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Caos por la marcha, origina que otra vez policías pierdan la calma

MARCHA PRO CHAPO

Culiacán, Sin.- Nadie sabía la hora, unos decían que a las 17:00 y otros que a las 18:00 horas, todo por una convocatoria lanzada en redes sociales por un supuesto hijo de Joaquín Guzmán Loera.

Los manifestantes, quienes pedían la no extradición del capo sinaloense, se congregaron desde la mañana en la capilla de Malverde, considerado como el "Bandido Generoso".

Al saber lo que ocurriría, la zona fue resguardada por policías para evitar que se llevara a cabo la marcha.

Una mujer dijo: "Pues estamos en un país libre de expresión", su voz era de desesperación, ya que fueron retirados por los elementos policiacos.

Se retiraron de la capilla pero enseguida se reunieron en el estacionamiento de una plaza comercial, ubicada metros más adelante, al ser hostigados por policías.

Después avanzaron hacia otro sitio, donde se incorporaron más personas.

Al llegar a un acuerdo sobre cómo actuarían, salieron a la calle y nuevamente a la plaza comercial.

Minutos antes de las 13:00 horas, llegó un convoy de elementos policiacos con el propósito de ahuyentar a los manifestantes.

Por altavoces, un oficial de la Policía Municipal decía: "A las personas civiles, mujeres, hombres, se les invita a que se retiren, de otra manera vamos a proceder a detener también a personas adultas mayores".

Y lo cumplieron. Más de una decena de uniformados, algunos con capucha, en su primera intervención a un anciano de más de 80 años, de la forma no idónea, le solicitaban que se alejara del bullicio.

Decían los oficiales: "Retírense gente, no habrá marcha, ya se suspendió".

Así continuó el despliegue policial, dándose varias arbitrariedades en arrestos a la vista de los medios de comunicación. Como si eso no les importara, entre estos casos estaba Ramírez Avilés, de 48 años, de las Cucas, quien se vio sorprendido debido a que fue sometido cuando salía de una tienda departamental, adonde había acudido a dar un abono.

Así empezaron las acciones en contra de la marcha a favor de "El Chapo" Guzmán, registrándose arrestos.

El ambiente en la zona de la plaza comercial por minutos se mantuvo en calma.

La gente se dispersaba para no ser ubicada por los policías.

El dilema para los uniformados continuó, las personas volvieron a la capilla de Malverde a pesar de que estaba resguardada.

Las detenciones de personas de nueva cuenta ocurrían, ya fueran menores o mujeres.

Al final nada de eso bastó, la marcha se realizó por el bulevar Zapata hasta concluir frente a Catedral.

El escándalo era inminente, el tráfico se entorpecía y las miradas sorpresivas de la ciudadanía, al ver al contingente y el operativo policiaco, eran más que obvias.

Violencia contra periodistas. El reto era para la autoridad, y esto originó que perdieran la paciencia, utilizando para ello la prepotencia y el abuso de autoridad.

Esto porque ya transcurrida la noche, elementos efectuaron disparos al aire, sin razón, sin pensar en los daños que podrían ocasionar.

Esto ocurrió por la avenida Obregón, entre el bulevar Francisco I. Madero y calle Francisco Villa, a un lado del parque Revolución.

Los asistentes, sintiéndose amenazados por una presunta balacera, huían a toda prisa hacia donde sea.

Los llantos y los gritos de desesperación era evidentes. Un fotógrafo del periódico Noroeste, sin querer perder ningún detalle del desorden público, intentaba captar los casquillos que habían quedado regados, pero lo arremetieron a golpes por los uniformados encapuchados, quienes además le lanzaban amenazas. También su compañera camarógrafa resultó agredida.

Su equipo fotográfico fue destruido y al final lo dejaron libre.

Al ofrecer entrevista a sus compañeros de oficio, en medio de la avenida Obregón, continuaba la burla contra el gremio periodístico.

Agentes de la Policía Ministerial gritaban: "Nomás por una camarita".

Otros hacían bulla; mientras tanto, para finalizar, un elemento, conduciendo una patrulla de la misma corporación, 'echó' la unidad hacia los comunicadores y así salir a toda prisa.

A pesar del incidente, seguían vigiladas las principales calles de la ciudad y los manifestantes continuaban en lo que para ellos fue un festejo de quienes lograron burlar la ley.