Culiacán

Dan 12 horas para inhumar o incinerar a muertos por coronavirus en Sinaloa

La Comisión Estatal de Protección contra Riesgos Sanitarios ha emitido lineamientos 
a las casas funerarias para el manejo de los cuerpos sin vida de contagiados

Por  Lorena Caro

Toque la imagen para ver la información completa.(Ilustración El Debate)

Toque la imagen para ver la información completa. | Ilustración El Debate

Sinaloa.- Ante el panorama de fallecimientos por COVID-19, la Organización Panamericana de la Salud ha señalado que los líderes sociales, los gobernadores, los presidentes y los representantes municipales deberán tomar en cuenta la situación de la pandemia que les afecte para llevar a cabo las mejores medidas sanitarias y sobre todo el manejo de los cuerpos sin vida.

Tomando en cuenta lo anterior, el titular de la Comisión Estatal de Protección de Riesgos Sanitarios en Sinaloa, Alan Urbina, explicó para EL DEBATE que se ha emitido una circular a las funerarias para que contemplen medidas especiales al ofrecer sus servicios por causas comunes en medio de la contingencia, así como cuando se trate de un caso sospechoso o confirmado de muerte por COVID-19. Al cierre de esta edición, en Culiacán se habían registrado tres fallecimientos por este virus. 

Medidas sanitarias

La institución ha establecido que la inhumación o incineración de un fallecido por el COVID-19 deberá ser en la mayor brevedad posible, dentro de un rango de doce horas posteriores al diagnóstico de muerte.

Además, establece que se deberá evitar la concentración de personas en ceremonias luctuosas, incluida la celebración de misas de cuerpo presente, y aclara que las ceremonias deberán ser sencillas, privadas y breves.

En funerarias de Los Mochis ha sido colocada la información sobre el COVID-19, así como gel antibacterial, atendiendo las medidas de Coepris. Foto: El Debate

El traslado del cadáver deberá ser con el féretro cerrado, dentro del cual se colocará el cuerpo conservado al interior de una bolsa plástica con cierre.

Particularmente, el titular de la Comisión Estatal de Protección contra Riesgos Sanitarios, Alan Urbina, hizo hincapié para EL DEBATE sobre las recomendaciones emitidas al servicio de embalsamado para personas fallecidas por COVID-19, y explicó que se les solicita fortalecer medidas de bioseguridad, utilizando el equipo completo durante todo el proceso con guantes, protección ocular y demás equipo.

Agregó que el personal de limpieza deberá también disminuir el riesgo de contacto con fluidos para evitar contagios, y los procesos de limpieza deberán ser metódicos, programados y continuos.

El funcionario añadió a EL DEBATE que se supone que los materiales para desinfectar ya los deben tener, y quizá necesiten la bolsa plástica que se recomienda, ya que el féretro debería permanecer cerrado con el cuerpo en la bolsa plástica dentro. 

Aclaró que las medidas emitidas no señalan que se deban incinerar los cuerpos, puesto que enfatizó que los lineamientos son para hacer un sepulcro normal, y corresponderá a los familiares decidir entre cremar el cuerpo o no. 

Asimismo, mencionó que entre las medidas que los servicios funerarios deberán tomar se encuentra que se evite la cercanía de los asientos, reduciendo el aforo de la salas hasta en un 25 por ciento, así como contar con surtidores de gel antibacterial, tener un programa con mayor frecuencia de desinfección de todas las zonas, y colocar en lugares visibles el material informativo con las medidas de prevención, preferentemente en las puertas de ingreso. Y aclaró que así como realizan revisiones en espacios públicos, también se hará en el caso de las funerarias por considerarlas un área de riesgo sanitario.

¿Qué dicen las leyes?

En México no existe un lineamiento o estatuto específico que médicos forenses o funerarios deban seguir respecto al manejo de cadáveres con muerte por enfermedad

infectocontagiosa. Lo que se ha realizado más recientemente en casos como influenza y VIH recae de manera puntual en el equipo protector, vestimenta y descontaminantes. Lo anterior fue destacado por José Amado Avilés Valenzuela, médico legista y forense con más de veinte años de experiencia en el sector. 

El experto, que además fue jefe del Departamento de Medicina forense en Sinaloa por quince años, explicó que en México lo peligroso sería que esa persona infectada con COVID-19 muera por alguna situación violenta, donde sería forzoso hacer la autopsia aun con la infección: «Cualquier persona que fallece nada más de las consecuencias que trae la enfermedad por este virus no requiere autopsia», aclaró. 

Mencionó que a los familiares de una persona fallecida se les tiene que decir sobre la sana separación y cercanía del cuerpo, así como no tocar superficies alrededor del cadáver. 
Además, consideró que en el caso de la persona que levanta el cadáver, no requeriría más que traer sus guantes y la precaución habitual, ya que —dijo— no es un paciente que puede infectar por respiración y tos al encontrarse su cuerpo inerte: «Se han detectado virus en heces y en orina, mas no se ha todavía contemplado que eso pudiera ser una vía de fuentes de infección del COVID-19. Es la vía aeróbica, nada más», expuso.

Con el primer fallecido por COVID-19 en el país, un hombre identificado como Carlos N., se realizó un velatorio en su casa, y el ataúd permaneció sellado para evitar posibles contagios.

No obstante, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) tuvo que proporcionar equipo de protección a la casa funeraria encargada del cuerpo, y además les ayudaron a sellar el ataúd para trasladarlo hasta su sepultura.

