Culiacán

El Centro Histórico, en peligro de desaparecer en 20 años

CULIACÁN

Por: Angelina Corral

Culiacán, SIn.- Al caminar por el Centro Histórico y voltear a ver las edificaciones, se puede constatar que son muy pocas las que pueden contar la historia de esta ciudad fundada hace casi 483 años.

De esas viejas casonas y edificios construidos por el arquitecto Luis F. Molina, obras iniciadas a partir de 1890 y que le dieron a Culiacán un toque urbanista unitario no queda nada, se encuentran en ruinas o en estado muy deteriorado. Son muy pocas las que pueden ser habitadas o tienen un uso, inclusive la edificación en la que este importante personaje de la historia de la ciudad vivió está casi en ruinas.

La falta de cultura y de una política por preservar el legado de los antepasados ha ido llevando a que el viejo Culiacán, orgullo de la época del Porfiriato esté agonizando, lamentó Francisco Padilla Beltrán.

El historiador señaló que el desinterés por las autoridades de invertir en el patrimonio cultural inició en los años 40 y en la actualidad, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no hace gran cosa para cambiar esta cruda realidad.

Criticó que debido a la falta de apoyos haya quienes tengan sus propiedades en el abandono, con el objetivo de que se caigan solas y con eso poder construir algo más moderno y que le costaría más barato.

Urgió la necesidad de crear un patronato destinado a conseguir recursos y conservar estas viejas edificaciones.

Padilla Beltrán consideró que de seguir el desinterés por preservar lo poco que queda, en un promedio de 20 años el Centro Histórico desaparecería. Como muestra de lo que dijo está la demolición de la casa que se encuentra a un costado de la de Luis F. Molina.

Reacción tardía. Gilberto López Alanís, titular del Archivo Histórico de la ciudad, relató que el Centro Histórico empezó a concebirse como tal en los años 90, porque antes sólo era el Culiacán del Porfiriato. Resaltó que el arquitecto Molina le dio todo un estilo, porque hizo la mayoría de las obras, pero llegó la modernidad de las presas y la agricultura comercial convirtiendo al sector centro en un lugar para recibir maquinaria, para tener oficinas, y fue esa burguesía agrícola a la que se le olvidó que tenía una ciudad bellísima.

De haber continuado el corazón de la ciudad como la que dejó el arquitecto Molina, el Centro Histórico sería una de las más bellas del noroeste del país.

"Los mismos habitantes no se dieron cuenta que tenían un tesoro edificado", precisó.

López Alanís consideró que para conservar el legado histórico se necesita un proyecto de largo plazo por parte del gobierno estatal y municipal. Aquí se podría implementar lo que se hizo en Europa, en donde se rehicieron los edificios emblemáticos después de la guerra.

"Si se logró esto, claro que sí podría recuperarse el Teatro Apolo, y los Portales, porque los existentes son sólo un remedo y tantas otras edificaciones que se han ido perdiendo".

Difícil el conteo. Para Sergio Antonio Valenzuela Escalante, es difícil tener el conteo de cuántos edificios históricos se tienen o se han perdido. Detalló que hay construcciones que para la Facultad de Arquitectura pueden entrar en este concepto, pero para las autoridades no porque no eran de grandes familias o no tenían finos acabados. Para él, dijo, la cuestión ya no es estar lamentando lo que se ha perdido sino de luchar por preservar lo que se tiene.

"Lo preocupante es la irracional actitud que toma la autoridad, ya que es cansado estar cada tres años repitiendo a los presidentes municipales la necesidad de conservar el patrimonio cultural".

Para este arquitecto, especialista en reconstrucción, la depredación del patrimonio se ha agudizado en los últimos 10 años.

Precisó que en la actualidad es penoso escuchar como la autoridad del INAH, diga que el material utilizado en el rescate del centro no daña a las pocas edificaciones viejas que hay. Aparte es inconcebible que permita que se continúen derrumbando construcciones como sucedió en la calle Rosales.

Valenzuela Escalante, detalló que el patrimonio histórico sería fácil de preservar si no existiera tanta corrupción. También se facilitaría si las autoridades apoyaran a los ciudadanos para que pudieran conservar las propiedades.

Llamó a la ciudadanía a defender los edificios históricos al igual que se hizo con el kiosco de la plazuela Álvaro Obregón.

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