Culiacán

Bomberos Casillas, al servicio de Culiacán desde los 70's

La familia Casillas ha formado parte de Bomberos Culiacán desde los años setenta, y hasta la fecha, más integrantes se siguen incorporando

Por  Ángel Zamudio

Familia Casillas posa para una foto.(Foto: EL DEBATE / Luis Gerardo Magaña)

Familia Casillas posa para una foto. | Foto: EL DEBATE / Luis Gerardo Magaña

Sinaloa.- El amor al uniforme de bomberos es algo que en la familia Casillas tienen bien presente, pues no solo significa portarlo, sino que también saben la responsabilidad que implica.

Luis, Antonio, Sergio y la joven Valeria Casillas llevan sangre de héroe y la convicción de ayudar a las personas en situación de riesgo, anteponiendo sus vidas. La dinastía tiene antecedentes desde el año 1973, y hasta la fecha siguen manteniéndose presente en la institución en Culiacán.

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Dinastía Casillas

Luis Gonzalo Casillas Cartagena, de 62 años de edad, subteniente de Bomberos Culiacán, ingresó a principios del año 1973.

Comentó que en aquellos tiempos se dio la facilidad de entrar porque él y sus hermanos vivían muy cerca de la estación.

En ese tiempo, ellos y otros amigos jugaban frente a la base del Leyva Solano, en el estacionamiento de lo que antes era una estación del ferrocarril, y que después se convirtió en la central de camiones, y así poco a poco se fue dando el acercamiento.

Bomberos Casillas, al servicio de Culiacán desde los 70's
Primeros bomberos en la familia Casillas. Foto: Cortesía

Fueron cuatro de cinco hermanos los que ingresaron. El primero fue Luis, que es subteniente; después Blas, fallecido en 2001 y quien llegó a ser capitán primero; le siguió Francisco Javier, quien se retiró con el grado de sargento, y el menor, Jesús Antonio, que sigue en servicio activo.

Nueva generación

La familia Casillas se caracteriza por haber entregado a varios de sus integrantes al servicio de la comunidad.

Una de ellos es Valeria, de 20 años de edad, hija de Antonio, quien es parte del voluntariado y sigue los pasos de su papá desde hace dos años; otro es Sergio Rubén Casillas Ochoa, de 35 años de edad, hijo de Blas, quien primeramente estuvo en Bomberos Veteranos y en 2012 ingresó a Bomberos Culiacán.

La joven Valeria desde niña ha sabido que quería pertenecer a la institución, ya que siempre escuchaba las hazañas de su papá Antonio y eso la influyó a entrar.

Me encanta ver a mi papá con el uniforme y la confianza que tiene en saber manejarse, me gusta mucho.

También recuerda una emergencia con mucho orgullo cuando en una ocasión que estaban de civiles comenzó un incendio en un domicilio y, poniendo en practica sus conocimientos, lograron controlar el fuego, rescatando a dos señoras, dos niñas y un perrito.

Sergio recuerda a su padre Blas con mucho cariño, pues fue él quien siempre le enseñó a estar al servicio de la gente, además de que siempre veía por su familia.

Las enseñanzas que me dejó mi padre fueron muchas. Personalmente, siempre me dio buenos consejos que me motivaron mucho para lograr ser lo que soy.

Me enseñó todo, me enseñó a vivir la vida de otra manera y me dijo que todo lo que yo sueñe lo podría lograr con dedicación.

Consejo de padre

Antonio, quien en el pasado fue el primer bombero infantil, cuando tenía 13 años de edad, ahora ve en el futuro a Valeria y sus otros dos hijos menores en el departamento de Bomberos; sin embargo, expresó que solo ellos decidirían si quieren portar el uniforme, ya que ellos siempre han estado ligados a la institución porque lo han acompañado desde pequeños a las estaciones y ese espíritu de servicio fue surgiendo.

Yo les he dicho a mis tres  hijos que el departamento está abierto para ellos, pero primero está la responsabilidad de la educación. ”Si es decisión de ellos estar en servicio, son bienvenidos y estaría orgulloso de verlos formar parte del legado de la institución”.

Aquellos buenos tiempos

Luis Gonzalo Casillas Cartagena dijo que tuvo la oportunidad de trabajar en aquellas fechas donde te enseñaban de todo con lo poco que había. Estuvieron mucho tiempo de voluntarios, pero por fin se les hizo la invitación al ver que siempre estaban presentes cuando sonaba la sirena.

En aquel tiempo sonaba una sirena de la estación Central y tenía tres tonos, un tono significaba que había una persona ahogada, dos tonos era un incendio y tres tonos significaba que algo fuerte estaba pasando. Dichos tonos alertaban a los bomberos que vivíamos cerca para que acudiéramos al llamado y en un ratito se juntaban de 15 a 20 gentes”.

También comentó que en aquellos tiempos no tenían la herramienta de ahora, antes tenían que ingeniárselas para solucionar cómo sacar un cuerpo prensado de algún carro y cuando entraban a una casa llena de humo era sin equipo de aire, y se ponían sus camisas en la cara para poder respirar en el humo.

Recuerdo

La señora María Isabel Cartagena Álvarez y su esposo, José Luis Casillas Vázquez, posan en una foto tomada el 5 de junio de 1989 en compañía de sus hijos portando el uniforme del entonces Cuerpo de Voluntarios de Bomberos Culiacán.

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