Culiacán

¿Cómo se vive la epidemia de coronavirus con discapacidad en Sinaloa?

Personas con discapacidad intelectual, autismo o síndrome de Down son doblemente golpeadas por la pandemia, afirma madre de menor con discapacidad

Por  David Ortega

Un hombre con discapacidad visual es ayudado por su pareja a vestirse.(Foto: El Debate / Cristina Félix)

Un hombre con discapacidad visual es ayudado por su pareja a vestirse. | Foto: El Debate / Cristina Félix

Sinaloa.- Esta situación de confinamiento, ¿qué tan fácil le ha resultado? ¿Se imagina ser ciego y querer entrar a una reunión virtual en Zoom, o ser sordo y depender de una imagen nítida en clases para entender? ¿Qué si padece de muy baja escucha, e intenta oír lo que una persona dice con cubrebocas? ¿Y si padece parálisis cerebral y debe detener la terapia motriz de tajo? ¿Se imagina lo anterior, y no tener celular, computadora o internet? 

Miguel Ángel Avilés Castañeda, psicoterapeuta psicoanalítico e intérprete de lengua de señas mexicana; Manuel Valdez Valenzuela, experto en tecnologías en la Universidad Autónoma de Sinaloa, responsable de la inclusión de las tecnologías de asistencia para estudiantes con discapacidad de la institución; y Heidy Yamilen Mares Landeros, activista feminista, creadora de Tejiendo Redes, quien padece de baja capacidad auditiva y es madre de una niña con parálisis cerebral, hablaron de educación y discapacidad durante el confinamiento en entrevista para EL DEBATE

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Desde hace 18 años, Manuel Valdez presenta discapacidad visual. No nació con esta condición, que ha sabido sobrellevar para seguir con la vida. Incluso, ahora está terminando una maestría en negocios, y desde hace doce años es asesor en el uso de tecnologías adaptadas a los estudiantes de la UAS. 

Heidy es madre de Julieta, quien tiene ocho años de edad y parálisis cerebral. La niña durante este confinamiento y crisis sanitaria tuvo que dejar de asistir a sus terapias motrices. Ahora, con la nueva normalidad, como muchas madres, Heidy tiene que regresar a laborar, sin que las escuelas reciban a los menores. 

¿Cómo se vive la epidemia de coronavirus con discapacidad en Sinaloa?
Heidy con su hija Julieta /  Foto: Cortesía

Por su parte, Miguel Ángel contó que desde que tenía doce años de edad vio a un hombre subir a un camión a vender dulces y solicitar ayuda por ser sordo, y observó la burla que le hacía la gente, por lo que decidió ser intérprete, y ahora colabora en las transmisiones de Gobierno del Estado para hacer llegar la información sobre el COVID-19 a todos los sinaloenses con discapacidad auditiva a través del lenguaje de señas mexicana. 

«Estoy acostumbrada a leer los labios, y en caso de llamada o de una reunión virtual, tengo que usar aplicaciones que traducen el audio a texto. Para mí, la pandemia y la normalidad es como que todo el mundo está llevando cubrebocas, y soy incapaz de entender lo que me están pudiendo decir», compartió Heidy también.

Profesión: estudiante de licenciatura en la Facultad de Historia de la UAS. Creadora del proyecto de maternidad Tejiendo Redes, así como activista urbana en Jane’s Walk Culiacán y el colectivo feminista No se Metan con Nuestras Hijas. Colaboradora en la Red Nacional MAB (Mujeres por la Autonomía y el Bienestar) y tallerista en el frente Libres por la Web, el cual logró llevar al Congreso del Estado reformas al artículo 183 para penalizar la difusión de contenido sexual sin consentimiento en el estado de Sinaloa, siendo estas reformas aprobadas el 9 de enero del presente año / Foto: Cortesía

Doblemente golpeados

Los retos que han enfrentado las personas con discapacidad en esta pandemia y durante el confinamiento no son cosa menor. «En el caso de personas con una discapacidad intelectual, con autismo, con síndrome de Down, son doblemente golpeadas por la situación que estamos viviendo», dijo Heidy. Primeramente, porque en el caso de los niños, ellos crean rutinas, es parte de su estabilidad emocional, «tienen que seguir horarios para todo», comentó.

