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El cambio de dólar, un mercado millonario e ilícito en Culiacán

ECONOMÍA SUBTERRÁNEA

Culiacán, Sin.- Es la calle Benito Juárez en "El Mercadito", un lugar de extraña convivencia en Culiacán. Ahí todos confluyen, desde las chicas con sus lentes oscuros, pantalones, blusas ajustadas, celulares en mano y haciendo señas en forma de parabrisas, hasta los policías que forman parte del paisaje.

Es el gran mercado del dólar que se hace al aire libre, cuyas transacciones pueden alcanzar hasta los dos millones de dólares diarios, a decir de fuentes cercanas.

Para quien visita por primera vez la capital de Sinaloa, resulta extraño ver ese movimiento económico que existe a los ojos de todos, ejecutado por hombres y mujeres que son protagonistas de esa economía subterránea de la que no existe una cifra oficial.

"Jesús" es dueño de un centro cambiario de los llamados "poquiteros", quien ha pedido el anonimato. Son alrededor de 80 los que cambian de 10 mil a 15 mil dólares diarios, mientras que se calcula que 20 realizan transacciones por encima de los 50 mil dólares en una jornada. En estos últimos podrían estar lavando dinero, dice "Jesús" con reserva, y vuelve a subrayar: "No diga mi nombre ni mi dirección".

Bajo investigación. Los centros cambiarios en México y Sinaloa son identificados como puntos donde actualmente se lava dinero. La sospecha de blanqueo de capitales en estos sitios es tal, que llevó al cateo y aseguramiento de 26 casas de cambio ubicadas cerca de "El Mercadito" y la detención de empleados en 2008, quienes no pudieron comprobar la procedencia lícita de los dólares resguardados.

En 2008, la Policía Federal también realizó un operativo en la zona, donde se aseguraron dos casas de cambio, dinero y se detuvo a más personas. Algunos de estos centros cambiaron de nombre o cancelaron su registro, como la casa de cambio Cázares, después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos boletinara en 2007 a Blanca Cázares, alias “La Emperatriz” o “La Chiquis”.

En la mira de EU. Jóvenes montados en sus cuatrimotos recorren la transitada avenida de la zona. Checan, miran, escudriñan y miden la jornada laboral de los sabuesos puestos estratégicamente cerca del llamado "Mercadito", que es, en parte, el pulso económico de la ciudad, donde se ubican todos los poderes de gobierno, desde los electos constitucionalmente hasta los fácticos, de los que todos hablan y que incluso defienden desde sus trincheras. Incluso el gobierno de Estados Unidos tiene conocimiento de vehículos que transportan cientos de miles de dólares que recogen de casas de cambio "poco reguladas" en el país y los cruzan por la frontera. Así quedó asentado en el reporte The Buck Stops Here Improving US Anti-Money Laundering Practices (Hasta aquí llega el dinero: Cómo mejorar las prácticas federales contra el lavado de dinero), el cual fue elaborado en 2013 por la presidenta de la Comisión de Control Internacional de Narcóticos en el Senado, Dianne Feinstein.

El documento explica que, a pesar de los esfuerzos gubernamentales de México, que obligan a los centros cambiarios a identificar a clientes y operaciones sospechosas, se sabe que hay muchos más que se dedican a cambiar divisas sin estar registrados y reportar sus actividades, además tampoco son supervisados.

En México hay mil 725 centros cambiarios inscritos ante la Comisión Bancaria y de Valores, sin embargo, se calcula que existe un número similar de centros que realizan la actividad sin contar con un registro. El hecho es una señal de alerta, ya que podrían estar cambiando dinero de procedencia ilícita ante la nula supervisión, aunado a que representan una competencia desleal para los que están autorizados.

En Sinaloa son 75 los registrados, 40 de los cuales se encuentran en Culiacán, mientras que de 2011 a la fecha se han cancelado 7, detalla Germán Castro, presidente de la Asociación Nacional de Centros Cambiarios y Transmisores de Dinero.

