Culiacán

David espera volver a China el próximo mes

Mientras estudiaba mandarín en la Universidad de Tianjín, el joven sale de ese país en medio de la contingencia por el brote de coronavirus Covid-19

Por  Francisco Castro

David  González Sierra, estudiante de mandarín en Tianjín, tuvo que salir en plena contingencia.(Foto: El Debate)

David González Sierra, estudiante de mandarín en Tianjín, tuvo que salir en plena contingencia. | Foto: El Debate

Sinaloa.- Originario del ejido Leopoldo Sánchez Celis y egresado de Ingeniería en Gestión Empresarial por el Instituto Tecnológico Superior de Eldorado, David González Sierra se vio obligado a interrumpir sus vacaciones en la Universidad de Tianjín, China, en donde estudiaba chino mandarín antes de iniciar este año la Maestría en Ingeniería Logística en la Universidad de Nankai. Por motivos de seguridad ante la contingencia por el coronavirus Covid-19, el joven abandonó el país de regreso a México el 3 de febrero junto a otros dos sinaloenses.

En entrevista para EL DEBATE, el joven de 24 años de edad, quien es uno de los tres sinaloenses becados al 100 por ciento por el programa China Campus Network 2019, comparte la experiencia de estudiar en el país considerado la segunda potencia del mundo, además de sus sueños por superarse y conocer la cultura oriental, pero también la odisea que ha significado salir prácticamente de emergencia de Tianjín y sortear los estrictos filtros sanitarios en los aeropuertos de Pekín, Dubái y Barcelona.

Aclara que este domingo (antier) cumplió sus catorce días de cuarentena que recomendaron las autoridades sanitarias chinas.

La odisea

David González Sierra llegó a la Ciudad de México procedente de Pekín el pasado 6 de febrero junto con Fernando Hernández Guízar y Hernán Sotero Carrillo, con quienes compartió dormitorio durante cuatro meses en la Universidad de Tianjín. Aprendían el idioma nativo de China para estar en condiciones de emprender la Maestría en Ingeniería Logística, que se imparte totalmente en mandarín.

Sin embargo, debido al problema por coronavirus, durante la primera de tres semanas de vacaciones por término del primer semestre, las autoridades universitarias, en coordinación con el programa China Campus Network y las instituciones de origen de cada uno de ellos en Sinaloa, optaron por regresarlos a México a terminar las vacaciones y esperar a que se controle la contingencia.

David admite que fue una medida de seguridad que también otorgaron a estudiantes de Guanajuato y de Jalisco. Explicó que durante la emergencia estuvieron bajo la responsabilidad de un tutor, con quien estaban en constante comunicación a través de un grupo de WeChat, por si alguien del grupo se sentía mal de salud, para actuar de inmediato.

Durante esa primera semana de contingencia, los tres sinaloenses solo salían al comedor que se habilitó, pues recordó que, aunque hay cuatro comedores dentro de la universidad y algunos supermercados para atender a entre 5 mil y 6 mil estudiantes, estaban cerrados debido a las vacaciones.

Sobre si fue complicado salir de China ante los controles sanitarios, afirma que no, sobre todo porque Tianjín está muy retirado de Wuhan, donde surgió el coronavirus, a casi 1200 kilómetros al norte (a casi doce horas en vehículo o dos horas en avión).

Una vez definida la ruta de vuelo: Pekín-Dubái-Barcelona-Ciudad de México, la recomendación principal fue que al llegar a México continuaran con su cuarentena de catorce días, checarse la temperatura y en caso de presentar algún síntoma relacionado con este virus acudir de inmediato a un médico particular.

Afirma que este domingo cumplió sus catorce días de cuarentena y está muy bien de salud: «Ya me hice unos estudios médicos el viernes, no tengo ningún problema. Esto no era por estar enfermos, sino protocolos sanitarios».

Aclara que si hubieran representado un riesgo para sus familias, no hubieran venido: «Sabíamos que estamos bien, pero por protocolos seguimos las recomendaciones que nos dieron», insistió.

Inesperado cambio de planes

Sin embargo, entre los planes de los sinaloenses no estaba el regresar a México en estas fechas. Querían aprovechar las vacaciones para repasar lo visto durante los primeros meses, puesto que a mediados de marzo comienza el segundo semestre, y al final de este les aplicarán el examen final, y quieren cumplir con el nivel mínimo requerido (HSK-4).

Los chinos son muy exigentes y rigurosos con el estudio —añade—, por lo que diariamente dedican nueve horas, además de las tareas. Incluso, tenían previsto viajar a otras ciudades, como Pekín y Shanghái, para conocer parte de su cultura, pero justo en esos días surgió la alerta, y ante la preocupación de las autoridades se implementaron medidas sanitarias muy estrictas en todo el país, incluida la Universidad de Tianjín.

Narra que de inmediato las autoridades universitarias les informaron el problema y les pidieron no viajar a otras ciudades, que incluso si alguien ya lo había hecho que se contactara de inmediato con personal de la institución educativa y se realizaran unos estudios médicos para descartar cualquier problema.

«Era por nuestra seguridad. Algunos compañeros que ya habían viajado fueron sometidos a exámenes, pero no tuvieron problemas. Nos recomendaron no salir a la ciudad, evitar lugares públicos con muchas personas. Se preocupan mucho por los estudiantes extranjeros, llevaban un registro de nosotros; en las mañanas y en las tardes nos tomaban la temperatura para descartar que nos sintiéramos mal». También les prohibieron visitar otros dormitorios.