«Una vez que tú sacas al niño de esta rutina, el niño puede entrar en ataques de pánico, puede dejar de comer, entrar en depresión. Entonces, a nosotros como padres se nos imposibilita la oportunidad de decirles qué es lo que está pasando», agregó. Debido a esto, algunos menores no saben por qué no reciben las terapias, por qué son usadas las mascarillas, o por qué son aplicados otros hábitos de higiene y de distancia, ya que si nosotros como adultos, que entendemos la magnitud del problema, tenemos dificultad para adaptarnos, en los menores todavía es más complicado, destacó. 

Cómo se vive la epidemia de coronavirus con discapacidad en Sinaloa
Miguel Ángel Avilés
Profesión: intérprete de lengua de señas mexicana. Encargado del Departamento Psicopedagógico, docente, orientador vocacional, reclutador y capacitador de  personal en Colegios Sinaloa Horizontes (preparatoria). Maestría en psicoterapia psicoanalítica en el Instituto  Psicoanalítico de Sinaloa SC. Licenciatura en Psicología en Universidad Autónoma de Occidente, campus Culiacán. Atención psicoterapéutica en consulta privada.
Foto: Cortesía

Manuel admite que, como conocedor de la tecnología para ciegos, no se ha visto tan afectado, pues incluso está acostumbrado a permanecer en casa, pues desde hace cuatro años maneja la plataforma Zoom y otras para videoconferencias, documentos en línea y trabajo programático a distancia: «No significó un cambio drástico ni difícil en lo personal. Los ciegos estamos acostumbrados a estar encerrados. Nos sentimos cómodos, nos sentimos a gusto estando encerrados en un entorno confortable, pero estamos desconectados del mundo si es que no sabes utilizar o manejas estas tecnologías», señaló. 

Por lo tanto, mencionó que este proceso de digitalización que se está dando obligadamente por la pandemia ayuda a las personas con discapacidad visual porque la tecnología está lo suficientemente avanzada para que estas personas puedan utilizar un celular por medio de softwares especializados, pero al mismo tiempo quien no tenga internet o no tenga un aparato tecnológico, como computadora o teléfono, «no está en la cancha, no está en la jugada», expuso.

Sin embargo, otra dificultad es acceder a algunos sitios que no son incluyentes, pues si el diseño y la estructura web no están bien programados o bien hechos con el propósito de inclusión, las personas con discapacidad no pueden interactuar con el servicio que estén ofertando por internet: «Es como cuando construimos un edificio muy bonito. Vamos a suponer un edificio de Gobierno, que todo mundo tiene que ir a sacar el acta de nacimiento, las placas, pero ese edificio no tiene rampas, no tiene elevador, no tiene espacios azules para los carros que traen a alguien con discapacidad, entonces el inmueble no es accesible, no puede ir todo el mundo», destacó.

De ahí que mencionara que el Laboratorio Mexicano de Accesibilidad está haciendo esfuerzos para disminuir esta brecha y dar orientación y capacitación a quien lo solicite para lograr accesibilidad a esas plataformas. 

Silencio y dependencia 

Por el contrario, Miguel mencionó que, en el caso de las personas con sordera, sí requieren un espacio para socializar, por lo que este confinamiento ha significado un reto para ellas: «La disputa del sordo entre la independencia y la autonomía, esta lucha que está realmente presente en todas las personas con discapacidad, esta búsqueda de la autonomía, pero al mismo tiempo instalarse en la dependencia», comentó. 

Los espacios educativos para los sordos son más allá de lugares a los que asisten a aprender, pues son sitios a los que acuden a socializar, un lugar para compartir su cultura y su lengua, dijo: «Es una realidad que en las familias de los sordos muchas veces no se habla la lengua de señas, y en ocasiones hay dificultad para entablar una conversación», ya que muchos papás al recibir la noticia que tienen un hijo con discapacidad, viven un proceso de duelo, de negación, porque no es lo que esperan. «Cuando la mamá recibe la noticia del embarazo y le dicen: “¿Qué va a ser o qué quisieras tener?”, la respuesta es muy genérica: “Pues lo que sea, pero que venga bien”», dijo.