José Amado Avilés Valenzuela, médico legisla y forense, destacó en ese sentido que es importante que el médico que vaya a realizar la autopsia o el personal funerario que vaya a preparar un cuerpo infectado sepa específicamente cuál es el problema y que tenga el debido cuidado y respeto del mismo cuerpo: «En países que han tenido este problema deben tener el ataúd cerrado y sobre todo el cadáver, si es posible, en bolsas propias para cadáveres que son impermeables y que también no pueden soltar fluidos y gases. Antes de introducirlo a esas bolsas deben tener todos los desinfectantes para evitar los contagios. Se tiene que también al meterse, después de los estudios, que cerrar la bolsa, se mete al ataúd, y el ataúd es un ataúd cerrado. Eso es lo que procede en casos infectocontagiosos», detalló. 

De presentarse más muertes por COVID-19 en México, José Amado Avilés Valenzuela recomendó una capacitación muy integral acerca de los pasos que hay que seguir para el manejo de estos cadáveres con el personal del servicio médico forense y el personal de funerarias. 

Además, destacó la importancia de que los hospitales, cuando una persona fallezca, revelen, hasta donde está su obligación, datos sobre el cuerpo, además de separarlo de las camas comunitarias y prepararlo con mucho cuidado, porque se tiene que limpiar los alrededores, ya que el virus sobrevive varios minutos, y pudiera ser contaminante, añadió. 

Protocolos internacionales 

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, excepto en los casos de fiebres hemorrágicas, como ébola, de Marburgo, etcétera, y cólera, por lo general, los cadáveres no son contagiosos. Solamente los pulmones de los pacientes de la pandemia de influenza, si se manipulan durante una autopsia, pueden ser contagiosos. Por lo demás, los cadáveres no transmiten enfermedades, apunta. 

En cualquiera de los casos, destaca que se debe mantener el respeto por los fallecidos y dolientes y honrar las costumbres locales. El documento completo puede encontrarse en https://bit.ly/3dlZVRZ, y puntualiza que es un mito común creer que las personas que han fallecido por causa de una enfermedad contagiosa, como los padecimientos antes mencionados, deberían ser incineradas, pero no es cierto.

La incineración es cuestión de preferencia cultural y de recursos disponibles.

Actualmente, en todos los países en donde el COVID-19 ha causado víctimas mortales, se han reducido los rituales o procedimientos culturales de velación, entierro o incineración. 

De acuerdo con El Universal, en Irlanda, las autoridades sanitarias aconsejan a los trabajadores de las funerarias que pongan mascarillas en los cadáveres para eliminar incluso el mínimo riesgo de infección. 

Tanto en Irán, como en el norte de Italia, los trabajadores de hospitales y funerarias están abrumados con la cantidad de cadáveres, ya que el virus se ha extendido por todo el país. 

Cabe destacar que, el pasado 18 de marzo, una larga columna de camiones militares atravesó el centro de Bérgamo, en el norte de Italia, transportando decenas de féretros de víctimas del coronavirus para su incineración en otros lugares, debido a que el cementerio de la ciudad ya no tiene capacidad.

Prevención: Los Mochis y Guasave adoptan medidas

Salvador Becerra, gerente de Funeraria Moreh en Los Mochis Sinaloa, indicó que ya tienen el circular de Coepris.

No obstante, sostuvo que, siendo responsables, desde antes de esa información habían tomado medidas, y han tenido reuniones con administración, dirección y encargados internos de Protección Civil para tener todo los cuidados y recomendaciones de medidas preventivas, desde manejar el gel antibacterial en la entrada, cubrebocas y sana distancia.

Además, dijo que han solicitado a las familias que en las salas de velación prácticamente estén máximo veinte personas o que nada más acudan lo que son  familia directa».

Personal de otra funeraria en Guasave mencionó que la información les llegó por parte de sus superiores a través de correo electrónico, y han comenzado a tomar las principales medidas. En ninguno de los municipios anteriores se han registrado fallecimientos por COVID-19. Con información de Noel Vizcarra y Jonathan Lugo.

Se capacitan en Mazatlán

Debido a la pandemia mundial COVID-19, personal de las funerarias de Mazatlán se encuentra realizando medidas precautorias para evitar el contagio de este virus.

Un trabajador —que pidió anonimato— mencionó que les llegó un informe de la Secretaría de Salud y que a la vez les dieron un taller relacionado con la pandemia.

Se les comentó que debían tener estricto cuidado desde cuando acudan a realizar una entrevista inicial con algún familiar o con personal médico, en caso de fallecimientos en domicilios u hospitales.

«Nos comentaron que cuando lleguemos al hospital nos dirijamos directamente con el médico de guardia para saber la causa de muerte. Asimismo, si esa persona murió o por algún síntoma relacionado con el COVID, se levanta el cuerpo y se lleva directamente al crematorio, sin necesidad de tener que hacer un acercamiento con los familiares», mencionó el funerario, aludiendo a que tal autorización era de parte de la Secretaría de Salud.

Dijo que en caso de muerte natural en una vivienda se entrevistará con la familia y se tomarán las medidas médicas de salubridad, ya que avisarían ellos al sector de la salud el antecedente del cadáver. 

Comentó que la próxima semana les llagarán guantes de uso quirúrgico, mascarillas con respiración autónoma (filtro de aires) y trajes especiales para aislamiento de sustancias tóxicas: «Comentaron que llegaría la próxima semana, por lo que estaremos a la espera de ese equipo», informó. Con información de EL DEBATE Mazatlán

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