamentó que hasta ahora no se haya realizado una política de contención mental para los menores derivada del confinamiento que ha reducido la movilidad, generando mucha incertidumbre y conflictos al interior de las casas, particularmente con violencia familiar, sobre todo porque esto ha afectado ya directamente la forma cognitiva en la que niños, niñas y adolescentes están viendo el mundo.

Agregó que esa condición de incertidumbre que está generando la era COVID-19 trastoca la posibilidad de que las personas, sobre todo los adolescentes, puedan imaginar su futuro, y eso puede traducirse en incremento de suicidios, consumo de sustancias o el síndrome de la cabaña; es decir, que las personas adolescentes y los jóvenes están rechazando la oportunidad de salir o hacer vida presencial por el miedo al contagio: «En nuestro país tampoco se ha tenido una política de contención mental, ni para adultos y adolescentes. Ya antes de la pandemia se calculaba que al menos el veinte por ciento de la población tenía una situación mental con problemas de depresión y ansiedad», concluyó. 

Después de la pandemia

Juan Martín Pérez consideró que la nueva realidad, ante la pandemia obliga a los Gobiernos a comenzar a replantear el sistema educativo hacia un formato híbrido, que corresponde a clases en línea y clases presenciales, que permita que los menores desarrollen habilidades y capacidades para afrontar diversos escenarios.

De escuela privada a pública

El especialista ubicó  tres situaciones ante el cambio de un alumno de escuela privada a publica: 1) el sistema público no está preparado para recibir a los menores que emigrarán; 2) la modalidad educativa distinta puede provocar una ruptura en el alumno, y 3) una alta probabilidad en temas de discriminación.

Síguenos en
Más sobre este tema