Controles que no se cumplen. El negocio de "Jesús" no tiene ningún distintivo, nombre o registro ante Hacienda. A simple vista es una vieja casa donde a la entrada se ha dispuesto una silla con una sombrilla donde una chica trata de atraer a los potenciales clientes. Adentro se hace el cambio de divisas. Sobre un viejo escritorio, "Jesús" tiene una máquina de luz ultravioleta y una contadora de billetes para detectar los dólares falsos. El sitio luce descuidado, sin mayor seguridad que el pasador de la puerta. Además, "Jesús" está obligado a identificar a sus clientes con una copia de la credencial de elector, pero no siempre lo hace, depende de la facha del cliente y el carro en que llega.

La Ley de Lavado de Dinero aprobada en 2011 obliga al sector a exhibir enfrente su nombre y registro ante Hacienda, también deben identificar a los usuarios pidiéndoles su credencial de elector a partir de los 500 dólares; si los clientes se niegan, entonces el negocio debe negar la transacción.

Otro punto importante es que deben contar con un establecimiento que permita a los usuarios entrar a realizar sus operaciones, pero la realidad es que la mayoría lo realiza en la banqueta o en la calle; archivar la información de los usuarios durante 10 años es otra de las medidas aprobadas y, finalmente, es necesario que expidan un comprobante.

Al recorrer la zona de "El Mercadito" la realidad es otra. Son muchos los negocios que violan la ley. El delito es federal y se castiga con penas que van desde 5 a 15 años de cárcel.

A pesar de los candados, los cambiadólares se extienden hacia otras calles. Ahora no sólo en la Juárez se ofrece el servicio, sino también en la Guerrero, Hidalgo, Sepúlveda y Escobedo. Se alcanzan a ver billetes verdes en mano esperando la llegada de compradores. La competencia es más dura, así que las chicas deben ser atractivas para convencer a los clientes. "Son el gancho porque el 80 por ciento de los que cambian dólares son hombres, así que al verlas en faldita, de perdida se paran para pedirles el teléfono", cuenta. Ellas alcanzan a ganarse hasta 300 pesos diarios, muchas son estudiantes que recurren a ese trabajo. Las sombrillas de colores pululan aunque, a decir de "Jesús", antes de la Ley de Lavado de Dinero aprobada en 2011, había más movimiento de efectivo y menos casas. Asimismo, las limitantes desde 2010 para depositar dólares en los bancos afectaron el negocio.

Competencia desleal. El gremio no descansa, permanecen abiertos los 365 días del año, siendo las fiestas decembrinas y vacaciones de verano las mejores temporadas. Las reglas del juego son claras. A primera hora, los encargados se llaman unos a otros para equiparar el tipo de cambio y competir. Si todos tienen pesos y no hay dólares, entonces suben el precio del dólar para captar más, mientras que si los dólares superan al peso, bajan el precio de la moneda extranjera. Si ayer el dólar estaba en los bancos a 12.8 pesos tanto a la compra como a la venta, en los centros cambiarios era de 12.20.

Se trata, a todas luces, de una competencia desleal, declara Germán Castro, porque al no operar apegados a la ley, las utilidades de los centros de cambio piratas van directamente a sus bolsillos, sin necesidad de invertir en cursos de capacitación anuales, sistemas de contabilidad, seguridad, archivo, pago de seguro social y anualidades de 31 mil pesos más un dictamen técnico que debe renovarse cada 3 años y corresponde al pago de 20 mil pesos más. "Hacienda no va a avisar cuándo va a llegar, por eso hay que estar preparados. Cuando empiecen las visitas de la comisión, va a haber un cerradero de cortinas", agrega Castro, con esperanza, mientras en la calle Juárez de "El Mercadito" cada vez hay más sombrillas y chicas guapas que ofrecen los dólares a mejor precio que en los bancos.

Este es Culiacán, la tierra de míticos e imaginarios personajes, algunos de ellos presos, como Joaquín "El Chapo" Guzmán, recientemente detenido en Mazatlán, o Teresa Mendoza "La Reina del Sur", que siendo solo la protagonista de una historia ficticia, se ha vuelto un referente sinaloense.