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En la barandilla por pasarme un semáforo en rojo: Fernando Brito

CULIACÁN

Culiacán, Sin.- Eran cerca de las 02:00 horas del domingo, acababa de dejar a mi mujer e hijo en la casa en pleno centro de la ciudad. "Voy un rato a casa de un amigo, fue su cumple", y emprendí mi escape (tenía meses sin salir de noche, por estrenarme felizmente como padre). Ya me había tomado cinco cervezas, subí dos más en la cajuela. Me dirigía a la colonia Miguel Alemán, muy cerca del centro, tenía que echar gasolina y decidí irme por la Aquiles Serdán rumbo a la gasolinera El Alacrán. Llegué al semáforo de la calle Colón, me detuve. La patrulla de tránsito estaba en el carril contrario, no venía ningún carro y decidí pasarme (no me detuve por la inseguridad que se vive), pero me detuve en el semáforo del Madero y me di cuenta que la patrulla se dio la vuelta en "u", sin encender las torretas ni nada; se puso detrás de mí y esperamos a que el semáforo nos diera el siga para avanzar e inmediatamente me encendieron las torretas. Me paré en la cuadra siguiente, entre Francisco Villa y Madero. Me pidieron la licencia y la tarjeta. Me preguntaron a qué me dedicaba, les conteste con una pregunta: ¿sirve de algo saber la profesión? El tránsito se dio la vuelta y se fue de nuevo detrás del auto. No quise decir que soy periodista, no me gusta la corrupción y cometí una infracción, no quiero ser parte del problema. Les dije que hicieran lo que tienen que hacer (su trabajo), pero que tengan sentido común. Me crucé el alto con precaución, me paró tránsito y luego llegó un convoy de policías municipales. Lo que no entendí es por qué me esposaron los policías y me subieron a la patrulla en lugar de hacerme una multa. En ningún momento opuse resistencia de nada. Me llevaron a la Dirección de Seguridad Pública, sin más, pero antes pasamos por unas tortas para los 'polis'. Se enteraron que era de prensa y me preguntaron: "¿La neta, no vas a pedir la 14?". Les contesté que no pido favores y les dije: "Espero que realmente sea parejo para todos, no nos hagamos tontos, siempre agarran a los pen... y hoy soy el pen...". Lo más triste fue escuchar lo que se decía en barandilla: una sociedad dañada por la violencia, que no cree en las autoridades, que amenazan de muerte y que, sin vergüenza, ofrecen dinero para saber el nombre del tránsito que los detuvo. Ahí entendí que Culiacán necesita mano dura, pero también que es una manera recaudatoria increíble, hasta puedes pagar la multa de 638 pesos con tarjeta, sin hablar de la infracción en tránsito y otra por la grúa, que aun con descuento, pagué alrededor de mil 800 por cruzar un alto con precaución.