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Reflexiones en pandemia: Dejar a la familia para cuidar a los otros

Primera parte de la presentación de diversas colaboraciones "Reflexiones en Pandemia" sobre cómo nos está cambiando el nuevo coronavirus. ¿Qué nos preocupa? ¿Cuáles acciones faltan por parte de nuestros gobiernos? reflexión por Paola Viridiana Camacho Larrañaga 

Por  Paola Viridiana Camacho Larrañaga

Ilustración temática(Carlos Padrón / Debate)

Ilustración temática | Carlos Padrón / Debate

Sinaloa.-  La llegada del Covid-19 tomó desprevenida a toda la población, sin importar país, sistema político, situación económica o ideología. Al principio se hablaba con incertidumbre sobre la pandemia, pues no se tenía idea de la magnitud del impacto que esta tendría. Desde los sectores políticos, económicos, sociales, pero sobre todo en el ámbito de la salud, todos hacían conjeturas, y muchas de ellas desde al autoengaño.

Mientras unos cuantos pensaban que el sector de salud mexicano estaría listo para enfrentar la pandemia; otros cuantos, atemorizados, entendían lo que esto significaba, puesto que las limitaciones institucionales, presupuestales y de infraestructura limitaban la capacidad del Estado para enfrentar un desafío de este tamaño.

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No es un secreto que el sistema de salud se encontraba deteriorado desde antes, pero hoy en día se tiene una idea más amplia y tangible de cuán frágil está y del desmantelamiento consistente durante más de treinta años, que, por obvias razones, terminó por minar la capacidad de las instituciones de salud mexicanas.

El resultado es trágico: se han perdido demasiadas vidas del personal en su lucha diaria, en atender a los pacientes, sin mencionar que se ha trabajado en las condiciones 
más vulnerables.

Lo peor es que no solo el sector salubridad ha sido exhibido en su ineficiencia. Hoy, la educación en México se encuentra expuesta ante la falta de estrategias y de políticas públicas accesibles para toda la población, mostrando la falta de diseño y accesibilidad para la sociedad en todos sus niveles. 

México se encuentra en una situación de emergencia humana e institucional. La economía va mal; el número de muertos por la pandemia aumenta; la brecha educativa aumenta ante la incapacidad del Estado para resolver el acceso a la enseñanza. 

Sí, todos los días se habla de estos retos, los cuales estamos viviendo como nación, pero al mismo tiempo estamos parados en un punto de reflexión y quiebre, porque el Covid-19 no solo nos ha visibilizado los problemas de los cuales se habla, sino también ha mostrado la sordera de todos los Gobiernos en todos sus niveles.

Nos ha expuesto de las peores y mejores maneras posibles como sociedad: a las personas que sin importar lo que estamos viviendo agreden a quienes día a día exponen su vida por salvar la de otros; a quienes aprovechan para salir a matar mujeres sin importar que son vidas las que quitan; a aquellos que hicieron un negocio sobre la fragilidad y la desesperación de las víctimas. 

Pero también está la otra cara de la pandemia, están aquellas personas que se entregan a su labor intentando detenerla, quienes dejaron a sus familias por cuidar al familiar de otro. Están las personas que en medio de todo esto salen a buscar a los suyos, a los de ustedes, a los de nosotros, aquellos que realizan su labor en medio de esta situación. 

Sin embargo, la crisis también nos está enseñando a vivir de una manera diferente. Estamos, por ejemplo, viviendo el proceso del duelo de una forma que no creíamos posible. Tenemos en frente una nueva normalidad ante la cual se ha necesitado una adaptación extraordinaria. 
Vemos hoy los abrazos lejanos, y también muchas familias han tenido que aprender a despedirse sin poder vivir el duelo en su totalidad.

Seguimos lejos con la esperanza de estar juntos nuevamente, aferrándonos al cariño y al amor como actos intangibles, que no necesitan de tacto diario para sentirse.

Vemos cómo la empatía es una de las fuerzas principales que como ciudadanos debemos tener, pero sobre todo nos ha tocado vivir la frase "mientras tengamos salud, lo demás es ganancia" cayendo como cascada sobre nosotros, convirtiéndose en lo más preciado que deseamos tener.

Reflexiones en pandemia es una edición y coordinación de Lucía Mimiaga: Incertidumbre, temor, duelo, autoconocimiento, agradecimiento, ira, soledad, insomnio, cuidar a otros más que nunca... Un caleidoscopio de emociones, una película distópica. Así hemos vivido a lo largo de los días y de las semanas, que se acumulan, en un mar de olas que no terminamos de entender, con estrellas sobre nosotros, cuya lectura aún no perfeccionamos para navegar mejor en esta nueva realidad. 

Hoy es el día 228 desde que el 11 de marzo de este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a la enfermedad de Covid-19 una pandemia con una alerta que ahora vemos con claridad: esto no es solo «una crisis de salud pública, sino que afectará a todos los sectores». Así es. Así ha sido. Ha afectado al mundo, a toda la humanidad. 

La reflexión, las ideas, la ciencia, la compasión, la sociedad participativa y resiliente. ¿Cuál es mi papel y qué puedo hacer desde mi espacio? Estamos escuchándonos.

Contacto: lucia.mimiaga@debate.com.mx

Paola Viridiana Camacho Larrañaga Perfil: enfermera, activista y amante del café. 26 años. Culiacán, Sinaloa.
Foto: Cortesía

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