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Continúa la destrucción del patrimonio histórico-cultural

CULIACÁN

La vivienda se encuentra por el bulevar Francisco I. Madero número 377 poniente.

Culiacán, Sin.-Ante la falta de actuación de las autoridades, propietarios de edificios históricos los están destruyendo con lo que la capital del estado pierde, de manera paulatina, parte de su patrimonio cultural.

Es el caso de la vivienda marcada con el número 377 de bulevard Francisco I. Madero, casi esquina con la Avenida Donato Guerra, al poniente de la ciudad, cuyo propietario, sin haber notificado a las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia, ni al Ayuntamiento, inició a tumbar la parte interna de la vivienda.

La importancia de la vivienda radica en que se localiza en un sector que diseñó desde fines del siglo XIX el arquitecto Luis F. Molina quien, además de sentar las bases para el ordenamiento urbano de la ciudad de Culiacán, fue el diseñador de importantes edificios como el Santuario del Sagrado Corazón de Jesús y el Mercado Garmendia.

Durante el tiempo que estuvo en la ciudad de Culiacán Luis F. Molina, en la ciudad se introdujeron los servicios públicos como: agua potable, drenaje y energía eléctrica.

Además, con la asesoría del arquitecto Molina, se embellecieron plazas, kioscos y jardines públicos, lo mismo que extraordinarias casas habitación, consolidando lo

que hoy se conoce como el casco histórico, además de que en esos años aparecen las primeras colonias y el trazo del primer bulevar que pretendía incorporar lo más en 'boga' de la urbanística moderna mundial.

Contratado por las autoridades municipales y estatales en el año de 1891, Luis F. Molina llega para darle orden y trazo modernista a la capital del estado que, en esos años, tenía un crecimiento desordenado.

Luis F. Molina inició su trabajo poniendo orden en vialidades importantes, particularmente, diseñando el trazo de lo que ahora es el bulevar Francisco I. Madero, donde se localiza la vivienda que está siendo destruida.

Las otras vialidades que sirvieron como parte del proyecto de ordenamiento de la ciudad, por parte de Molina, fueron las avenidas Riva Palacio y Jesús G. Andrade.

Al ser destruida la vivienda marcada con el número 377 de bulevar Madero, se pierde el trazo y diseño original de las viviendas de principios del siglo XX que alojaron a la población de la creciente capital del estado; Luis F. Molina, tuvo que abandonar la ciudad en 1911, con el triunfo de la revolución.