Cómo se vive la epidemia de coronavirus con discapacidad en Sinaloa
Manuel Valdez
Profesión: experto en tecnologías adaptadas desde hace más de siete años en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Responsable de la inclusión de las tecnologías de asistencia para estudiantes con discapacidad de los diferentes niveles de educación ofertados por esta casa de estudios. Analista informático en la Agencia de Desarrollo Rural Tapichahua. Licenciado en Nutrición en la Unidad Académica de Ciencias de la Nutrición y Gastronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Foto: Cortesía

Debido a esto, los papás no siempre asumen al hijo con discapacidad auditiva, y por tanto no hay una aceptación de la lengua de señas en casa, entonces se recurre a muchos medios para «oyentizar» [sic] para normalizarlo, como si hubiera nacido con algún defecto. «Entonces, para las personas sordas, el no ir a la escuela también es una pérdida, lo es para todos los temas del confinamiento, es una pérdida en muchos sentidos; pero para el sordo, el no tener un espacio donde socializar, porque quedarse en casa es como quedarse nuevamente en el silencio, ¿con quién platican?», señaló. 

Retos y pérdidas 

En esta nueva normalidad no se puede dejar de mencionar las carencias en la educación a distancia, no solo del alumnado regular, sino de aquellos estudiantes con discapacidad, siendo la falta de acceso a un dispositivo, a una conexión a internet y en algunos casos la falta de sensibilización de otros alumnos y profesores en línea lo que puede provocar que alumnos con discapacidad se queden «fuera de la jugada», o en casos más graves ya no recibir terapia.

Heidy explicó que en el caso de niños con parálisis cerebral o autismo se ven forzados a darles una educación muy personalizada, basada en las actividades físicas. Ahora, con la pandemia y con la nueva normalidad, se pudo dar cuenta de que el sistema educativo en México no estaba preparado para recibir clases en línea, porque no todas las personas tienen el equipo necesario ni conexión a internet: «Tratamos de llevar esto a niños cuya educación es mediante las actividades motrices, y obviamente se nos cae todo el avance que podemos llevar. Son niños que si no están constantemente en terapia, si no están en sus actividades, no nada más dejan de avanzar, sino que retroceden», comentó. 

Hablando con los padres de los compañeros de su hija, ha coincidido con ellos en que los pequeños están tomando conductas muy agresivas contra ellos mismos, conductas autodestructivas, por lo que estos niños están entrando en una ansiedad tan fuerte que se están autolesionando, que están dejando de comer, y sobre todo se están retrasando, están perdiendo la poca capacidad adquirida tanto al hablar como al moverse, mencionó. 

Otro problema es con las personas que están solas y que tienen que trabajar ahora en la nueva normalidad, pero ¿qué pasa con sus hijos, si las escuelas seguirán cerradas?, ¿qué pasa con sus cuidados especiales, de los cuales no cualquier persona puede hacerse cargo?, ¿quién los cuida?, cuestionó: «Sí hace bastante falta poner este tema sobre la mesa, porque apenas estamos indagando en cómo se va a llevar la educación. Ya sabemos que el próximo ciclo escolar, para bien o mal, va a ser en línea». 

En este caso, Miguel destacó que, en el tema de la educación a distancia, una realidad es que no todas las personas sordas tienen acceso a la tecnología, lo que les provoca un sentimiento de querer regresar a las aulas, regresar a socializar. En el caso de las personas ciegas, que pueden atender videollamadas o llamadas y escuchar con facilidad, también entra el factor de la necesidad de que cuenten con un espacio en casa que sea cómodo para ellos, destacó.

Retorno

El regreso a clases anunciado por la SEP para el próximo ciclo escolar se hará sin adecuaciones y sin planes de apoyo específico, lo que pone en riesgo la continuidad educativa de los más de 600 000 alumnos con discapacidad en México.

Emprender

Manuel Valdez y personas con discapacidad emprendedoras se  organizaron para salir adelante en esta pandemia. Crearon la marca Zando, la cual fabrica y comercializa productos para la higiene en el hogar, desde detergente hasta gel antibacterial.

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