Filtros aeroportuarios

Compartió que la inspección antes de salir de China fue la más rigurosa y duradera: «Pasamos por un filtro médico, nos revisaron con unos aparatos de escaneo, nos tomaron la temperatura, nos hicieron unas pruebas médicas rápidas que de inmediato arrojaban datos sobre nuestro estado de salud y posibles síntomas relacionados con la enfermedad. Pasamos bien los filtros. Si se detectaba algo anormal, los aislaban e impedían el viaje». Todos salieron bien.

Durante todo el trayecto a la Ciudad de México permanecieron con cubrebocas especiales que les proporcionaron en la universidad y guantes de látex para no tener contacto directo con nadie. 

Una vez que aprobaron los filtros sanitarios en el aeropuerto de Pekín, abordaron el avión, y en Dubái fueron sometidos a otra revisión médica menos rigurosa que en China. En Barcelona la revisión fue más rápida. El personal de sanidad subió a la aeronave, y ahí los revisó, sin necesidad de que bajaran durante las dos horas que permanecieron en el aeropuerto. «Solo inspeccionaron que trajéramos cubrebocas y los guantes de látex», dijo. 

Al llegar a la Ciudad de México, el jueves 6 de febrero, a las 16:30 horas, les tomaron temperatura y les aplicaron un test médico para identificar posibles síntomas antes de abandonar la sala. David pasó la noche en la Ciudad de México, y al día siguiente por la tarde salió en autobús a Culiacán, adonde llegó el sábado 8 por la mañana luego de un viaje de 16 horas.

Afirma que, al llegar a la Ciudad de México, informaron de su llegada a las universidades de Sinaloa y de China, quienes les insistieron en continuar el protocolo de cuarentena y no salir a lugares públicos, esto no con la finalidad de alertar, sino por su propia seguridad. 

Reconoció que sus familiares, quienes ya lo esperaban a su llegada a la central de autobuses, estaban preocupados por su salud, sobre todo por la información que veían en los medios, pero ya en persona él les confirmó que la universidad siempre los atendió. 

A la espera del regreso a China

David espera regresar a mediados de marzo a Tianjín para iniciar el segundo semestre de idioma, pero sabe que dependerá de cómo evolucione la contingencia.

Confió que China Campus Network, programa a través del cual está becado, está al pendiente y en contacto permanente para confirmarle en cuanto puedan regresar.

Mientras tanto, están por iniciar un repaso a través de una plataforma: «La universidad le toma mucha importancia al estudio, y abrieron esta plataforma para seguir estudiando con videos que nos van a proporcionar; enviaremos trabajos, todo con la finalidad de presentar un examen al final del próximo semestre y alcanzar el nivel requerido».

Esto porque el inicio de la maestría está previsto para entre el 10 y el 15 de septiembre; mientras que el examen de idioma mandarín será a mediados de julio. 

La vida en China, toda una experiencia

En su estancia en Tianjín, David ha podido perfeccionar su inglés, al tiempo que aprende y mejora el mandarín, lo que le ha permitido conocer y compartir experiencias con estudiantes de otros países.

Y aunque en los primeros cuatro meses solo visitó el Sommer Palace de Pekín, conocido como el Palacio de Verano, un sitio considerado Patrimonio de la Humanidad, sabe que tendrá dos años y medio para conocer mejor esta cultura que tanto le atrae. 

De dársele la oportunidad de quedarse a vivir allá, dice que no lo pensaría dos veces, pues aunque sabe de la exigencia de los chinos, afirma que ayudan mucho para adaptarse a su sistema educativo, y las oportunidades de negocios son enormes.

De lo que ha observado destaca el nivel de seguridad que impera en China, pues afirma que en su estancia no supo de casos de robo ni asesinatos. 

Otro aspecto que resalta es el poco uso de dinero en efectivo, pues allá es muy común el uso de la aplicación WeChat y otras similares a Mercado Libre, que permiten, además de entablar conversaciones, hacer pagos, recargas de dinero, depósitos, transferencias y compras.
Y aunque en un principio le costó, se ha adaptado a la comida, pues en su mayoría comen pasta, arroz, vegetales, pollo, res y puerco.

Sergio, uno de los catorce afortunados

Luego de cumplir una serie de requisitos, entre estos un examen de conocimiento y una entrevista de inglés en las instalaciones de China Campus Network, en la Ciudad de México, el 16 de julio del 2019, Sergio se convirtió en uno de los catorce mexicanos y tres sinaloenses que ese día obtuvieron una beca al 100 por ciento para estudiar maestría en China, en la Universidad de Nankai. Antes deberán cursar y aprobar un año de chino mandarín.

El joven originario del ejido Leopoldo Sánchez Celis salió rumbo a China desde la Ciudad de México el pasado 27 de septiembre, junto con dos compañeros, y llegaron el día 30 al país oriental. Desde entonces habían pasado cuatro meses, terminado el primer semestre, y justo en la primera semana de vacaciones arreció el problema por brote de coronavirus en Wuhan, lo que los obligó a salir.

Los datos

Utilizan poco efectivo

David afirma que en China es escaso el uso de dinero en efectivo, sobre todo para ellos como estudiantes, que en la universidad utilizan tarjetas recargables, además de aplicaciones para la compra en línea, realizar pagos, depósitos y transferencias. Esto contribuye al clima de seguridad que impera, que es sorprendente.

Documento de identidad

Este documento, similar a un pasaporte, es entregado a los estudiantes en la Universidad de Tianjín para su identificación, por lo que deben cuidarlo. También les entregan una credencial que es fácil escanear y que les permite recargar dinero para pagar sus consumos al interior de la institución educativa.

EL DEBATE ha entrevistado a otros dos estudiantes mexicanos que regresaron a nuestro país después de la contingencia por el coronavirus. Puede leer sus experiencias en: 

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