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A tres años de la explosión en el Humaya

CULIACÁN

Culiacán, Sin,.- A tres años de la explosión de una bodega clandestina en la colonia Humaya, aún se muestran las cicatrices de aquel incendio que duró más de tres horas. Algunos lo recuerdan como una mala experiencia, y otros, como un viacrucis.

Tal es el caso de la familia de Raúl Ramos Landeros, quien perdió todo y las autoridades del estado le han dado la espalda.

Los hechos. El 9 de julio de 2011, Ramos Landeros salió de su casa, marcada con el número 2375 y ubicada por la calle República de Uruguay, entre Costa Rica y Honduras, en el sector antes mencionado.

"Teníamos cinco minutos que habíamos salido de la casa. Cuando estábamos en una tienda departamental, recibí la llamada a mi teléfono celular, en la que me informaban que mi casa estaba en llamas", indicó el afectado.

Al llegar al lugar se percató que sus 25 años de trabajo se calcinaban entre las llamas que consumieron un camión de mudanza y la mayor parte de su casa.

Las pérdidas del inmueble fueron valuadas en 180 mil pesos, más 120 mil del camión.

Después de eso, recalcó, le ha ido muy mal y las autoridades no le han ayudado, y sólo Cesáreo Castillo le dio un crédito de 150 mil pesos para reparar la unidad. Actualmente le queda un año y seis meses para liquidarlo.

Recordó que al día siguiente de los hechos acudieron algunos funcionarios, quienes les manifestaron que les ayudarían, pero después de eso ya no dieron la cara.

Algunos vecinos recuerdan que el combustible encendido recorría las calles y destruía todo a su paso, y que las llamas eran muy altas. Ahora, al pasar por enfrente del taller que está abandonado, asegurado y puesto al Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), recuerdan lo que pasó y tratan de seguir su vida.

El incendio se originó cuando en el taller estaban pasando diesel con una bomba a un contenedor, pero de repente hubo un chispazo que ocasionó la explosión.

3 personas murieron al instante, 10 vehículos y 3 domicilios quedaron destruidos.

"Fueron más de dos horas que se trabajó para controlar el fuego, en donde se utilizaron 6 pipas con capacidad de 15 mil y 20 litros", explicó Ricardo Moreno, bombero que apoyó en el siniestro.

Primero arribaron siete bomberos y después comenzó a llegar apoyo de Protección Civil y de otras estaciones.

Ricardo Moreno recordó que las llamas tenían una distancia de 15 metros, y al ingresar al taller se percataron que los cadáveres estaban en el baño.

Al lugar llegó el Ejército, que acordonó la zona con apoyo de las autoridades locales.

Ricardo Moreno explicó que ese servicio está entre los más impactante en que ha participado, y más cuando pensaron que se iba a generar una explosión en la cisterna donde se encontraba almacenado el combustible, pero gracias al trabajo que se realizó, se evitó una mayor tragedia.

Se indicó que el fuego estaba tan intenso que hasta el asfalto quedó destruido.